Coche vandalizado en la calle Vigía de Monte Alto.
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Vecinos de Monte Alto, en A Coruña, denuncian destrozos en sus coches cuando aparcan en la calle Vigía
Varias personas con la tarjeta habilitante señalan que sus vehículos son vandalizados cuando estacionan en una plaza reservada a personas con movilidad reducida
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Raquel tiene desde cerca de un mes la tarjeta que le habilita para aparcar en las plazas reservadas para personas con discapacidad. Es vecina de Monte Alto y, por proximidad a su domicilio, la plaza de la calle Vigía es la que más le conviene. Sin embargo, no puede hacer uso de ella. Esta coruñesa y otros vecinos del barrio denuncian que desde hace meses sus coches son vandalizados cuando estacionan en este punto, a la altura del número 2.
"Hace un par de semanas aparqué ahí y el domingo vi que tenía una rueda pinchada. No le di importancia, pero el martes me apareció otra rueda también pinchada y me extrañó. Lo comenté en el barrio y un vecino me dijo que quien lo hace es un señor que vive en esta calle y que tiene la tarjeta y quiere tener la plaza reservada para él", asegura.
Su caso no es el único.
Raquel explica que "a otros les rayó el coche".
Diego es otro vecino del barrio que tiene que hacer uso de este tipo de plazas y también se vio afectado por un incidente similar en la calle Vigía. Al teléfono, explica que "hace un par de meses aparqué ahí y mi furgoneta apareció rayada y con el retrovisor derecho dado la vuelta. Parece que lo intentaron arrancar, pero no pudieron".
También él pensó que sería algo excepcional, pero hablando en el barrio descubrió que es un problema que sufren muchos usuarios de la tarjeta que habilita para estacionar en estos espacios.
Tanto a Pili como a su hijo les sucedió lo mismo. A él le pasó en noviembre del año pasado, cuando dejó la ventanilla ligeramente abierta por error al aparcar aquí y al día siguiente se encontró el asiento lleno de silicona. Un par de meses más tarde, ya en enero de este año, Pili dejó aquí aparcado el coche familiar y se encontró pinchada una de sus ruedas. Pensó que había sido un accidente, pero en el taller le confirmaron que alguien se la había pinchado.
"Lo comenté con la familia y ahí fue cuando mi hijo me dijo que le había sucedido lo de la silicona en ese mismo sitio", explica.
"No nos atrevemos a aparcar ahí"
Raquel puso la denuncia en la Policía Nacional, indicando además que el supuesto autor de estos hechos tiene cámaras cercanas que apuntan a la plaza de aparcamiento.
De todas formas, no ha vuelto a estacionar en la calle Vigía.
"No nos atrevemos a aparcar ahí", reconoce, añadiendo que "tuve que cambiar las ruedas y estuve casi dos semanas sin coche y me gasté 500 euros". En su caso, "en el día a día el coche es esencial" ya que sufre una discapacidad que le complica caminar.
Ante esta situación, asegura sentir "impotencia y rabia" ya que ella y el resto de usuarios de la tarjeta "tenemos ahora una plaza menos en el barrio".
Pili también la necesita, en su caso por su marido, a quien hace 8 años le dio un ictus y desde entonces sufre una discapacidad.
En su caso, después también de poner en conocimiento de la Policía Nacional el suceso, indica que "en los cinco años desde que tenemos la tarjeta nunca nos había pasado nada igual. Yo suelo aparcar delante de mi portal, pero si no puedo, ahora tengo que dejar primero a mi marido en casa porque él no puede andar y después ir a encontrar un sitio. Desde que me pincharon las ruedas no volví a aparcar ahí y a veces acabo aparcando en otras plazas normales si encuentro".
Diego también la necesita por su familia, ya que tanto su hija como su madre están en silla de ruedas.
"Yo ya no volví a aparcar ahí. O hacen más sitios, o no sé cómo vamos a hacer", lamenta.