Tras 42 años acompañando a los presidentes de Galicia, José Antonio se jubila: Los últimos años fueron los mejores

Tras 42 años acompañando a los presidentes de Galicia, José Antonio se jubila: "Los últimos años fueron los mejores" Cedida

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Tras 42 años acompañando a los presidentes de Galicia, José Antonio se jubila: "Los últimos años fueron los mejores"

En 1984, con 22 años, José Antonio González comenzó su nuevo empleo: conserje en la Presidencia de la Xunta. De ahí no se movió hasta ayer, cuando se jubiló. Tras cuatro décadas en las que coincidió con todos los presidentes autonómicos, miles de anécdotas, como cuando llevó a Manuel Fraga en su coche; ahora vivirá su nueva vida con su mujer, su hija y sus dos perras. "Gracias a todos y todas por todos estos años", agradeció el ya exconserje

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José Antonio González acabó trabajando de conserje de la Xunta de Galicia siendo "una cosa muy particular". Cuando iba a comenzar a trabajar en el hostal de los Reyes Católicos, al día siguiente lo llamaron para empezar en un nuevo empleo: conserje en la Presidencia de la administración autonómica. Empezó en 1984 con 22 años y ayer, este cántabro que se considera "más gallego que otra cosa", se jubiló tras 42 años en los que convivió y trabajó con todos los presidentes autonómicos de Galicia.

Durante más de 40 años, entraba a las siete de la mañana hasta las tres de la tarde para estar atento "a cualquier cosa que me pidan". "Si me mandan fotocopias, si me mandan a encuadernar, si tengo que mandar por la página cartas de correo, lo que sea", explica José Antonio.

Sus primeros años de trabajo coincidieron también con los primeros años de la autonomía de Galicia, "estaban empezando las cosas, era un poco caótico", rememora. En aquel tiempo, San Caetano no estaba tan centralizado como lo está en la actualidad, ni tampoco estaba allí la presidencia de la Xunta, localizada en la Praza do Obradoiro en Raxoi. Rememora José Antonio que tenía que recorrer "por todos los periódicos, por todas las radios de todo Santiago, las notas de prensa del presidente" pero "como era joven no había problemas", señala entre risas.

Su trabajo podría pasar desapercibido por la gente, pero era esencial para el funcionamiento de la administración pública durante el día a día. "A veces la gente no se da cuenta del saber estar, de la educación, de ser respetuoso con la gente, da igual de dónde venga, de saber lo que sea, que lo importante es el saber estar" destaca el exconserje. Su trabajo también ha sido la discreción, "algunas veces no oigo alguna cosilla".

Primer y último día de trabajo de Antonio

Primer y último día de trabajo de Antonio Cedida

"Cada uno con su forma"

"Con cada uno era distinto, cada uno con su forma" resume José Antonio cómo fue trabajar con los presidentes autonómicos gallegos, y reconoce que "los últimos años fueron los mejores". Con más de cuatro décadas a su espalda, y más en su puesto de trabajo, las anécdotas se hacen innumerables, como cuando llevó en su coche a Manuel Fraga.

"Un día llegó don Manuel con su coche oficial, con los escoltas, a Raxoi que antes el presidente tenía la oficina allí. Subía para arriba y podían quedarse un chófer, un escolta que si pasaba algo se les avisaba" comienza José Antonio. Sin embargo, ese día "coincidió que se fueron todos".

"A los cinco minutos bajó el presidente abajo, llegó a los soportales de Raxoi y me preguntó por el chófer y los escoltas" a lo que José Antonio le respondió que "no le puedo decir nada". "Podía haber dicho, pues llamo a las secretarias y que hagan que aparezcan, pero él vio un coche que estaba aparcado allí y preguntó si le podían subir a San Caetano", el coche era un Arosa Blanco y era el de Antonio.

A su llegada a San Caetano, José Antonio entró "pitando, dando largas, haciendo señas" a lo que Seguridad lo interpeló con un "¿estás tonto?, ¿qué pasa?". "No sabía que traía a Fraga en el coche" dice José Antonio, "fue corriendo, abrió la puerta e intentamos sacar a Fraga".

Cuando Fraga salió del coche le dijo a José Antonio que "cuando venga el chófer y los escoltas que pasen por mi despacho", recuerda el exconserje que cuando salieron del despacho del expresidente "la bronca que les cayó debió ser fina".

Con Fraga también vivió otra de las anécdotas más divertidas que recuerda. Era Navidad, principios de los años 90, y Manuel Fraga iba a comenzar su tradicional mensaje navideño. Los movimientos de uno de los cámaras protagonizó uno de los cabreos más recordados del expresidente y en esa misma sala también se encontraba José Antonio, que tuvo que salir de ella porque "no aguantaba con la risa".

Los años del tripartito en los que no sabía "¿a quién atiendo primero cuando me llaman?", el Consello de la Xunta cuando se celebraban de madrugada "y duraban hasta las 3 o 4 de la mañana"... Son muchos los buenos recuerdos que se lleva José Antonio de estas cuatro décadas de trabajo, pero otros no tan buenos.

El desastre del Prestige, el accidente de Angrois, los incendios fueron algunos de los momentos más tensos que le tocó vivir a José Antonio. Hay uno que recuerda sobre todo: la visita de Fidel Castro. "No cogía mucha gente" recuerda el exconserje, "cuando llegó Fidel Castro y Manuel Fraga hubo tensión, se empujaban, otros querían hacerse fotos delante del otro, se insultaban...". Pero no entre los líderes políticos, sino "la gente que estaba alrededor de ellos", "Castro y Fraga estaban a su bola".

"A veces la peor gente era la que estaba alrededor"

El trato diario con los diversos presidentes de la administración autonómica recuerda José Antonio que fue con "educación y respeto", aunque "Fraga tenía sus cosas" dice entre risas, "el respeto siempre estaba". Con algunos hasta "podías entrar al despacho", "a veces la peor gente era la que estaba alrededor", confiesa, "con esos era con los que tenías que tener más cuidado".

Los tiempos cambiaron y comenta que antes "mucha gente tenía un podercillo", pero que ahora "todos los pastores somos iguales".

"Han pasado los años volando" dice José Antonio. Ayer fue el último día de trabajo de su vida en el que "prácticamente no hice nada" y estuvo por todo San Caetano despidiéndose de la gente, "de los que están aquí, soy uno de los que más tiempo lleva, cuarenta años imagínate". "Gracias a todos y todas por todos estos años", agradece el exconserje.

Último día de trabajo de Antonio

Último día de trabajo de Antonio Cedida

Un centenar de personas le hicieron un merecido homenaje, con pinchos, una placa en reconocimiento a sus cuatro décadas de trabajo. Ahora, con su nueva vida, pasará tiempo con su mujer, sus hijas y sus dos perras (y su nieto: el perro de su hija), haciendo deporte, viajando, "siempre tengo cosas que hacer". También tiene en mente pasarse por una ONG que está al lado de su casa para "echar una mano", y ayudar como siempre lo ha hecho a lo largo de su vida.

"Me voy a poder levantar a la hora que quiera", algo que también valora mucho después de haberse despertado durante más de cuarenta años a las seis de la mañana.