Plano de A Coruña y sus zonas periféricas. via wikimedia commons

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El rancho: una clase de vivienda desaparecida en A Coruña

El rancho fue una tipología de vivienda que existió en A Coruña durante el siglo XIX. Algunas de ellas aún permanecieron en pie a lo largo del siglo XX. Su morfología representa una forma de habitar la ciudad desaparecida

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La vivienda es un elemento esencial para el ser humano. Tanto es así que el derecho a habitar una ha sido objeto de leyes, luchas sociales y numerosas reflexiones dentro del ámbito político, cultural y jurídico. Pero el análisis de la vivienda como elemento arquitectónico se encuentra más, aún si cabe, unido a la anatomía humana y a las emociones que emanan de la percepción del espacio habitado. Desde la antigüedad, la vivienda siempre ha sido refugio de la naturaleza y sus posibles agresiones al frágil cuerpo humano, pero incluso en las más directas, como las cuevas, las inquietudes culturales emergen como una forma de indicar la presencia en el lugar.

Algo que se materializa mediante dibujos en las paredes o la forma de acomodar los espacios dentro del lugar elegido no solo debido a cuestiones funcionales. Este pensamiento ya no tiene que ver con la protección del cuerpo físico, sino con la relación perceptiva del ser humano y aquello que siente o piensa. Esta consideración fenomenológica, junto con aspectos funcionalistas e higienistas han ido transformando poco a poco las formas de habitar el territorio. La casa no solo es un refugio, sino que ha de responder a las condiciones funcionales del ser humano en cada etapa histórica, pero también ser herramienta de expresión estética. En algunas ocasiones esta condición resumida en la imagen, aunque vaya más allá de ella, representa el arquetipo de una jerarquía o buscar compararse a través de una idea conceptual de poder, otras, deriva de características inicialmente funcionales que han arraigado en la cultura popular hasta convertirse en rasgos vernáculos que, a pesar de los avances técnicos, se mantienen como elementos identitarios. La vivienda contemporánea es compleja y diversa, ya que responde a la construcción de un concepto denso y personal a lo largo de muchos siglos. Así, la arquitectura responde a esta diversidad a través de tipologías.

“[de visita en su casa, en Ciudad de México] Barragán me preguntó: ¿Qué es la tradición? Yo le contesté: Mi mente vuela al Teatro del Globo en Londres. Se estaba representando Mucho ruido y pocas nueces, de Shakespeare. Cuando el primer actor nitentó hacer un movimiento, se derrumbó formando un montón de polvo y huesos bajo su vestimenta. Esto mismo les ocurrió sucesivamente a todos los actores y a los espectadores. Entonces me di cuenta de que el curso de los acontecimientos no puede dar marcha atrás. Las circunstancias de su creación no son más que un vehículo. El paso del hombre por la vida y lo que haga en su búsqueda de la expresión revelan su naturaleza, que cae como polvo dorado y eterno. Quienes sienten sus deseos a través de este polvo alcanzan la capacidad de previsión, que es la herencia de la tradición” Louis I. Kahn

La tipología es una herramienta arquitectónica que no sólo define una clasificación destinada al estudio, sino que permite como toda colección de conocimiento, ser aplicada para resolver problemas contemporáneos. La tipología de vivienda permite en primer lugar comprender la relación con el territorio, es decir, si una casa tradicional tiene unas determinadas condiciones estructurales, constructivas o formales, estas responden de manera directa a la capacidad portante del terreno, al soleamiento, al clima, a la heladicidad etc. Pero esto mismo puede aplicarse a determinadas áreas de un tejido urbano (salvo excepciones puntuales) convirtiéndose en indicadores similares como por ejemplo la ausencia de sótanos que suele indicar la presencia de roca, o la disposición de los huecos que muestra el soleamiento o los vientos dominantes. Sobrepasado este primer sustrato de lectura, la adaptación tipológica tiene que ver con el habitante y sus condiciones, ya sean estas económicas, programáticas o estéticas.

La elección de una u otra tipología incluye un conjunto de parámetros que dirigen el proyecto y que lo adaptan como si se tratase de una vestimenta. Sin embargo, las más interesantes son aquellas que nacen de forma espontánea respondiendo a la improvisación inmediata. Su esencialidad se compone de decisiones rápidas e inteligentes destinadas a resolver un problema de la forma más sencilla y segura posible. A veces se trata de ideas provisionales, otras de soluciones vanguardistas que han trascendido la historia.

Una nueva tipología

En una ciudad, las tipologías se mezclan como un collage trasladando su diversidad intrínseca al tejido urbano. En A Coruña, la diversidad tipológica es amplia, e incluso puede asociarse a cada barrio o a cada posición urbana. Al mismo tiempo esta se adapta a los tiempos y a las circunstancias culturales. Casi todas las tipologías son popularmente conocidas, y es fácil intuir sus características sin apenas conocerlas, ya que las necesidades programáticas y su estética no son ajenas. Pero algunas, por desaparecidas, son desconocidas. Una de estas tipologías casi desaparecidas y que, cuya forma de ser habitadas se ha modificado ampliamente es el rancho.

