Fachada de la Real Academia Galega en obras.

Fachada de la Real Academia Galega en obras. Quincemil

Cultura

La reforma de la sede de la Real Academia Galega en A Coruña terminará este verano con un año de retraso

Las obras tenían que haber finalizado el pasado mes de marzo después de que se aplazara la fecha final, prevista inicialmente para el 2025

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Hace ya algo más de dos años que la Real Academia Galega (RAG) presentaba el proyecto de rehabilitación integral de su sede. La primera fecha en el horizonte para su finalización se fijó en verano de 2025. Sin embargo, llegó septiembre, y un nuevo plazo se anunció para su remate. La segunda fecha era marzo del 2026 y unos dos meses después las actuaciones todavía no han terminado. El plazo que maneja ahora la RAG sitúa el fin de las obras en este verano, un año después de lo previsto inicialmente.

"É incómodo, pero asumible", valora al respecto el presidente de la Academia, Henrique Monteagudo.

El motivo del retraso está en "os típicos imprevistos que aparecen cando se fan obras de rehabilitación, que son máis complexas cas de nova construción. O certo é que os problemas se multiplican cando hai que rehabilitar un edificio situado no corazón da Cidade Vella e pegado a outros dous edificios", admite el presidente.

Un pazo blasonado del siglo XVIII

Ubicado en A Coruña, en la calle Tabernas número 11, este edificio ha albergado a la institución desde 1978, a donde se trasladó procedente de dependencias municipales en María Pita, la que fue su sede durante medio siglo.

El edificio fue antes propiedad de Emilia Pardo Bazán, donde la escritora residió durante su infancia, por lo que hoy en día también alberga su Casa-Museo. El inmueble es un pazo blasonado del siglo XVIII de más de 1.500 metros cuadrados adquirido en un primer momento por los padres de la autora en el año 1851.

Cerca de un siglo después, en 1956, su hija y su nuera, herederas de Pardo Bazán, donaron el edificio a la Real Academia Galega con el compromiso de preservar y divulgar su legado.

Todo ello hace de este edificio una pieza fundamental en el patrimonio y en la historia de la ciudad y de Galicia en el que, además, se custodian más de 60.000 monográficos, 3.000 publicaciones periódicas relacionadas con Galicia, más de 30.000 documentos en papel, unas 100.000 fotografías y el archivo personal de Pardo Bazán.

Por ello, su reforma resulta todavía más complicada.

Un recorrido de más de 10 años

El proyecto de rehabilitación empezó a vislumbrarse hace más de una década. En el 2015, el entonces Ministerio de Fomento, liderado por la ministra Ana Pastor, firmó un protocolo de colaboración con la Real Academia Galega para llevar a cabo las actuaciones de reforma en la sede tras un informe de Patrimonio.

El primer presupuesto previsto ascendía a 1.565.000 euros.

Dos años después, en 2017, Fomento licitó un concurso de proyectos, pero no fue hasta 2020 cuando el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) formalizó la redacción del proyecto de ejecución, estudios históricos y dirección facultativa de las actuaciones. El ganador del concurso fue Moure y Pascual Asociados S.L. con un proyecto titulado Limiar, entreluces e ceo.

La obra, ejecutada por la UTE Extracto S.A. Misturas S.A., contó con un presupuesto inicial de 2.327.230 euros, algo menos de lo presupuestado en el anuncio del contrato, en torno a los 2,58 millones de euros.

Estado de las obras de reforma de la sede de la Real Academia Galega en una visita institucional en febrero de 2025.

Estado de las obras de reforma de la sede de la Real Academia Galega en una visita institucional en febrero de 2025. Real Academia Galega

En el momento de la adjudicación, en febrero del 2023, el plazo contemplado para las obras era de algo más de año y medio; unos 19 meses.

Con todo, en abril del 2025 el contrato fue objeto de una modificación debido a unos imprevistos localizados ya durante la ejecución de las obras. Esto obligó a incluir una partida de más de 536.000 euros, lo que elevó el coste hasta rozar los 2,8 millones de euros antes de impuestos y aumentó en medio año el plazo para reformar la sede.

El proyecto para la RAG

El propio arquitecto Gonzalo Moure explicó en la presentación pública del proyecto que con él busca poner en valor una mirada al pasado desde el respeto al patrimonio —tanto del propio edificio como de la Ciudad Vieja, donde se sitúa— y con el objetivo de hacer de este un espacio para vivir "de diferentes maneiras".

Su propuesta mantiene el salón de actos de la RAG en la planta baja, aunque este se convertirá en una zona de tránsito entre las dos calles a las que da el inmueble.

El acceso al auditorio, que tendrá paredes de vidrio y acero blanco, será desde Tabernas y desde ahí se podrá pasar a la calle del Parrote. Esta segunda vía será el acceso al resto de dependencias de la RAG. Aquí habrá una escalera orientada a la iglesia de Santiago, en un diálogo entre ambas piezas de patrimonio.

Proyecto de Gonzalo Moure para la rehabilitación de la sede de la Real Academia Galega en A Coruña.

Proyecto de Gonzalo Moure para la rehabilitación de la sede de la Real Academia Galega en A Coruña. Real Academia Galega

En el primer piso continuará la casa-museo Emilia Pardo Bazán y desde él se verá el patio interior, que antes de la intervención terminaba en el segundo piso y que ahora contará con grandes ventanales inspirados en las galerías gallegas.

En el segundo piso estarán los despachos de presidencia, secretaría y puestos de trabajo y en el tercero se colocará el archivo, los despachos del personal de la biblioteca, la hemeroteca y el archivo, además de dos espacios de consulta y una sala de reuniones para los plenos de la RAG.

Las entreplantas del cuarto y quinto piso serán para el depósito museístico y parte de los fondos bibliográficos, que también se almacenarán en el sótano.

Esta no es la primera reforma de la sede. En los años 70, al recibir la donación de las herederas de Pardo-Bazán, ya se llevó a cabo una intervención obra de Fernández-Albalat pero que no contó con los fondos necesarios para cumplir con las mejores calidades. Unos 50 años después, la reforma tiene que hacer frente también a trabajos de restauración, modernización, nueva distribución y adaptación a la normativa.

Durante la ejecución de las obras, la sede de la RAG se ha trasladado al polígono de Pocomaco, donde también están las obras que custodia.

Más de 10 años después del inicio del proceso, y coincidiendo con el 120 aniversario de la inauguración de la institución, el número 11 de la calle Tabernas, la sede de la Real Academia, espera todavía completar su reforma.