Manuel Marina, CEO de Idoven

Manuel Marina, CEO de Idoven Idoven Omicrono

Tecnología

Así es la inteligencia artificial española que analiza la salud de 1.000 corazones por segundo

El software de la empresa española ha permitido rebajar el tiempo en los diagnósticos cardíacos de meses a minutos en la sanidad española. 

29 agosto, 2023 02:07

La inteligencia artificial ha sido duramente criticada a lo largo del año por la serie de riesgos que implica su uso acelerado en múltiples aspectos de la sociedad, como la pérdida masiva de empleos o los diagnósticos erróneos en salud. No obstante, en el otro lado de la balanza, esta tecnología ha conseguido reducir el tiempo de espera para un diagnóstico de cardiología de meses a minutos en España. La hazaña corresponde a la empresa española Idoven, que está enfocada en agilizar la labor de los cardiólogos en toda Europa y aspira a llevar su tecnología también a otros continentes.

En honor al padre del electrocardiógrafo y Premio Nobel, Willem Einthoven, esta empresa ha creado un software basado en inteligencia artificial llamado Willem, que ha aprendido a través de millones de latidos a detectar enfermedades del corazón e incluso predecirlas. Actualmente, su capacidad de acierto es del 95%, superando el nivel de los profesionales cardiólogos, según asegura la empresa a este periódico.

La intención no es sustituirlos con esta tecnología, sino agilizar su trabajo para garantizar un tratamiento rápido y predecir algunas de las enfermedades más mortales del mundo. "Una de las principales líneas de avance que ha usado la medicina en su historia es la serendipia, que consiste en realizar una descubrimiento brillante como el que tuvo Fleming con la penicilina. La otra, la más frecuente, es la tecnología. Ahora ningún cirujano o neurocirujano se atreve a operar un cáncer cerebral sin una resonancia magnética", explica a EL ESPAÑOL-Omicrono Manuel Marina, CEO de Idoven, en defensa de la inteligencia artificial.

Escuchando corazones

Willem es una herramienta de software basada en aprendizaje automático que ha aprendido a detectar más de 80 alteraciones eléctricas del corazón estudiando un gran número de latidos humanos grabados por electrocardiogramas. Para reconocer las afecciones, este software se integra con todos los dispositivos capaces de grabar la actividad del corazón, como los que se utilizan en las ambulancias o la consulta de cardiología. También con procesos de seguimiento como los de los holters, que graban durante 24 horas el corazón de un paciente, o inventos españoles como Nuubo. Hasta los relojes inteligentes de Google y Apple capaces de registrar electrocardiogramas.

Uno de los proyectos que han realizado con más de 34 hospitales españoles ha permitido reducir la espera para un diagnóstico de entre 3 y 4 meses a una media de 4,3 minutos. "Al final, lo que el paciente experimenta es algo que le importa mucho, que es una reducción de la lista de espera de meses a minutos", explica Marina. Otro de sus mayores logros es haber reducido el diagnóstico de falsos positivos en un 98%, como indican en un estudio reciente, pero siempre teniendo el médico la última palabra.

Manuel Marina en una conferencia con Sundar Pichai, CEO de Google

Manuel Marina en una conferencia con Sundar Pichai, CEO de Google Google Omicrono

Además de diagnosticar la afección de cada paciente, este sistema informático puede prevenir enfermedades que aún no han dado la cara para poder evitar problemas posteriores, como los infartos o la muerte súbita. En este sentido, tiene una gran relación con el mundo del deporte, donde se necesita un seguimiento exhaustivo de la salud de los atletas, de ahí que Iker Casillas, exportero del Real Madrid y la selección española, sea embajador de la empresa.

Entrenando el sistema 

La eficiencia con la que trabaja Willem es el resultado de años de entrenamiento. Explican que, para procesar el electrocardiograma de 10 segundos de un paciente, su software solo requiere de la potencia que podría ofrecer el procesador de un teléfono móvil. Sin embargo, la tarea más complicada sigue siendo el entrenamiento de sus nuevos modelos de inteligencia artificial. Para ello, el esfuerzo computacional ha supuesto el uso de dos máquinas con 128 núcleos por CPU, 1 TB de RAM y 8 tarjetas H100 de 48 GB cada una por máquina.

Medición cardíaca de Idoven

Medición cardíaca de Idoven Idoven / AFE

"Ahora hemos llegado a aumentar ese software, a ponerlo en la nube, para que detecte más de 80 patrones cardíacos y alcance la capacidad de acierto de un cardiólogo, detectando esas alteraciones eléctricas del corazón". El salto a la nube ha supuesto para esta empresa el uso de más de 100 de los mejores ordenadores del mundo. 

"Son más de mil electrocardiogramas por segundo, mientras un médico no puede analizar más de un electro por segundo", indica Marina. Sus objetivos futuros son trabajar aún más en esa escala de trabajo, en la integración de los sistemas y en crear un marco seguro de privacidad para poder colaborar tanto con los servicios públicos como con los privados.

Regular la inteligencia artificial

Ejemplos como el de Idoven ponen de relieve las ventajas que la inteligencia artificial puede aportar a la sociedad. Es un proyecto en pleno crecimiento mientras se elaboran las primeras leyes centradas en esta tecnología. Manual Marina explica a este medio que "la ley (que está desarrollando la UE) tiene más de 3.000 enmiendas, por lo que imagino que el trabajo que tienen en el Parlamento Europeo no está siendo fácil".

Para Martín, esta nueva regulación "va a marcar el futuro de Europa desde el punto de vista de su capacidad de innovación y creación de nuevas tecnologías". Por eso pide un marco legislativo flexible, para poder desarrollar con agilidad estos sistemas en marcos controlados.

"Si tú haces una regulación en la que bloqueas ese algoritmo y el proceso de certificación tarda 6, 12 o 18 meses, estás poniendo en el mercado una versión de software muy antigua, porque la inteligencia artificial mejora muy rápido. Esto perjudica a la innovación, sobre todo en los proyectos pequeños", explica el CEO de Idoven.

Latido del corazón

Latido del corazón

Como pequeña empresa, también ha necesitado la ayuda de los grandes para llevar su idea por medio mundo. Idoven fue fundada en 2018, pero ya llevaba una década de investigación y ha necesitado el apoyo de empresas como Google y su programa para startups para lanzar la idea al mercado. "Nosotros estamos muy agradecidos a Google for Startups. Nos seleccionaron como una de las startups residentes cuando estábamos empezando y el salto de calidad que dimos dentro del programa fue tremendo. Nos ayudó a profesionalizar, a entender el mundo de una forma global, la infraestructura necesaria y cómo modelizar un proyecto empresarial alrededor de esto".

Con ese aprendizaje se marcaron el objetivo de diagnosticar pacientes en una nueva ciudad cada 30 días. "Ahora estamos ayudando a diagnosticar pacientes en la mayoría de los países de Europa y también tenemos algunos proyectos en el resto del mundo, aunque con menor volumen. Por ejemplo, en tres países de África, Ghana, Botsuana y Camerún, pero también en Indonesia y Australia desde hace unos meses. Y estamos creciendo con una plataforma de chequeo cardíaco a nivel global".

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A partir de mediados del año que viene esperan poder operar también en el mercado estadounidense, sin olvidarse de otros países menos industrializados. "Estamos aprendiendo cómo este producto puede ayudar en esas geografías a detectar de forma temprana enfermedades vasculares que son la primera causa de muerte en el mundo", concluye Manuel Marina.

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