El rancho es una tipología edificatoria presente en la ciudad de A Coruña y sus alrededores que se construyó durante el siglo XIX y XX. Se trataba de una vivienda familiar que habitualmente se multiplicaba creando un vecindario irregular y no planificado entorno a una vía a las afueras del núcleo urbano. El rancho es una vivienda unifamiliar de una única planta que cuenta con una única habitación para toda la familia donde esta ha de convivir, el cuarto anexo a este espacio solía ser una cocina muy precaria. Los servicios higiénicos como aseos con saneamiento y abastecimiento de agua se encontraban fuera de la casa y eran comunes. Algunas contaban con un buhardillón en la cubierta. Estas condiciones morfológicas fundamentaban una vivienda que no respondía a ningún mínimo higiénico o salubre, por lo que se las consideraba un riesgo muy alto para la salud de las personas. Además, sus condiciones espaciales y funcionales las convertían en viviendas carentes de dignidad y por supuesto, de comodidad. El rancho solía contar con un pequeño espacio de terreno en la fachada posterior, en el que a veces se plantaba algún cultivo o se utilizaba como espacio de labor. Este espacio contaba en ocasiones con un pozo o traída de agua para consumo.

La disposición del rancho en la trama urbana se realizaba en hilera, adosando unas viviendas a otras. Su sistema constructivo era relativamente precario, por lo que el apoyo de unas a otras era fundamental para la estabilidad del conjunto, pero también las dotaba de una enorme fragilidad, ya que, con el paso del tiempo, estas ‘cargaban’ unas en otras, por lo que si una se derrumbaba podía suponer un riesgo para las colindantes. El material utilizado para su construcción era el existente en la zona, por lo que muchos contaban con muros de mampostería y cubiertas de piedra (pizarra o similar). Las carpinterías eran de madera, per su dimensión reducida imprimía a la casa unas condiciones de ventilación ineficientes.

Entorno de la Fábrica de tabacos y sus construcciones

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El rancho en la cultura popular

El término ‘rancho’ es muy común en Iberoamérica, aunque con significados diferentes. Si bien en origen este se asocia a la vivienda construida en el rural durante los virreinatos españoles, la cual a su vez derivaba de los asentamientos provisionales, posteriormente adquirió una consideración vernácula al ser construida con materiales locales. Décadas después tendría una connotación asociada al terreno y a la riqueza. Al igual que el rancho español, este tipo de construcciones presentaban una planta muy simple, de una sola altura y dimensiones escasas (veinte metros cuadrados aproximadamente). También contaban con cubierta a dos aguas y poca altura.

Este tipo de construcción tiene además una condición de temporalidad, ya que habitualmente se instalaba en terrenos que no eran propiedad de quienes lo construían, de tal manera que se trataba de una construcción sin vocación de permanencia. Tan solo era una construcción que permitía disponer de un refugio, con exigua dignidad, durante un periodo de tiempo. En A Coruña el primer rancho se encontraba en el Camino Nuevo cerca de la Fábrica de Tabacos. Denominado rancho de Vera, su proximidad a la fábrica hace intuir que se trataba de viviendas utilizadas por sus trabajadoras. En el barrio de Ventorrillo también existió un amplio conjunto de ranchos, así como algunos en el perímetro de los accesos al puente Pasaje. Este tipo de estructuras llegaron al siglo XX y fueron utilizados por algunos emigrantes que llegaban del campo a la ciudad en condiciones precarias. Algunas fueron ampliadas transformando su tipología con la adición de una nueva planta, pero la mayoría fueron simplemente derribadas. Su derribo fue motivado por la precariedad de su estructura o bien por las normativas higiénicas de las primeras décadas del siglo XX, que tenían en cuenta la salubridad en la construcción de viviendas.

rancho via baresymaslugares.blogspot.com

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Antigua alineación de ranchos. Foto: Nuria Prieto

Antigua alineación de ranchos. Foto: Nuria Prieto

El patio y la casa

El escritor Jorge Luis Borges enunciaba en un poema: “Patio, cielo encauzado / El patio es el declive / por el cual se derrama el cielo en la casa”. La definición del patio como esencia de la penetración de la naturaleza en la casa, al tiempo que se convierte en ventana abierta al lugar que la rodea. Pero también define el confort de la casa, su relación con el aire, el lugar, el paisaje. No todas las casas cuentan con patio, evidentemente, pero la condición metafórica de este como mecanismo de relación con el exterior representa muchos de los aspectos que componen la vivienda contemporánea. Y es que la vivienda ya no es solo un refugio que contiene algunos aspectos identitarios de quienes la habitan, sino un lugar en el que la vida tiene lugar de la forma más digna y confortable posible.