Representación artística de Francisco Franco y Winston Churchill. Iván Fernández Amil

Representación artística de Francisco Franco y Winston Churchill. Iván Fernández Amil

Historias de la Historia

El farol de Meirás: cuando Franco reunió a toda su flota en A Coruña para engañar al Reino Unido

La historia de las tensas negociaciones entre Franco y el embajador británico en el Pazo de Meirás, en Sada, con la maltrecha armada española como decorado para reforzar la posición de España

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En el siglo III, el general chino Zhuge Liang se vio atrapado en una ciudad casi sin defensas frente al avance de un ejército que amenazaba con aniquilar a sus tropas. Pero en lugar de ordenar la rendición o plantear una resistencia suicida, mandó abrir de par en par las puertas de la muralla, ordenó a sus pocos soldados barrer las calles disfrazados de civiles y se sentó a la vista de todos en lo alto de la torre para tocar tranquilamente un instrumento musical. El general invasor, desconcertado por la escena y convencido de que se trataba de una emboscada planificada, dio la orden de retirada para salvar a sus hombres de una trampa que en realidad nunca había existido. Esta maniobra ha pasado a la historia como la estrategia de la ciudad vacía, el mejor ejemplo de que la escenografía puede ganar una batalla antes de que se dispare una sola flecha. Muchos siglos después, en el tenso verano de 1943, el régimen franquista se vio acorralado por la amenaza de una invasión aliada en plena Segunda Guerra Mundial y decidió recurrir a una táctica de distracción muy similar. Para ello, Francisco Franco reunió a toda su obsoleta flota de guerra en el puerto de A Coruña con el único objetivo de impresionar al embajador británico y hacerle creer que el país estaba preparado para repeler un ataque a gran escala. Esta es la historia de la cumbre diplomática que pudo cambiar el destino de España, el gran farol del Pazo de Meirás.

Zhuge Liang. https://es.wikipedia.org

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El verano de 1943 supuso un punto de inflexión definitivo para las potencias del Eje tras la invasión aliada de Sicilia, que provocó la destitución y el arresto del dictador italiano Benito Mussolini.

Esta sacudida en el corazón de Europa dejó al régimen español en una situación de aislamiento y vulnerabilidad, tras perder a uno de sus principales aliados internacionales, y porque la maquinaria de guerra de Adolf Hitler comenzaba a dar muestras de agotamiento frente al empuje de estadounidenses, británicos y soviéticos.

Mussolini y Hitler en 1938. https://es.wikipedia.org

Mussolini y Hitler en 1938. https://es.wikipedia.org

Las autoridades de Londres y Washington consideraron que había llegado el momento perfecto para exigir a España un cambio de rumbo definitivo, poniendo fin a la ambigüedad que le permitía declararse neutral mientras mantenía a la División Azul combatiendo en Rusia y facilitaba el abastecimiento de los submarinos alemanes en sus costas.

El principal punto de fricción entre ambos bandos se centraba de manera específica en las minas de wolframio que operaban a pleno rendimiento en tierras gallegas, donde se extraía un mineral estratégico fundamental para el blindaje de los tanques y el armamento nazi, que fluía constantemente con la permisividad de las autoridades españolas.

Cadena de montaje de carros de combate alemanes en 1940. https://es.wikipedia.org

Cadena de montaje de carros de combate alemanes en 1940. https://es.wikipedia.org

La impaciencia del primer ministro británico Winston Churchill con Madrid había llegado a tal punto que sobre la mesa de los mandos aliados volvía a cobrar fuerza la conocida como Operación Backbone, un plan militar diseñado para invadir el sur de España y el protectorado de Marruecos.

Esta amenaza de invasión no era un simple rumor difundido por los servicios de inteligencia. Las tropas aliadas acumulaban una gran fuerza militar en el norte de África y disponían de capacidad real para cruzar el estrecho de Gibraltar y abrir un nuevo frente de combate en la península ibérica.

