Cañita Brava en la avenida de Monelos.

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Cañita Brava, amenazado con ser expulsado de su piso en A Coruña: "Dijo que iba a venir con matones"

Él y el resto de inquilinos se enfrentan a un posible desahucio debido a los impagos del subarrendatario, quien profirió las amenazas, con los verdaderos propietarios de la vivienda

Más información: Cañita Brava, ante un posible desahucio en A Coruña por los impagos de su subarrendatario: "Se quedó con toda la pasta"

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Hace ya varias semanas que Cañita Brava y sus compañeros de piso viven con la incertidumbre de si podrán seguir residiendo en el que ha sido su hogar en los últimos años. A finales de mayo descubrieron que quien les cobraba el alquiler cada mes no es el verdadero dueño del piso y que este había dejado de pagar al propietario. Por eso, Cañita y algunos de sus compañeros —en el piso viven seis personas— decidieron dejar de abonar la mensualidad, lo que motivó al subarrendatario a llegar a amenazarles si no se iban del piso "por las buenas".

"Es un ladrón y un estafador", lamenta al teléfono Cañita, que señala que fueron amenazados por el subarrendatario.

"Nos dijo que iba a venir con dos matones para echarnos", explica sobre un suceso que tuvo lugar el pasado sábado pero que ya se había repetido con anterioridad. Ante la segunda amenaza, los inquilinos decidieron presentar una denuncia ante la Policía Nacional.

Preguntado al respecto por Quincemil, el denunciado niega que tuviera lugar ningún incidente el fin de semana y también niega haber recibido una notificación por esta denuncia.

Antes, esta misma persona estuvo citada para un juicio por desahucio por los impagos de este mismo piso, una vista que finalmente se canceló sin, por el momento, una nueva fecha y sobre la que no ha querido hacer declaraciones.

Cobraba más del doble por un piso alquilado a 500 euros

Marcos Álvarez, otro de los inquilinos, denuncia también que "por separado nos cobraba mucho más de lo que podía".

El contrato original del piso tenía un alquiler de 500 euros al mes. Sin embargo, entre los cinco o seis ocupantes —una de las habitaciones quedaba a menudo vacía— pagaban cerca de 1.400 euros al mes. "Pedimos la devolución de los abusos de precios que ponía él", añade.

Varios de ellos son pensionistas, lo que limita y mucho su capacidad económica para acceder a una vivienda en una ciudad en la que el precio medio del alquiler en lo que va de año se sitúa en 707,6 euros.

Pese a recibir cada mes estas cantidades de los inquilinos, el acusado acumula meses sin pagar a la propiedad ni el importe del alquiler ni facturas como la luz o el agua.

Esta persona tiene también deudas con la comunidad de vecinos de la vivienda, ubicada en el Barrio de las Flores. Fuentes cercanas indican que acumuló varias deudas durante un periodo de tiempo en el que dejó de pagar. Pese a retomar de manera mensual los pagos, nunca llegó a abonar las cantidades pendientes a la comunidad.

En conversaciones anteriores, otro de los inquilinos que vivió con anterioridad en una residencia de mayores, José Ramón García, reiteraba que "si no llega a ser por nosotros, no sé cómo estaría el piso. La casa la cuidamos nosotros". Lamentaba además que "hay gente que se aprovecha de la situación que hay. Después de cotizar toda una vida... No hay plazas públicas en las residencias y no hay dónde vivir".

Ahora Cañita Brava y algunos de sus compañeros continúan buscando otro sitio en el que vivir. Mientras, han pedido una prórroga pendiente de resolución para poder seguir residiendo en el piso.