Imagen archivo de un radar.

Imagen archivo de un radar. Shutterstock.

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A Coruña

Un conductor de Carral (A Coruña), de 84 años, recibe su primera multa tras 62 años al volante

Nicanor Rodríguez Fariña asegura que nunca había tenido un accidente ni una sanción y cuestiona la ubicación del radar de la N-550: "¿Es seguridad o recaudación?"

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Nicanor Rodríguez Fariña tiene 84 años y este año ha cumplido 62 al volante. Durante más de seis décadas conduciendo, asegura que nunca había tenido un accidente ni había recibido una multa de tráfico. Esa racha terminó esta semana con una sanción de 100 euros por circular a 79 kilómetros por hora en un tramo limitado a 70 en la N-550, a la entrada de Carral, su localidad natal.

La infracción fue registrada por el nuevo radar instalado en la carretera nacional a la altura del polígono de Os Capelos. Nicanor no niega que superase el límite de velocidad y deja claro que acepta la sanción. Sin embargo, la multa le ha llevado a cuestionar la ubicación del dispositivo y el objetivo que persigue.

"No voy a decir que no circulaba a 79 kilómetros por hora. Si el radar lo ha registrado, lo acepto. Me excedí en nueve kilómetros por hora del límite establecido y asumo mi responsabilidad", explica en una reflexión remitida a Quincemil.

62 años conduciendo sin una sola multa

La historia de Nicanor resulta especialmente llamativa por su trayectoria al volante. A sus 84 años, asegura que lleva 62 conduciendo sin haber sufrido ningún accidente y sin haber recibido anteriormente una sanción de tráfico.

Además, mantiene en vigor los permisos de conducción AM, A1, A2, A, B, C1, C, BE, C1E y CE. Por eso, reconoce que recibir ahora la primera multa de su vida le ha causado una sensación especial.

"Hasta ahora tampoco había recibido una multa de tráfico. Por eso, la que me ha llegado ahora es la primera de mi vida y, sinceramente, me da pena", señala.

La sanción asciende a 100 euros y corresponde a circular a 79 kilómetros por hora en una zona cuyo límite está establecido en 70. El conductor insiste en que no pretende utilizar sus seis décadas de experiencia para justificar el incumplimiento de la norma.

"No pretendo justificar mi infracción. Me pasé del límite y la sanción está ahí", afirma.

Cuestiona la ubicación del nuevo radar

Su reflexión se centra en el lugar elegido para instalar el radar. Nicanor considera que se encuentra en un tramo de bajada de la N-550 en el que, según explica, el vehículo puede ganar velocidad con facilidad por la propia pendiente.

El conductor recuerda además que, desde la instalación del dispositivo, algunos vecinos y usuarios habituales de esta carretera ya habían llamado la atención sobre su ubicación.

"No estoy diciendo que no deba haber radares. No estoy diciendo que no haya que controlar la velocidad", aclara Nicanor. Su cuestionamiento no se dirige, por tanto, contra los controles de velocidad en general, sino contra la finalidad que, a su juicio, puede tener un dispositivo colocado en determinadas circunstancias.

"Si ese radar está colocado para evitar accidentes, me parece perfecto. Si está ahí porque se ha detectado un punto peligroso y su objetivo es conseguir que los conductores reduzcan la velocidad, también me parece perfecto", apunta.

"¿Estamos ante una medida de seguridad o ante una medida recaudatoria?"

La multa ha llevado a Nicanor a plantear una cuestión más amplia sobre la finalidad de los radares. Su preocupación es que determinados controles puedan terminar sancionando a conductores que superan ligeramente el límite en un punto donde la velocidad puede incrementarse con facilidad.

"Pero si lo que estamos haciendo es colocar un radar en una bajada y esperar a que los conductores se excedan unos pocos kilómetros por hora para sancionarlos, entonces creo que deberíamos hacernos una pregunta: ¿Estamos ante una medida de seguridad o ante una medida recaudatoria?", plantea.

Una multa que quiere convertir en una reflexión

A pesar de la decepción por haber perdido su récord personal después de 62 años conduciendo, Nicanor asegura que hay algo que le gustaría que saliese de esta experiencia.

"Tengo 84 años. Llevo más de seis décadas conduciendo y estaba orgulloso de poder decir que nunca me habían multado. Hoy ya no puedo decirlo", relata.

Pero considera que esos 100 euros pueden servir también para poner el foco sobre el radar de la N-550 y sobre la función que deben cumplir este tipo de dispositivos.

"Quizá lo que más me gustaría es que esta primera multa sirviera para algo más que para hacerme pagar 100 euros", señala.

Su propuesta es sencilla: que la discusión no se limite a si un conductor superó o no el límite, sino que también se analice qué se pretende conseguir con los controles de velocidad.

"Me gustaría que sirviera para abrir un debate sobre ese radar y, en general, sobre qué buscamos realmente cuando controlamos la velocidad: ¿Queremos que la gente conduzca de forma más segura o simplemente queremos sancionarla cuando se despista y supera en unos pocos kilómetros por hora un límite?", concluye.