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Regreso a Portozás: un paseo por el pueblo de Mareas Vivas

Pronto se cumplirán 20 años del final de Mareas Vivas, la serie de la TVG que marcó un antes y un después en la historia de la televisión gallega. Pero ¿existe Portozás? Te contamos dónde se rodó la famosa serie
Fuente: Shutterstock
Laxe
Fuente: Shutterstock

¿Quién no recuerda con cariño el pueblo de Portozás, la localidad ficticia en la que transcurre esta famosa serie? Mareas vivas es el fiel retrato de un pueblo marinero gallego ubicado en la coruñesa Costa da Morte

La serie fue dirigida en sus inicios por el escritor, músico y productor Antón Reixa, y en ella encontramos personajes tan queridos como el entrañable Petróleo y su característico seseo, encarnado por el actor Luis Zahera, que se ha hecho muy conocido interpretando a muchos otros personajes en series de ámbito nacional. Mareas Vivas también sirvió como trampolín para lanzar a la fama a uno de los actores más cotizados del panorama cinematográfico gallego: Luis Tosar, que encarnaba al protagonista de la serie, Andrés. 

 Reparto de Mareas Vivas (Fuente: Carlos Ares)

Pero, ¿qué es una “marea viva”? Es un fenómeno que se produce con luna llena y luna nueva, cuando la Tierra, el Sol y la Luna se encuentran alineados. Es cuando se produce una mayor fuerza de atracción y esto hace que las mareas y pleamares sean más altas. Mareas Vivas se emitió entre 1998 y finales de 2002 y se rodó en las localidades costeras de Corme y Laxe. Algunas de las escenas son interiores, pero en otras podemos ver la ría, las calles de Laxe e incluso a mucha gente local que hicieron de extras en el rodaje. 

Un paseo por Corme, uno de los lugares donde se rodó la serie

Puerto de Corme (Fuente: Turismo de Galicia)

La parroquia de Corme, que pertenece al municipio de Ponteceso, es una de las menos visitadas de Costa da Morte. Poca gente se detiene en ella unas horas para ver su faro y degustar los magníficos percebes de variedad “roncudo” que están considerados de los mejores del mundo. Pero en Corme hay más cosas que ver. Empecemos por su Faro Roncudo, una pequeña edificación gemela del faro de Laxe, construida en 1920 con 11 metros de altura. El faro no tiene interés por sí mismo si no por el magnífico paisaje que lo acompaña. Situado en un entorno rocoso y agreste, muchas de las rocas, algunas adornadas con cruces en recuerdo a los percebeiros que perdieron la vida en este mar, cuentan historias de naufragios acaecidos en esta costa años atrás. Desde este punto se puede disfrutar del sonido del mar al romper en los acantilados. Ese ruido ronco, en ocasiones estruendoso, da nombre al cabo y al faro: Roncudo.

 Faro Roncudo (Fuente: Turismo Costa da Morte)

El Camiño dos Faros, una ruta senderista a pie que transcurre por el litoral de Costa da Morte, pasa por este enclave. Saliendo del faro hay una senda que en 3 kilómetros nos conduce hasta Corme-Porto, el puerto que da nombre a su localidad más importante. Llaman la atención sus coloridas casas marineras y la Iglesia de Santa María da Atalaia, un templo del s. XV que cuenta con una peculiar atrio fortificado. Como playas destacan Osmo y la Playa da Ermida, ambas salvajes y rodeadas de vegetación. 

Otro de los grandes reclamos de Corme es la Pedra da Serpe, una roca coronada con una cruz que está rodeada de leyendas. La más contada dice que San Adrián, patrono del pueblo, logró aplacar una terrible plaga de serpientes que asolaba la zona; estas fueron a esconderse bajo la piedra y una de ellas quedó petrificada. 

Qué ver en Laxe, escenario principal de Mareas Vivas

Playa de Laxe (Fuente: Turismo de Galicia)

Y si Mareas Vivas rodó algunas de sus escenas en Corme, es en el vecino municipio de Laxe donde transcurren la mayoría de los capítulos de la serie. Su magnífico arenal, que se extiende a los pies de la villa a lo largo de 1 km y medio, es una de las mejores playas urbanas de Galicia

La Playa de Laxe está protegida por una pequeña zona dunar y es de aguas tranquilas, lo que la convierte en perfecta para el baño y para visitar en familia. El blanco brillante de su finísima arena es lo que destaca en esta playa con forma de media luna, uno de los espacios naturales más bellos del municipio. La de Soesto es otra de las playas paradisíacas que hay que visitar antes de abandonar Laxe.

Pero el escenario principal de la serie son las calles de la localidad, en especial su casco antiguo, en el que conviven distintos tipos de vivienda marinera a lo largo de la zona paralela a la playa. 

Las calles más importantes del conjunto urbano son la Rua Real y la Casa do Arco. Esta última va ascendiendo hasta conducir a uno de los monumentos más destacados de Laxe, Santa María da Atalaia, una iglesia construida a finales del s. XIV con buenas vistas sobre el muelle y la playa. El Museo do Mar es un perfecto complemento cultural donde aprender sobre la historia y evolución de la vida y costumbres marineras en el municipio. 

Playa de los Cristales (Foto: Emma Sexto)

¿Te suena la Playa de los Cristales? Es otro de los principales reclamos turísticos de Laxe. Es una pequeña cala de 5 metros de ancho situada junto al cementerio de Laxe a la que se puede llegar fácilmente en un corto paseo desde el centro. Su arena ha sido sustituida por cristales pulidos de color verde que pareciera que el mar ha arrojado a tierra con su oleaje. Sin embargo, los cristales proceden de un antiguo vertedero de botellas de vidrio que acabaron en el mar. 

Otro espacio marino de imprescindible visita en Laxe es la Lagoa de Traba, rodeada de una flora muy variada y frecuentado por numerosas aves que han convertido Traba en una auténtica reserva ornitológica y un paraíso para la observación de aves en su hábitat natural. 

Para finalizar, nada mejor que vivir el atardecer en la Punta de Laxe, donde se encuentra el faro hermano del Roncudo, una sencilla estructura cilíndrica cubierta de azulejos blancos construida en 1920.

Faro de Laxe (Fuente: Turismo de Galicia)

Este pequeño cabo forma parte de la cuarta etapa del Camiño dos Faros y es un entorno espectacular para contemplar toda la Ría de Corme-Laxe y el Penal de Veo, donde se encuentra una de las dunas rampantes más altas de Europa. En sus inmediaciones está “A Espera”, una escultura en bronce de una madre con su hijo en brazos, rindiendo homenaje a todas las familias que esperan el regreso de los suyos a puerto. 

El resto de la Ría de Corme e Laxe tampoco tiene desperdicio, con la espectacular desembocadura del río Anllóns y las bellas playas de Balarés o Rebordelo. Portozás, es obvio, da para mucho. 

Emma Sexto

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