Situación militar en Europa a finales de noviembre de 1942. https://es.wikipedia.org

Situación militar en Europa a finales de noviembre de 1942. https://es.wikipedia.org

Pero antes de sumar un nuevo enemigo, el gobierno británico encomendó a su embajador en Madrid, sir Samuel Hoare, la delicada misión de viajar hasta la residencia veraniega de Francisco Franco para entregarle unas exigencias innegociables que debían forzar el distanciamiento definitivo entre España y el Tercer Reich.

Samuel Hoare no era un diplomático de carrera convencional, sino un peso pesado de la política británica que había ocupado ministerios clave en el gobierno de Londres y cuyo objetivo prioritario era evitar a toda costa que España entrara en la guerra.

El embajador conocía perfectamente las estructuras de poder en Madrid y recelaba de la actitud de los falangistas, que seguían confiando en una victoria final alemana, por lo que preparó su viaje a A Coruña con la intención de mostrar una firmeza implacable que no dejara margen de maniobra a Franco.

Sir Samuel Hoare (en el centro). https://www.elespanol.com

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El viaje del embajador británico hacia Galicia comenzó el 19 de agosto de 1943, fecha en la que aterrizó a bordo de un avión Douglas en el aeródromo militar de la localidad lucense de Guitiriz. Para descansar y prepararse ante el tenso pulso diplomático que le esperaba al día siguiente, Hoare no se trasladó inmediatamente a la ciudad de A Coruña, sino que pernoctó aquella noche en el Balneario de Guitiriz.

Pero mientras el embajador británico descansaba, Francisco Franco ultimaba los detalles de una cuidada puesta en escena que llevaba días orquestando y que tenía como objetivo proyectar una imagen de poderío.

Pazo de Meirás en la actualidad. https://es.wikipedia.org

Pazo de Meirás en la actualidad. https://es.wikipedia.org

La coartada perfecta para movilizar a la Armada se había producido apenas cinco días antes, el 15 de agosto de 1943, cuando el dictador presidió la inauguración oficial de la nueva Escuela Naval Militar en la localidad pontevedresa de Marín, un evento que reunió de forma excepcional a la totalidad de los grandes barcos de guerra del país.

Pero en lugar de ordenar que los buques regresaran a sus respectivas bases navales una vez concluidos los actos institucionales en las Rías Baixas, Franco dispuso que toda la escuadra pusiera rumbo hacia el norte para fondear estratégicamente en las rías de A Coruña, Ares y Betanzos.

Carta de las Rías de Ferrol, Ares, Betanzos y A Coruña. https://www.cnig.es

Carta de las Rías de Ferrol, Ares, Betanzos y A Coruña. https://www.cnig.es

Para justificar esta inusual concentración naval frente a la diplomacia internacional y la propia ciudadanía, las autoridades locales organizaron apresuradamente un multitudinario evento de exaltación patriótica bautizado como el "Día de la Marina", programando un gran homenaje popular de la ciudad a la Armada que se celebraría exactamente el viernes 20 de agosto, coincidiendo con la cumbre en Meirás.

La mañana del encuentro diplomático, la ciudad entera amaneció engalanada mientras los muelles se abarrotaban de miles de coruñeses que habían acudido para contemplar la entrada en la bahía de una imponente escuadra liderada por el crucero pesado Canarias, el buque insignia de la Armada.

Crucero Canarias. https://es.wikipedia.org

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Junto a él fondearon también el crucero ligero Almirante Cervera y una numerosa escolta compuesta por seis destructores de la clase Churruca, entre los que destacaban el Almirante Valdés, el Jorge Juan, el Ciscar y el José Luis Díez, además de dos lanchas torpederas de origen alemán que completaban el escaparate militar.

