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Tecnología

Los 3 descubrimientos fósiles más asombrosos de la historia

Tres de los descubrimientos fósiles que más nos han ayudado a comprender cómo han evolucionado especies de hace millones de años hasta nuestros días.

21 abril, 2016 21:09

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Durante siglos, los restos fósiles de distintos animales vertebrados se han estudiado, principalmente a partir de sus huesos o huellas fosilizadas. Pero ahora se ha logrado algo que a priori parecía imposible; encontrar tejidos blandos bien conservados en antiguos fósiles.

Llamamos fósil a cualquier resto de un ser orgánico ya muerto que se encuentra petrificado en ciertas capas de la superficie terrestre. En condiciones normales, tanto las plantas como los animales sufren un proceso de descomposición como consecuencia de la acción de microorganismos descomponedores. Sin embargo, dado que estos restos están enterrados entre rocas, se encuentran protegidos frente a la acción descomponedora de dichos microorganismos, y aislados del oxígeno, lo que contribuye a su buena preservación.

Aunque generalmente se suelen hallar organismos parcialmente y no completos, el aporte de estos restos fósiles es de un valor incalculable, ya que nos han permitido conocer más y más acerca de las especies animales y vegetales que han formado parte de nuestro planeta durante millones de años, y nos ayudan a entender mejor la evolución de éstas. En este post hablaremos de tres de los descubrimientos fósiles más asombrosos que han tenido lugar a lo largo de la historia.

El primer corazón fosilizado de un animal prehistórico

pez_fosil

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Los tejidos blandos se deterioran con rapidez tras la muerte de un organismo, por lo que las interacciones bacterianas que existen entre órganos comienzan a romperse casi inmediatamente, y lo que queda enterrado y podría llegar a convertirse algún día en resto fósil es el esqueleto. Pero ciertos depósitos fósiles pueden quedar enterrados bajo condiciones químicas especiales que sí son capaces de conservar una amplia gama de tejidos blandos. Es el caso del primer corazón completo de un pez que se encuentra fosilizado desde hace casi 120 millones de años.

El hallazgo fue publicado en la revista eLife, donde sus autores, José Xavier-Neto (del Laboratorio Nacional de Biociencia de Brasil), Lara Maldanis, (de la Universidad de Campinas), Vicente Fernández, (del European Synchrotron Radiation Facility) y científicos de Suecia, explican con detalle el método que llevaron a cabo para recuperar el órgano en cuestión. Mediante el uso de microscopía tomográfica de rayos X de fuente sincrotrón, los expertos detectaron no solo un corazón, sino también fibras musculares y partes del estómago de Rhacolepis, un pez perteneciente a una familia ya extinguida: Pachyrhizodontidae.

Este descubrimiento es muy significativo, ya que muestra el estado de las válvulas cardíacas en los primeros miembros del grupo de peces con aletas radiadas (el mayor grupo de vertebrados vivos hoy en día con cerca de 30.000 especies), y su evolución hasta los teleósteos actuales que sólo presentan una válvula.

La serpiente fósil que nos revela el verdadero color de los animales extintos

serpiente

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Una investigación publicada en la revista Current Biology explica cómo un equipo de paleontólogos de España, Irlanda y Reino Unido han descubierto recientemente los restos fósiles de una serpiente de hace 10 millones de años. La estructura de la piel de este espécimen estaba tan bien conservada que ha permitido a los científicos descifrar un nuevo método para averiguar la apariencia y coloración de algunos vertebrados fósiles, incluso si no presentan su melanina, gracias a la excepcional conservación de un tipo de células que contiene los pigmentos llamadas cromatóforos. Eso sí, no vale cualquier tipo de fósil; debe proceder de un ambiente cuyas características hayan permitido una mineralización tan delicada como la de esta serpiente verdinegra, cuyos restos son ricos en fosfato de calcio.

serpiente

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El análisis de la densidad de este tipo de células y de algunas estructuras a nivel subcelular con microscopía electrónica y su comparación con las de las serpientes actuales, ha llevado a los investigadores a determinar el color que un día produjeron estas células en cada parte del animal, y deducir así qué función evolutiva cumplían. El descubrimiento ha abierto todo un campo de estudio para conocer la coloración de los grandes fósiles de diferentes especies, entre ellas dinosaurios de hace más de 65 millones de años.

Los fósiles de nuestros viejos amigos “hobbits” 

hobbits

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Otro descubrimiento espectacular fue el de varios restos fósiles en una cueva indonesia, que revelaron un pariente reciente de los humanos modernos de apenas un metro de estatura, por lo que estas criaturas fueron rápidamente apodadas como “hobbits”. El descubrimiento (llevado a cabo por el equipo Matt Tocheri, de la Universidad de Lakehead en Thunder Bay, Ontario) y publicado en Nature, indica que desaparecieron hace unos 50.000 años antes que los neandertales.

El auténtico nombre de estos “hobbits” es el de Homo floresiensis, por su hogar en la isla indonesia Flores. Con cerebros pequeños, similares al del chimpancé, los hobbits tenían cráneos que se asemejaban a los del Homo erectus, que vivió en África y Asia. Pero tenía además brazos largos y piernas cortas, más parecidos a antepasados mucho más ancestrales conocidos por el esqueleto de Lucy. Aunque su lugar preciso en el árbol genealógico humano no está del todo claro, pudieron haber descendido de antepasados más altos cuya estatura acabó disminuyéndose por el aislamiento de individuos más bajos en la isla. En cualquier caso, el descubrimiento de los “hobbits” ha supuesto un punto de inflexión para la panteología tal y como la conocíamos, al ser una pieza difícil de encajar en el gran puzzle de la evolución humana.