El Pazo de Meirás, en Sada (A Coruña)
De refugio de Pardo Bazán a residencia de verano de Franco: así es el Pazo de Meiras, cuya propiedad decide el Supremo
El Tribunal Supremo debate si la propiedad del Pazo de Meirás pertenece al Estado o, por el contrario, a la familia Franco. Hacemos un repaso desde su construcción por orden de Emilia Pardo Bazán hasta hoy
Más información: El Pazo de Meirás, en Sada (A Coruña), declarado Lugar de Memoria Democrática
El Pazo de Meirás, construido a finales del siglo XIX por orden de la escritora Emilia Pardo Bazán, se convirtió durante la dictadura en la residencia estival de Franco. Desde ayer, está pendiente la decisión del Tribunal Supremo sobre su titularidad, después de años de recursos judiciales.
Tras décadas de reivindicación ciudadana para recuperar el Pazo de Meirás, símbolo del expolio franquista, el inmueble pasó a ser propiedad del Estado en 2020. El Tribunal Supremo decide si finalmente el inmueble es un bien público, como dictaminaron las instancias judiciales anteriores, o si es propiedad de la familia Franco, como sostienen los herederos del dictador, y si estos tienen derecho a ser indemnizados.
El Pazo de Meirás, de refugio de Emilia Pardo Bazán a residencia de verano de Franco
El Pazo de Meirás
El Pazo de Meirás, ubicado en el municipio de Sada (A Coruña), tiene sus raíces en un antiguo legado familiar que Emilia Pardo Bazán transformó en un símbolo de su vida y creatividad. Heredó la propiedad tras la muerte de su padre en 1868, y desde entonces la convirtió en su refugio personal y en un espacio de unión de literatura, arte y aristocracia.
Antes de que la popular escritora pusiera la primera piedra en 1893, la finca ya albergaba una fortificación del siglo XVI, destruida con el paso del tiempo. Con el objetivo de crear un espacio que fuera un reflejo de su personalidad y de su amor por la cultura, diseñó el edificio con un estilo romántico, con torres cuadradas y almenadas.
La llamada "Torre de la Quimera" se convirtió en el corazón intelectual del pazo: allí reunió su extensa biblioteca y dejó su huella personal. Con el tiempo, el Pazo se convirtió en un centro cultural donde se celebraban tertulias, banquetes y encuentros con figuras relevantes de la literatura y la aristocracia gallega.
Tras la muerte de Pardo Bazán en 1921, la propiedad pasó a sus herederas, quienes, debido a los costes del mantenimiento, trataron de donarla a la Compañía de Jesús, en dudosas circunstancias.
Pazo de Meirás
La historia del Pazo iba a dar un giro de 180 grados. De ser el lugar idílico de una de las figuras literarias más destacadas de Galicia, a ser el escenario de relevancia política durante la Guerra Civil y la posterior dictadura de Franco.
Finalizada la Guerra Civil, el Pazo de Meirás se consolidó como residencia de verano del dictador, Francisco Franco, uso que mantuvo desde 1938 hasta su fallecimiento en 1975.
Las Torres de Meirás fueron transformadas y adoptaron el nombre de Pazo de Meirás. El conjunto arquitectónico fue reforzado con nuevos torreones y muros perimetrales, mientras que los jardines originales, de estilo romántico, fueron replanteados con un diseño más sobrio.
Después de ser la residencia de verano del dictador, pasó a manos de su única hija, Carmen Franco, quien aprovechó estos terrenos para su ocio personal.
El enclave también acogió bodas, como la de Arantxa Martínez-Bordiu, nieta del dictador, y Claudio Quiroga. Sin duda, una de las que más se recuerda es la boda de Leticia Jiménez-Arnau en el 2008, cuando hubo protestas de los vecinos a las puertas del Pazo.
El Pazo de Meirás en el siglo XXI
Pazo de Meirás.
El Pazo de Meirás fue declarado Bien de Interés Cultural en 2008, pese a la oposición de la familia Franco, lo que obligaba a permitir visitas públicas varios días al mes, algo que no ocurrió hasta marzo de 2011.
Años más tarde, en septiembre de 2020, una sentencia judicial estimó la demanda del Estado y anuló la donación realizada por Franco a sus herederos, reconociendo que el inmueble debía ser de titularidad pública.
Desde diciembre de 2020, pasó oficialmente a formar parte del patrimonio estatal y, en septiembre de 2025, fue reconocido como Lugar de Memoria Democrática, reforzando su valor histórico y simbólico.
La sentencia que lo cambia todo
Tras la muerte de Franco, el pazo permaneció a manos de su familia hasta que el Gobierno impulsó una demanda para recuperarlo como bien público, con el apoyo de varias instituciones gallegas. En 2020, un juzgado de A Coruña reconoció la titularidad del Estado, lo que dio paso a distintos recursos.
Además del edificio, se litigó sobre los bienes que alberga, y otra resolución atribuyó al Estado más de 500 elementos.
En 2021, la Audiencia Provincial confirmó que la propiedad correspondía al Estado, aunque reconoció a la familia Franco una posible indemnización por los gastos asumidos durante décadas, cuestión que también está recurrida.
Estos días, el Tribunal Supremo debate si pone fin a la impunidad de la familia del dictador o si obliga al Estado a indemnizarlos por mantener durante décadas la posesión del Pazo de Meirás. A la espera de conocerse el veredicto final, esta decisión puede dar lugar a tres posibles desenlaces:
Primero, que el Supremo determine que el inmueble pertenece a la familia Franco y obligue al Estado a devolvérselo. Segundo, que confirme que se trata de un bien público y que no procede indemnizar a los herederos, al demostrarse que el dictador se apropió indebidamente del pazo.
Y tercero, que ratifique que el Pazo de Meirás y sus terrenos son del Estado, pero que los descendientes de Franco deben ser compensados por las décadas de mantenimiento del mismo, al no haber sido conscientes de las ilegalidades de origen.