José Gajino, dueño del bazar electrónico Lagares, delante de radios y transistores.
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Así ha cambiado el apagón a A Coruña un año después: "Los kits se siguen comprando y regalando"
Las radios y las mochilas de emergencia son las grandes protagonistas como preparación ante otras posibles situaciones de emergencia
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Si algo dejó el apagón general del 28 de abril de 2025, en el que todo el país se quedó a oscuras, fue una lección clara: hay que estar preparado para todo tipo de emergencias, tanto a nivel personal como empresarial.
Pues el extraño capítulo en nuestra historia no dejó indiferente a nadie. Afectó desde empresas, supermercados, colegios, institutos, restaurantes, hospitales, heladerías e, incluso, a los medios de comunicación..., entre otros.
Además, durante más de 12 horas, desde aproximadamente las 12:30 del mediodía, gran parte de la población quedó incomunicada.
Por eso, un año después, particulares, empresas y otras entidades han incorporado nuevas formas de actuar, kits y, sobre todo, radios para estar preparados ante otra posible situación de emergencia.
Sin cambios relevantes en los supermercados
Un año después del apagón, la situación en supermercados y tiendas de alimentación apenas ha cambiado. Según trasladan desde distintos establecimientos, no se han introducido medidas nuevas para hacer frente a una posible situación similar.
En los pequeños comercios, la realidad sigue siendo prácticamente la misma. "Somos pequeños, hacemos lo que podemos", explican desde Ultramarinos Doris, donde no se han incorporado sistemas como generadores ni otras soluciones específicas.
En el caso de las grandes cadenas, la diferencia sigue estando en los recursos con los que ya contaban. Supermercados como Mercadona, que ya disponían de generadores, continúan utilizándolos como respaldo, mientras que otros establecimientos, como algunos de Gadis o Eroski, mantienen su operativa habitual sin cambios significativos.
Donde sí se percibe cierto cambio es en los hábitos de consumo. Algunos clientes han optado por ser más previsores y cuentan ahora en sus casas con velas, cerillas o una pequeña reserva de productos no perecederos ante posibles imprevistos.
Generadores de emergencias
Días después de producirse el apagón fueron muchas las empresas y negocios que se hicieron con generadores eléctricos para estar preparados en el caso de producirse un nuevo corte de suministro general en nuestro país.
Sin embargo, pese al buen susto, varias de las heladerías confirman que no se han hecho con generadores eléctricos que les permitan, en caso de producirse otro apagón, mantener su producto en perfecto estado. Una anécdota memorable del pasado 28 de abril fue que en la heladería The Bio Factory, situada en Riego de Agua, durante el apagón se pusieron a repartir helado gratis por la calle para evitar tirarlo a la basura. "A realidade é que nos compensa moito máis regalar os xeados que mercar un xerador, somos unha empresa pequeniña e para nós é moito máis gratificante converter un problema nun día especial cos veciños e, ademais, así contaminamos menos", señala María Paz, empleada del local.
La utilidad de los kits de emergencia
De las emergencias y situaciones extremas la población siempre saca lecciones para el futuro, por si vuelven a suceder, como pasó con el COVID. Tras un apagón como el de abril de 2025, los consumidores tuvieron en cuenta la necesidad de estar bien provistos de equipamiento útil y adecuado.
Por ejemplo, con kits de supervivencia. "Cuando se escuchan noticias sobre la red eléctrica o picos de tensión, la gente pregunta si tenemos kits. Desde hace un año se siguen comprando y regalando", admite José Gajino, dueño del bazar electrónico Lagares en Rúa Nova, que agotó existencias con el apagón.
Su producto más vendido, y numeroso, es el transistor. "Se venden mucho aún las radios, aunque ya no con la urgencia de la necesidad".
En la ferretería Araujo, en la calle Marqués de Pontejos, notan que un año después hay clientes que siguen preguntando si tienen hornillos de gas "cuando hay noticias o rumores de emergencias eléctricas, nos piden aparatos de gas, lo que sea", cuenta Rafael, uno de sus empleados.
En el negocio ahora están bien surtidos de linternas y otros artículos de iluminación, "por si acaso".
La radio, la gran ayuda en la atención sociosanitaria
El apagón también dejó aprendizajes en la Cruz Roja. Carmen Reigía, coordinadora en la provincia de A Coruña, recuerda un año después cómo "a raíz del apagón nos quedó claro que en la mochila de emergencias es muy importante que llevemos una radio con pilas. Es una de las pocas maneras que teníamos de conexión con el mundo. Parece una tontería, pero es súper importante tener información".
La radio era una de las pocas maneras que teníamos de conexión con el mundo. Parece una tontería, pero es súper importante tener información
Carmen Reigía, coordinadora provincial en A Coruña de Cruz Roja
Sus kits ya incorporaban baterías portátiles, pero la falta de conexión evidenció la importancia de contar con modos de comunicación alternativos.
"El apagón también nos ayudó a reforzar nuestra red de radio interna y de repetidores y a valorar la importancia que tienen las comunicaciones no digitales y la importancia de tener un plan B de comunicaciones en emergencias", añade.
En el hospital de A Coruña, los generadores eléctricos permitieron trabajar con más normalidad que en otros puntos de la ciudad. De todas formas, el apagón despertó de nuevo algunos aprendizajes que el personal hospitalario acumuló durante otra emergencia: la pandemia de COVID.
Víctor Calvo, jefe de servicio de mantenimiento del Área Sanitaria de A Coruña, reconoce en este sentido que "llevamos años de aprendizaje en muchos sentidos con situaciones que no habían pasado nunca" y explica que en este último año se revisaron procedimientos, poniendo el foco en los planes de mantenimiento y de contingencia con el objetivo de "tener todo protocolizado y que cada uno sepa lo que tiene que hacer, fallen o no las comunicaciones, y tener la documentación digital y en escrito".
En la atención al paciente, también hubo reflexiones tras el apagón. Zeltia Couso, supervisora del hospital de día polivalente, admite que "estas experiencias te hacen ser más creativos. Ante la adversidad, te creces. La pandemia fue una escuela urgente y ayudó ahora a la hora de organizar, salvando las distancias, la llegada repentina de un gran número de pacientes".
Un año después del apagón, Couso indica que "el aprendizaje que saqué es que, para sacar el trabajo adelante, está claro que la tecnología ayuda, pero que lo importante es estar bien organizado y con gente que quiera arrimar el hombro. Para quienes ya trabajábamos cuando no había ninguna tecnología, trabajar con papel y boli no fue tan extraño, así que el aprendizaje estuvo en que, con el trabajo bien organizado y con todo el mundo unido, da igual lo que nos caiga".