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La coruñesa Irene Gónzalez Basanta, la primera mujer en jugar al fútbol en España

Se hizo un hueco en un deporte de hombres en los años 20 y alcanzó la fama por su buen hacer sobre el terreno de juego, abriendo camino para el resto de chicas que, como ella, querían jugar al fútbol
Irene  Gónzalez Basante, la primera mujer en jugar al fútbol en España
Twitter @Attramentum_Esp
Irene Gónzalez Basante, la primera mujer en jugar al fútbol en España

Pocos datos se conocen sobre la coruñesa Irene Gónalez Basanta, la primera mujer en jugar al fútbol en España. Nació el 26 de marzo de 1909, pero no hay referencias hacia ella hasta 1924. Lo que sí se sabe con certeza es que comenzó su andadura en este deporte como delantera, para después pasar a ser guardameta.

Las referencias de algunos artículos sitúan sus inicios en el club del barrio de Orillamar, pero su nombre se hizo popular tras sus apariciones en el campo de A Estrada (ubicado en lo que actualmente es el patio interior del cuartel de Atocha), Monelos y Riazor. Irene fue una pionera y logró hacerse hueco entre hombres en un espacio reservado para ellos.

La única imagen que conservamos de la futbolista es de cuando tenía 16 años, tal y como recoge el diario El Orzán, que en 1925 publicó: "En un escaparate de la calle Real, se exhibe el retrato de la incomparable portera, con jersey blanco, pantalón bombacho, negro, hasta poco más arriba de las rodillas, medias y zapatones de fútbol, y está siendo la admiración de las gentes que contemplan su arrogancia y su gallardía", lo que prueba lo valorada que era la mujer dentro del mundo del deporte.

Las buenas cualidades de la coruñesa eran destacadas por la prensa, que le dedicaron frases como "no hay quien le haga un gol" o "tiene un chut formidable". Las publicaciones sobre su actitud durante los partidos incrementaron su fama, congregándose siempre mucho público para verla. Pero no todo era de color de rosa, y algunas reseñas la calificaban de "recia" o "marimacho", simplemente por su condición de mujer en un deporte "de hombres".

Fundó su propio equipo en 1924

Después de formar parte de la plantilla de diferentes equipos como el Racing-Athletic coruñés, Irene fundó su propia agrupación a finales de 1924, a la que denominó Irene F. C. Lo hizo en un contexto de cierto caos para el fútbol en Galicia, en donde la competición era un mix de equipos provinciales que competían sin ningún tipo de criterio de diferenciación.

La creación de la agrupación supuso que la coruñesa se convirtiese, no solo en la primera guardameta, sino también en la primera mujer en ocupar lo que después se conocerían como "los despachos". Con su equipo Irene jugaría en las competiciones infantiles que se hacían en A Coruña. Además, la coruñesa llegó a organizar su propio campeonato en 1925, en el que participaron 18 formaciones.

Más tarde, el Irene C. F disputó encuentros amistosos con equipos de tercera categoría de Vilaboa, Laracha, San Pedro de Nós, Carballo, Betanzos, Ferrol y Lugo. Todos los partidos despertaban una gran expectación, a pesar de que la agrupación no siempre ganaba. De hecho, una de sus derrotas mas sonadas fue la de 7 a 1 contra el Rácing Reserva de Ferrol, en O Inferniño en 1926, pero la actitud luchadora de la plantilla cautivaba al público, independientemente del resultado.

La tuberculosis le ganó el partido

Lamentablemente, la jugadora coruñesa enfermó de tuberculosis en 1927, con 19 años. La enfermedad la obligó a apartarse de los campos de juego y, al no poder obtener recursos debido a sus malas condiciones, se vio obligada a empeñar sus escasos bienes para poder pagarse la medicación, el alquiler y la manutención.

Los periódicos difundieron su grave estado en noviembre de ese año lo que despertó una oleada de solidaridad en la ciudad para ayudarla. Tanto en A Coruña, como en Ferrol y Betanzos se organizaron colectas durante los partidos de fútbol para recaudar fondos para Irene.

Finalmente, la enfermedad le ganó el partido a la jugadora, que murió sin cumplir los 20 años, pero su nombre sigue vivo y continúa siendo un ejemplo de lucha para todas las mujeres del mundo. De hecho, en los años posteriores a su muerte, se hizo popular un cántico en la ciudad. Era el que entonaban las niñas coruñesas: "Mamá futbolista quiero ser para jugar como Irene que juega muy bien. Mamá cuando sea mayor ganaré mucho dinero jugando al fútbol". Gracias a mujeres como Irene, ahora pueden ser lo que ellas quieran.

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