Imágenes del coche violentado.
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Nueva noche de robos en los coches aparcados en Os Mallos, en A Coruña: "Es un hartazgo profundo"
Una afectada denuncia que ya ha sufrido tres robos en la zona y reclama más vigilancia ante la sensación de inseguridad creciente
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La inquietud vuelve a instalarse entre los vecinos del entorno de Os Mallos tras registrarse un nuevo robo en el interior de un vehículo estacionado durante la noche en la zona de la Sardiñeira, en A Coruña. El coche apareció este sábado por la mañana con una de sus ventanillas destrozadas, un suceso que se suma a otros episodios similares denunciados en los últimos meses en distintos puntos del barrio.
El vehículo estaba aparcado frente a la cafetería situada en la esquina de la calle Sardiñeira con Filipinas. Su propietaria, Ana, explica que lo dejó estacionado sobre las 20.00 horas del viernes y que fue al regresar, alrededor de las 10.30 horas de este sábado, cuando descubrió los daños. "Lo aparcamos ayer sobre las ocho de la noche y hoy, cuando fuimos a cogerlo, nos lo encontramos así", relata.
La afectada asegura que no se trata de un hecho aislado y denuncia que es la tercera vez que sufre un robo de estas características en la zona en los últimos años. Una situación que, afirma, está generando un profundo malestar entre quienes residen en el barrio.
"Es un hartazgo profundo y una sensación enorme de impotencia. Estamos totalmente vendidos y parece que esto no hay manera de pararlo", lamenta.
Ana subraya además que la ubicación del vehículo no parecía especialmente expuesta, ya que se encontraba estacionado en una zona visible y próxima a viviendas, algo que, a su juicio, demuestra la tranquilidad con la que actúan los autores. "Da igual que aparques delante de casas o en calles transitadas. La impunidad para estos casos es total", denuncia.
Los vecinos reclaman una mayor presencia policial, especialmente en horario nocturno, y medidas que permitan poner freno a una situación que, según denuncian, se repite con demasiada frecuencia en el entorno de Os Mallos y la Sardiñeira.
Mientras tanto, cada nuevo cristal roto alimenta la preocupación en una zona donde muchos residentes aseguran convivir desde hace tiempo con una creciente sensación de inseguridad.