Si existe turismo espacial, también debe de haber hoteles. A esa conclusión habrán llegado los creadores de lo que promete ser el primer hotel puesto en órbita del mundo. Para encontrar el proyecto nos tenemos que ir a varios miles de kilómetros de España para aterrizar en Estados Unidos.

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Allí, en el estado de California, se emplaza la compañía Orbital Assembly. Con ese nombre no podía ser otra cosa que una empresa dedicada a la fabricación de vehículos espaciales y el hotel Voyager Class es uno de sus proyectos más importantes. Aunque no el único, pues también participan en otros como en granjas de paneles solares, estaciones de reabastecimiento y un puerto espacial en órbita.

Todo esto viene a raíz de las ambiciones de compañías privadas de hacer de los viajes espaciales un negocio más. Y no solo viajes de unos pocos minutos o de 'ida y vuelta' a bordo de un globo aerostático. Pretenden crear una auténtica industria de los viajes espaciales por placer.

Uno de los primeros pasos en este camino lo pondrá SpaceX a finales de este mismo 2021, cuando lanzará una nave espacial con turistas en su interior e inaugurará una nueva línea aeroespacial comercial hacia la Estación Espacial Internacional.

Cinco estrellas espaciales

Pagar una cantidad astronómica de dinero por ir al espacio y compartir cubículo quizá no entra en los planes de los millonarios. Pero la cosa cambia si en lugar de estar rodeado de laboratorios, cables y tuberías nos encontramos con una habitación y unas instalaciones diseñadas para disfrutar. Las mismas que podemos encontrar hoy en día en cualquier hotel en tierra firme.

Interior habitación de la Voyager Station Orbital Assembly Omicrono

El planteamiento de Orbital Assembly pasa por crear una estación espacial reconvertida a hotel. Será, además, la primera en el mundo en contar con gravedad artificial. Algo que probablemente hayamos visto en las películas de ciencia ficción y que se consigue haciendo girar la nave sobre su propio eje longitudinal.

Esto ocurre principalmente por la fuerza centrífuga que se genera al rotar y empuja todo aquello -incluidas a las personas- que esté dentro de la nave contra la pared más externa. Creando una sensación de gravidez similar a la que se podría sentir en la superficie de la Luna, aunque por el momento no se ha probado en una nave espacial real de grandes dimensiones.

El hotel estará compuesto por un total de 24 módulos unidos entre sí con capacidad para dar alojamiento a un máximo de 400 personas. Además de las habitaciones, los módulos albergarán las instalaciones para la tripulación de la nave y también otros para el almacenamiento de víveres y la generación de energía.

Módulo restaurante en el Voyager Station Orbital Assembly

También habrá módulos comunitarios donde se emplazarán restaurantes, un cine, gimnasio e incluso un spa. Un concepto muy similar al que se puede encontrar en los cruceros turísticos actualmente.

Además de alquilar habitaciones como cualquier hotel, Orbital Assembly pretende vender módulos enteros. Como si fuera una cabaña en Aspen o una mansión en Bervely Hills, los acaudalados compradores podrán disponer de su módulo particular y crearse su propia villa totalmente configurada a su gusto.

Otra de las posibilidades que plantea Orbital Aseembly es la de alquilar espacios para las agencias espaciales como la NASA estadounidense o la ESA europea. Donde poder llevar a cabo experimentos en el espacio o utilizar estancias para el entrenamiento de tripulaciones.

¿Cuándo se lanzará?

A pesar de que pueda parecer un proyecto propio de la ciencia ficción, lo cierto es que los trabajos de construcción están a punto de comenzar en Orbital Assembly. Los planes de la compañía pasan por comenzar el lanzamiento de módulos independientes a partir del año 2025 y, una vez en órbita, comenzarán a acoplarse unos con otros.

Espacio común en Voyager Station Orbital Assembly

La Voyager Station, si todo va según lo planeado, podrá comenzar a operar de forma comercial a partir del año 2027 en una órbita baja de la Tierra y será el objeto más grande jamás puesto en órbita. Mucho más que la Estación Espacial Internacional.

En cuanto a especificaciones técnicas, cada módulo -y cuenta con 24- tendrá unas dimensiones de 20 metros de largo por 12 metros de diámetro, con un volumen presurizado de 1.809 metros cúbicos. En total, un espacio habitable de unos 11.600 metros cuadrados, 2.418 toneladas y un volumen de 51.104 metros cúbicos.

Paseo espacial en el Voyager Station Orbital Assembly

Según recoge la compañía, el espacio de la Voyager Station será suficiente para albergar entre 316 y 440 personas, dependiendo de la configuración final de los módulos. Con los tripulantes incluidos. También contará con 44 vehículos de emergencia para el regreso a tierra y un área de 9.732 metros cuadrados de paneles solares. Para ponerlo en perspectiva, la Estación Espacial Internacional cuenta con un volumen presurizado de 915 metros cúbicos, 419 toneladas, capacidad para 7 ocupantes y 2.500 metros cuadrados de paneles solares.

La idea española que fracasó

En el año 2007 se creó la Galactic Suite Desing, una compañía española con sede en Barcelona que comenzó a trabajar en una estación espacial enfocada al turismo. El proyecto participó en la competición Google Lunar X Prize, un concurso patrocinado por Google y X Prize Foundation que buscó impulsar la tecnología espacial en el mundo.

Las intenciones de la empresa barcelonesa pasaban por construir un hotel que orbitara a unos 450 kilómetros de la Tierra. Con un spa y todas las facilidades que se esperan tras pagar la nada desdeñable cantidad de 4 millones de dólares. La hoja de ruta -en el año 2008- era tan ambiciosa como imposible: lanzar al primer lote de turistas en 2012. Sería bordo de una nave rusa Soyuz para luego desarrollar una lanzadera propia que entrara en servicio en 2015.

Incluso la propia Galactic Suite Desing informó que tenían una reserva para llevar a un total de 38 clientes, entre los que se encontraban cuatro españoles. Y un inversor de Emiratos Árabes que había inyectado 2.000 millones de euros, según recogió Público.

Nada de eso pasó. Actualmente la página web de la compañía está prácticamente inoperativa, todos los comunicados de prensa que se habían publicado en aquellos años ya no se encuentran accesibles y tan solo se puede visualizar una cuenta atrás que ha llegado a cero. La última actividad de la compañía en redes sociales data del 2017.

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