La escritora Ottessa Moshfegh y la periodista Andrea Aguilar
La escritora Ottessa Moshfegh desafía lo moral en A Coruña: "Soy de la generación de la autoestima"
La escritora estadounidense, autora de obras como 'Mi año de descanso y relajación', 'La muerte en sus manos' y 'Lapvona', estuvo este viernes en la Fundación MOP de Marta Ortega
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El encuentro con Ottessa Moshfegh en las MOP Talks de la Fundación Marta Ortega dejó una idea clara desde el inicio: su literatura no está sujeta a códigos morales.
En una relajada conversación con la periodista de El País Andrea Aguilar, la autora estadounidense repasó su trayectoria y las claves de una obra marcada por la incomodidad, el terror existencial y personajes que desafían cualquier juicio ético. Todo ello acompañada por un montón de fans que no perdieron detalle de la charla celebrada este viernes en el puerto de A Coruña.
La charla arrancó con una imagen de su familia, un punto de partida que no fue casual. Criada en un entorno de músicos, Moshfegh explicó que durante años pensó que ese sería también su camino. Sin embargo, un campamento de escritura al que la apuntó su madre cambió su rumbo: allí descubrió la ficción contemporánea y entendió que "la literatura va mucho más allá de los libros de antes de los años 80".
La figura materna atravesó buena parte de la conversación. La autora reconoció que, con 14 años, no se habría atrevido a confesarle su deseo de ser escritora. Con el tiempo, sin embargo, esa misma madre acabaría influyendo en sus lecturas e incluso en su proceso creativo.
Narrar sin límites morales
"No escribo para niños y niñas", afirmó con rotundidad. La frase resume una de las señas de identidad de su obra: la construcción de personajes al margen de lo correcto o lo ético.
En sus novelas, explicó, no hay interés por premiar o castigar a los personajes según su comportamiento. Algunos mueren sin merecerlo y otros continúan sin redención. Para Moshfegh, esa falta de justicia narrativa responde a una voluntad de retratar la "honestidad desnuda" de las personas.
Aun así, admitió que la opinión de su madre ha llegado a hacerle replantear decisiones importantes, como el desenlace de una historia. De hecho, en su próximo libro volvió a consultarle, en un gesto que evidencia que esa influencia sigue presente.
El terror como reflejo de la mortalidad
Otro de los ejes de la conversación fue el lugar que ocupa el terror en su obra. No se trata de un recurso clásico, sino de una herramienta ligada a la propia existencia.
La autora explicó que su relación con el terror "cambia mucho", y que esa evolución se traslada también a sus personajes. En sus historias, el miedo aparece vinculado a la conciencia de la muerte, al paso del tiempo y a la fragilidad de la identidad.
Valentía frente a fortaleza
Durante la charla, Moshfegh proyectó una fuerte confianza en sí misma, una cualidad que también busca en los personajes femeninos que construye. Sin embargo, matizó el concepto cuando la entrevistadora habló de "fortaleza".
Para la escritora, no se trata tanto de fortaleza como de valentía: la capacidad de enfrentarse a situaciones extrañas o incómodas. Una idea que conecta con su propia experiencia, como cuando a los 17 años se mudó a Nueva York decidida a convertirse en escritora.
Se definió, en ese sentido, como parte de una generación marcada por "el ejercicio de la autoestima, que crees que puedes conseguirlo todo".
La conversación en las MOP Talks confirmó a Moshfegh como una autora que escribe desde la incomodidad, que rehúye las convenciones morales y que, pese a su aparente irreverencia, sigue dialogando —de forma más o menos explícita— con una figura que atraviesa toda su obra: su madre.