Aquel mismo día, mientras en A Coruña se celebraban desfiles militares, se pronunciaban discursos en la plaza de María Pita y se inauguraban calles dedicadas a ilustres almirantes, el coche oficial de Samuel Hoare abandonó Guitiriz para recorrer el trayecto por carretera que le separaba del Pazo de Meirás, en el municipio de Sada.

Crucero ligero Almirante Cervera. https://es.wikipedia.org

Crucero ligero Almirante Cervera. https://es.wikipedia.org

La ruta escogida por la diplomacia española no fue casual, ya que obligaba al vehículo británico a circular por las carreteras costeras de la ría de Betanzos, forzando al embajador a contemplar directamente las amenazadoras siluetas de los cruceros y destructores fondeados en la bahía antes de alcanzar la residencia veraniega de Franco.

El despliegue de esta considerable fuerza naval pretendía ser un mensaje disuasorio contundente, pero bajo aquella cuidada fachada de acero y disciplina se ocultaba una realidad muy diferente que los servicios de inteligencia británicos conocían a la perfección desde hacía años.

El crucero Canarias camino del desguace en 1977. https://es.wikipedia.org

El crucero Canarias camino del desguace en 1977. https://es.wikipedia.org

Los barcos españoles arrastraban el evidente desgaste acumulado de los años de conflicto interno y carecían por completo de las innovaciones tecnológicas que ya eran un estándar básico en las armadas de las principales potencias mundiales, limitando su eficacia militar a la simple presencia escénica y propagandística.

Ninguno de los cruceros movilizados disponía de equipos de radar modernos y sus sistemas de control de tiro y defensas antiaéreas estaban completamente obsoletos para los exigentes estándares de la Segunda Guerra Mundial. A esta precariedad tecnológica se sumaba además la escasez de combustible de calidad en todo el país, lo que limitaba severamente la capacidad de la flota para mantener operaciones sostenidas de combate en alta mar durante más de un par de jornadas consecutivas.

Destructor clase Churruca Almirante Valdés. https://es.wikipedia.org

Destructor clase Churruca Almirante Valdés. https://es.wikipedia.org

En caso de un enfrentamiento armado real, esta flota no habría durado más que unas pocas horas frente al poderío de la Royal Navy británica, que patrullaba regularmente el océano Atlántico, pero el objetivo de aquella concentración no era librar una batalla naval suicida sino servir como un decorado disuasorio que reforzara la posición negociadora del régimen.

Durante la tensa reunión en el despacho principal de Meirás, el embajador británico expuso de forma directa y sin rodeos las exigencias de Londres respecto a la neutralidad, demandando la retirada inmediata de los voluntarios españoles del frente ruso, exigiendo el fin absoluto de las exportaciones mineras a las fábricas de Alemania y el apoyo logístico en sus costas.

Tropas de la División Azul durante el Sitio de Leningrado. https://es.wikipedia.org

Tropas de la División Azul durante el Sitio de Leningrado. https://es.wikipedia.org

Hoare utilizó la reciente caída del gobierno fascista en Italia como argumento central para advertir sobre los graves riesgos que corría España si persistía en su alineamiento político y logístico con Berlín, dejando caer la posibilidad de un embargo petrolífero e insinuando que las tropas aliadas del norte de África estaban listas para intervenir.

Frente a esta dura ofensiva diplomática, Francisco Franco mantuvo su habitual actitud imperturbable y argumentó que el ejército soviético representaba la verdadera amenaza para la civilización occidental, justificando la presencia de la División Azul como una operación estrictamente anticomunista que nada tenía que ver con las potencias occidentales.

Francisco Franco y Heinrich Himmler en 1940. https://es.wikipedia.org

Francisco Franco y Heinrich Himmler en 1940. https://es.wikipedia.org

Cuando la conversación derivó inevitablemente hacia las veladas amenazas de una posible intervención armada, Franco jugó su carta principal señalando hacia la costa y recordando al británico que España contaba con un ejército con experiencia de combate y una armada dispuesta a defender la soberanía del país frente a cualquier agresión extranjera.

