1. El español Josep BorrellAlto Representante de la UE para Política Exterior y de Seguridad, ha planteado esta semana la creación de un ejército europeo que dote de autonomía geopolítica a la UE y evite la dependencia de unos Estados Unidos cuyo creciente aislacionismo amenaza nuestra seguridad. EL ESPAÑOL ha apoyado la idea

2. El mundo está cambiando rápidamente. China desafía ya la hegemonía global estadounidense y la supera de hecho en muchos ámbitos relevantes, como el de la computación cuántica, clave en el terreno militar.

3. En 2000, la economía americana era ocho veces mayor que la china. En aproximadamente una década, mucho antes de lo previsto, la economía china será la mayor del mundo y la hegemonía americana recaerá casi por completo en la fortaleza del dólar como moneda de referencia. ¿Pero cuánto tiempo aguantará el dólar en esa posición si el Estado que lo sustenta es sólo la segunda potencia mundial?

4. Europa afronta dos amenazas existenciales. La primera, el previsible recrudecimiento del terrorismo islámico. Un terrorismo apenas contenido hoy por Francia en el Sahel y con las manos por fin libres en Oriente Medio.

5. Desde el punto de vista geográfico, Europa es muy vulnerable al terrorismo. Desde el punto de vista político, la incomodidad de la UE con el debate sobre el terrorismo, que interpreta como consecuencia de injusticias sociales o de culpas históricas remotas, impide de raíz cualquier solución adulta y libre de emocionalidad al problema.

6. La segunda amenaza existencial es el acelerado crecimiento demográfico en dos de nuestras regiones limítrofes, África y Oriente Medio, y los cambios culturales, políticos y jurídicos que eso provocará en una Europa convertida en destino preferente de los mayores flujos migratorios del planetaConfiar en que nuestro actual Estado del bienestar sobreviva a un vuelco demográfico como este es un brindis al sol.

7. El ejército europeo no llegaría sin polémica. Este debería construirse, al menos en un primer momento, sobre la base del ejército francés, el más poderoso de la UE. Alemania, que fundamenta su liderazgo en la imposición al resto de los países europeos de sus políticas económicas, no aceptará ese ejército afrancesado con facilidad. 

8. El ejército europeo cuenta además con un obstáculo aparentemente insalvable. La inexistencia de un verdadero sentimiento de pertenencia a una misma comunidad política, histórica, social y cultural en todos los países de la UE. Hoy, la UE es sólo un concepto burocrático incapaz de igualar ni por asomo el efecto cohesionador que sí tenían viejas ideas fuerza como la nación, la religión o la familia

9. ¿En base a qué incentivos, entonces, arriesgará un danés o un italiano su vida para defender Ceuta o Melilla de una invasión marroquí?

10. La bochornosa actuación de los diplomáticos suecos y holandeses en Afganistán ha demostrado que ni siquiera coincidimos con nuestros vecinos europeos en valores tan elementales como el de la lealtad a los colaboradores que se han jugado la vida por nosotros.

11. Los sondeos que miden la identificación de los ciudadanos del continente con la idea de Europa no dan una idea real del problema. Entre otras razones porque esa identificación debe matizarse: no es lo mismo la identificación con la idea de una Europa cultural y filosóficamente judeocristiana que la identificación con la UE. Es decir, con Bruselas, el Banco Central Europeo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 

12. De la misma forma que el programa Erasmus ha sido una herramienta de la UE para fomentar entre los jóvenes del continente la idea de una ciudadanía europea global paralela (y compatible) con la estrictamente nacional, también podría serlo un servicio militar obligatorio que integrara a esos jóvenes en la disciplina de un ejército europeo

13. Para cumplir con su objetivo cohesionador, ese servicio militar debería realizarse en un país diferente al de nacimiento del recluta, que se integraría en una unidad bajo el mando de una tercera nacionalidad. Como en Israel, el servicio militar sería común para hombres y mujeres, y daría paso, una vez finalizado, al estado de reservista

14. Los obstáculos son varios. Idioma, rechazo por motivos ideológicos o religiosos, interrupción de la carrera profesional. Pero también lo son las ventajas. Entre ellas, la de ofrecer una formación especializada y una salida laboral a decenas de miles de jóvenes que quizá de otra forma no tendrían acceso a ninguna de las dos. 

15. Por supuesto, la idea es hoy irrealizable y su sola mención provocaría oleadas de indignación en varias generaciones de europeos que han crecido dando por sentado que la democracia, los derechos civiles y el Estado de derecho del que disfrutan son un fatum que se perpetúa por sí solo, sin necesidad de esfuerzo alguno por su parte.

16. La idea del ejército europeo ha sido criticada tanto por populistas de extrema izquierda como de extrema derecha con el mismo argumento: "Id a pegar tiros vosotros si tantas ganas tenéis de un ejército europeo". Los argumentos de ambos populismos no suelen brillar por su genio, pero este destaca entre los escombros. No he conocido jamás a un solo soldado (incluidos los de las fuerzas de operaciones especiales del Ejército de Tierra, el MOE) que haya pronunciado jamás una frase similar. Ningún soldado se engaña sobre sus funciones. Mucho menos exige que los civiles hagan su trabajo antes de arrancarse él a hacerlo.   

17. El escritor estadounidense de ciencia ficción Robert A. Heinlein especuló en su novela Tropas del espacio con una sociedad en la que determinados derechos (el voto y la posibilidad de ocupar un cargo público) no son universales, sino que son concedidos sólo tras la realización de un servicio federal. Servicio federal que en la mayor parte de los casos adopta la forma de un servicio militar. Es una idea derivada de la del sufragio censitario. 

18. Lo irónico es que la fantasía de Heinlein, que encajaría más con una perspectiva socialdemócrata de sumisión del ciudadano a la comunidad que con una idea liberal e individualista de la sociedad, fue calificada de fascista en su momento.

19. Pero la China socialista ya aplica un sistema de puntos que mide el valor social de sus ciudadanos y que los sanciona por actos incívicos o perjudiciales para el bienestar común.

20. Por otra parte, ¿qué es una multa, incluso en un país plenamente democrático, sino un castigo al ciudadano por su falta de compromiso social? ¿Y por qué no podría estar ese hipotético servicio militar obligatorio europeo ligado a la concesión de determinados privilegios sociales o derechos (no fundamentales)? 

21. Vamos a acabar este artículo antes de que algún lector indignado llame a la Guardia Civil. Pero quédense con esta idea: el escenario geopolítico está cambiando muy rápidamente y aquellos planteamientos que nos habrían parecido inconcebibles hace apenas diez años son hoy vistos como debatibles. Europa es una burbuja ensimismada en sí misma. Pero la idea del ejército europeo acabará cayendo por su propio peso con el paso del tiempo. Por la sencilla razón de que la alternativa es mucho peor

Contenido exclusivo para suscriptores
3 meses por 1€
Accede a todo el contenido de EL ESPAÑOL por 1€ durante 3 meses, y después 5,99€ Sin permanencia

O gestiona tu suscripción con Google

¿Qué incluye tu suscripción?

  • +Acceso limitado a todo el contenido
  • +Navega sin publicidad intrusiva
  • +La Primera del Domingo
  • +Newsletters informativas
  • +Revistas Spain media
  • +Zona Ñ
  • +La Edición
  • +Eventos
Más información