La gallega Marisol Soengas, Jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
Ofrecido por:
Marisol Soengas, la investigadora de cáncer golpeada por la enfermedad: "Hace 15 años habría tenido peor pronóstico"
La jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas acaba de ser nombrada doctora honoris causa por la Universidade de A Coruña, 36 años después de haber estudiado Biología en el campus coruñés
Te puede interesar: Amparo Alonso, de la Universidad de A Coruña, Premio Nacional de Informática José García Santesmases
María Soledad (Marisol) Soengas González (Agolada, 1968) es una de las españolas más destacadas en la investigación del cáncer. Jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y expresidenta de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), acaba de ser investida doctora honoris causa por la Universidade da Coruña (UDC), donde se formó como bióloga. "Nunca me imaginé que pudiera recibir este reconocimiento", confiesa a Quincemil.
Con una carrera consolidada y distinguida con numerosos premios nacionales e internacionales, el último el Premio Maruja Mallo, Soengas destaca la importancia de no olvidar los orígenes. "Mis referentes más importantes son mis padres. Mi padre siempre me decía 'o que fagas fai no ben, que non teña que vir ninguén detrás' y mi madre 'Marisol, haz codos', en el sentido de hacer espacio propio sin invadir el de los demás", recuerda.
Su infancia en el rural marcó profundamente su forma de entender el trabajo y la vida. Pues, cuenta que de sus padres aprendió el valor del esfuerzo y a buscarse sus propias oportunidades, porque, como afirma, "no vienen dadas".
Cuando viene a A Coruña hay una parada que Soengas nunca perdona: la Ventana al Atlántico, en O Portiño, donde contempla "su puesta de sol favorita". Para ella, ese paisaje simboliza mirar hacia el futuro. Y ese es también el mensaje que quiere transmitir a los pacientes de cáncer: "Que confíen en la ciencia y que busquen asociaciones. No deberían pasar la enfermedad solos".
Acabas de ser nombrada doctora honoris causa por la Universidad de A Coruña. ¿Qué significa para ti ser reconocida por tu universidad?
Significa una alegría inmensa. Es uno de los mayores reconocimientos que se pueden recibir a nivel académico, y que venga de tus compañeros y de gente que conoces y que valoras es muy emocionante. Además, A Coruña es una ciudad a la que quiero mucho. Hice la carrera hace 36 años y nunca me habría imaginado que iba a recibir este reconocimiento.
¿Cómo nació tu interés por la ciencia?
Siempre fui una niña muy curiosa. No me llamaba la atención jugar con muñecas; a mí lo que me gustaba eran los juegos de Quimicefa. Mis padres me regalaron uno y, trasteando con los tubos de colores, descubrí que había muchas cosas por probar y preguntas por hacerse.
Además, los profesores y profesoras de biología que he tenido siempre han sido los mejores, lo que hizo que me fuese gustando cada vez más. También vi una película de Marie Curie, me parece fantástica, y me hizo decidirme por la investigación científica. En aquel momento, en A Coruña solo se podían estudiar tres años de Biología, así que me enteré de que había un centro molecular en Madrid y para allí me fui.
"Estoy en tratamiento y adaptándome a esta nueva realidad de ser también paciente, pero sigo intentando aportar desde donde puedo"
La gallega Marisol Soengas, Jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
¿Por qué decidiste estudiar el melanoma?
Llegué al melanoma un poco por casualidad. No era mi primer proyecto, pero empecé a estudiar mecanismos de resistencia a terapias y fármacos, y resultó que el melanoma era uno de los tumores más resistentes. Cuando empecé a investigar sobre él y a obtener los primeros resultados, decidí que sería a lo que me dedicaría.
Después de tantos años de carrera investigando ¿En qué punto te encuentras ahora?
Estoy en un punto muy ilusionante. Ya no hago experimentos de laboratorio, es decir, no descubro yo. Estoy en una fase en la que me alegra mucho formar a nuevos investigadores e investigadoras, y me encanta que me sorprendan y me propongan experimentos que se les ocurran.
Es cierto que soy una persona muy reivindicativa y muy vocal, y me ilusiona haber ampliado mi papel más allá del laboratorio, adquiriendo más responsabilidades como vicepresidenta y después como presidenta de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer. Somos casi 2000 socios en toda España y estamos impulsando un grupo internacional. Me ilusionan mucho las colaboraciones dentro y fuera del país y, a nivel personal, porque al final yo soy una de las veinte millones de personas en el mundo que, en un momento determinado, reciben un diagnóstico de cáncer.
¿Cómo ha cambiado tu diagnóstico de cáncer tu manera de entender la investigación y a los pacientes?
Estoy en tratamiento y adaptándome a esta nueva realidad de ser también paciente, pero sigo intentando aportar desde donde puedo. Soy vocal en grupos de pacientes y reivindico la necesidad de mejores tratamientos, de un diagnóstico más ágil y de una atención verdaderamente integral. Los pacientes tienen muchas necesidades emocionales, psicológicas y también muchas dudas, y creo que ahí los científicos podemos ayudar mucho.
Los ensayos clínicos son fundamentales. En mi caso, el tipo de tumor que tengo habría tenido un pronóstico mucho peor hace quince años. Hoy estoy bien porque he respondido muy bien a un tratamiento dirigido contra las alteraciones específicas de mis células tumorales. Ese es el resultado de décadas de investigación. Y lo mismo está ocurriendo con otros tumores, como los de cáncer de pulmón o vejiga.