Aquella referencia a los buques fondeados en las rías coruñesas constituía un farol diplomático, un arriesgado intento de convencer al embajador inglés de que una invasión de la península ibérica tendría un coste en vidas y recursos demasiado alto para unos Aliados que ya estaban comprometidos en múltiples frentes de batalla.

Stalin, Roosevelt y Churchill en la Conferencia de Teherán de 1943. https://es.wikipedia.org

Stalin, Roosevelt y Churchill en la Conferencia de Teherán de 1943. https://es.wikipedia.org

Samuel Hoare, perfectamente informado por sus espías sobre las verdaderas carencias de la flota española, no se dejó impresionar, pero comprendió de inmediato que el gobierno de Madrid estaba dispuesto a resistir la presión política hasta sus últimas consecuencias estratégicas.

En sus memorias publicadas varios años después del conflicto, el diplomático británico recordaría aquel encuentro en Meirás como una de las conversaciones más frustrantes y tensas de toda su carrera, describiendo al jefe del Estado español como un dirigente obstinado que parecía vivir en una realidad ajena al desmoronamiento de sus antiguos aliados en el continente.

Sir Samuel Hoare. https://es.wikipedia.org

Sir Samuel Hoare. https://es.wikipedia.org

Y aunque la cumbre finalizó sin la firma de un acuerdo firme y con posturas aparentemente irreconciliables, el pulso mantenido en Sada sirvió para que ambas partes midieran sus fuerzas y establecieran unas líneas rojas que terminarían configurando las relaciones diplomáticas entre España y los Aliados durante el resto de la guerra.

Con el paso de los meses y ante la aplastante evidencia de los continuos reveses militares alemanes en todos los frentes terrestres, el gobierno español comenzó a ceder de forma progresiva y sin grandes anuncios públicos ante las exigencias que el embajador británico había planteado sobre la mesa aquella tarde de agosto.

Pazo de Meirás en la actualidad. https://es.wikipedia.org

Pazo de Meirás en la actualidad. https://es.wikipedia.org

Los combatientes españoles que integraban la División Azul comenzaron a ser repatriados en otoño de ese mismo año. Paralelamente, las masivas exportaciones del wolframio gallego hacia las fábricas del Tercer Reich también fueron disminuyendo de forma notable bajo la constante vigilancia y las presiones directas de los agentes británicos y estadounidenses que operaban en los puertos del noroeste peninsular.

Crucero pesado Canarias. https://es.wikipedia.org

Crucero pesado Canarias. https://es.wikipedia.org

Aquel movimiento de ajedrez ejecutado en las rías gallegas ha quedado relegado a una simple anécdota dentro de la historia militar de la Segunda Guerra Mundial, pero el farol de Meirás ilustra a la perfección la línea sobre la que tuvo que caminar la diplomacia española durante los años más críticos del conflicto global, viéndose obligada a utilizar cualquier recurso para mantener intacto un equilibrio que evitara arrastrar al país hacia una nueva guerra de consecuencias devastadoras.

Francisco Franco y Adolf Hitler en Hendaya. https://www.elespanol.com

Francisco Franco y Adolf Hitler en Hendaya. https://www.elespanol.com

La imagen de aquellos viejos y anticuados buques, limitados de munición y combustible, fondeados frente A Coruña para intentar impresionar al emisario de un imperio que dominaba los mares, resume la esencia de una época en la que todo valía para sobrevivir…

Iván Fernández Amil escribe cada semana Historias de la Historia en Quincemil. Consigue sus libros en https://www.ivanfernandezamil.com/libros

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Referencias:

es.wikipedia.org

elespanol.com/quincemil

lavozdegalicia.es

laopinioncoruna.es

elidealgallego.com

farodevigo.es

elcorreogallego.es

praza.gal

nosdiario.gal

culturagalega.gal

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