"Una de las mayores satisfacciones para un investigador es ver que los resultados conseguidos en el laboratorio acaban impulsando el desarrollo de un fármaco que llega a los ensayos clínicos"
La gallega Marisol Soengas, Jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
Uno de los últimos hallazgos de tu grupo es cómo el melanoma y otros tumores consiguen ocultarse y resistir a las inmunoterapias. ¿Qué importancia tiene este descubrimiento?
Estamos muy orgullosos. Hemos recibido varios reconocimientos y premios internacionales. Una de las grandes preguntas en la investigación del cáncer es cómo atacar de forma más eficaz a las células tumorales. El sistema inmunitario y las defensas del organismo son muy eficientes, pero muchos tumores, como el melanoma, activan mecanismos de supresión que no solo les permiten escapar del sistema inmunitario, sino también utilizarlo en su propio beneficio; en cierto modo, lo pervierten.
Muchos grupos de investigación están tratando de desactivar esos mecanismos de protección para conseguir que el melanoma y otros tumores vuelvan a ser reconocidos como algo extraño y puedan ser atacados de forma específica y duradera. Una de las grandes ventajas de la inmunoterapia es que puede generar memoria inmunológica. El objetivo es que el sistema inmunitario no solo elimine el tumor, sino que también sea capaz de prevenir futuras recaídas, uno de los principales desafíos en el tratamiento del cáncer.
¿Está siendo aplicado en ensayos clínicos?
Sí. Tuvimos la suerte de descubrir un compuesto que inicialmente se llamó BO-110 y que, en su versión clínica, pasó a denominarse BO-112. Ese compuesto ataca a las células tumorales de una forma muy diferente a las descritas hasta entonces y, además, resultó ser un potente activador del sistema inmunitario. A partir de los resultados obtenidos en el laboratorio se creó una pequeña empresa biotecnológica, que inicialmente se llamó Bioncotech Therapeutics. Ahora es Highlight Therapeutics y desarrolla su actividad en más de diez países. En la actualidad hay siete ensayos clínicos en marcha, tanto en hospitales nacionales como internacionales.
Una de las mayores satisfacciones para cualquier investigador es ver que los resultados conseguidos en el laboratorio acaban impulsando el desarrollo de un fármaco que llega a los ensayos clínicos. Todavía no está aprobado para su uso en pacientes, pero los resultados obtenidos hasta ahora son muy prometedores. Para cualquier científico, no puede haber mayor ilusión ni mayor satisfacción.
Es una científica que lidera un grupo de trabajo, ¿ha cambiado a mejor el papel de la mujer en el ámbito de la investigación?
Es un poco frustrante porque uno podría pensar que pasarían 10 años y que las mujeres estaríamos mejor. Y, no. Las cifras siguen estando ahí: somos un 30% de mujeres en puestos de responsabilidad. Hay muy pocas científicas, catedráticas, directoras de laboratorio o de centros de investigación.
Sí que ha mejorado en el acceso y en la presencia. Muchas mujeres empiezan la carrera investigadora y es impensable que en un congreso no haya equidad entre los participantes, pero todavía queda trabajo por hacer.
"Creo que si no me ilusionase tendría que dedicarme a otra profesión, porque precisamente la ciencia es enfrentarte a retos"
La gallega Marisol Soengas, Jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
¿Alguna vez te has sentido discriminada por ser mujer en tu campo?
Al principio decía que no, porque yo hice mi tesis en el laboratorio de Margarita Salas, una mujer que siempre trató por igual a hombres y mujeres. Empecé a sentir más micromachismos una vez que empecé con mi propio laboratorio y mientras fui presidenta de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer. El trato entre científicos y científicas sigue siendo desigual y eso me preocupa mucho de cara al futuro. Pedimos romper las barreras conjuntamente y que haya equidad y equilibrio. Eso no quiere decir que no se apoye al hombre, sino todo lo contrario.
¿Qué le dirías a una niña que no sabe si dedicarse a la investigación científica?
Le diría lo mismo que a un niño: que se atrevan. La ciencia es una profesión que no cambiaría por nada. Es descubrir algo que está oculto y que además puede ser útil. Y a las chicas en particular les diría que no se limiten, que claro que se puede. Nosotros tenemos un lema: 'yo puedo, tú puedes', que no piensen que por ser mujer no van a poder conseguir sus objetivos y sus sueños.
"Los ensayos clínicos son fundamentales. En mi caso, el tipo de tumor que tengo habría tenido un pronóstico mucho peor hace quince años"
La gallega Marisol Soengas, Jefa del Grupo de Melanoma del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO)
¿Qué te motiva a investigar cada día?
Creo que si no me ilusionase tendría que dedicarme a otra profesión, porque precisamente la ciencia es enfrentarte a retos. Me ilusiona que la gente en mi laboratorio defienda sus tesis doctorales. Me gusta cuando presentan sus trabajos a nivel internacional y cuando conseguimos publicaciones y movemos consorcios.
Antes de terminar la entrevista, ¿qué le queda por hacer a Marisol Soengas?
Quiero conseguir una mejor interacción entre la investigación básica, la clínica y las compañías. No sé qué va a pasar en cinco años, pero espero seguir ilusionándome y que los tratamientos hayan mejorado y que sean más eficientes y con menos efectos secundarios. También quiero contribuir a mejorar la ciencia en Galicia.