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La bacteria que convierte el agua en hielo

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Las bacterias hacen cosas más peculiares de lo que podríamos llegar a imaginar, aunque en el ejemplo de hoy existe una curiosa mezcla entre biología y física. En este caso hablaremos de la Pseudomonas syringae, causante de enfermedades en plantas, pero también un factor esencial para que funcionen las máquinas de nieve.

Para empezar, ¿cómo se forma el hielo?

Para que se formen los cristales de hielo, como los copos de nieve, es necesario que exista un núcleo, una especie de viga central alrededor de la cual se forma el cristal. Esto sucede en la atmósfera, cuando las gotas de lluvia y los copos de nieve se forman alrededor de algo, un algo que hace de columna vertebral de la molécula. Generalmente, ese algo es hollín, polvo, partículas minúsculas que hacen de núcleo. Lo que seguramente no habríais pensado es que existen algunas bacterias que pueden hacer la misma función.

Una bacteria rápida y eficiente

Y lo curioso no solo es que Pseudomonas syringae sea una bacteria idónea para hacer esta función de núcleo, sino que lo hace extraordinariamente rápido, como podéis ver en el siguiente vídeo realizado por el biólogo Mark Martin:

Este biólogo y profesor da un curso de Microbiología en la Universidad de Puget Sound y nos explica como funciona este proceso biofísico:

“En mi curso de Microbiología de la Universidad de Puget Sound, me gusta demostrar lo maravilloso y extraño que es el mundo microbiano. En este vídeo congelo una botella de agua a aproximadamente – 6ºC. Para ello, introduzco una gota de un cultivo de Pseudomonas syringae. Este organismo hace de proteína de nucleación del hielo, lo que permite congelar el agua casi inmediatamente y convertirla en hielo”

Este microorganismo posee esta curiosa habilidad gracias a las proteínas que cubren su membrana celular, una estructura donde se adhiere facilmente el agua y cuyas moléculas modifican su estructura, se reorientan, y forman los cristales de hielo. Y, como habréis podido observar en el vídeo, el proceso es prácticamente instantáneo. La potencia de esta bacteria es tal que sería capaz de congelar agua estando a 27 Cº ambientales, o incluso más, dependiendo de la cepa de Pseudomonas syringae utilizada.

Como curiosidad final, las máquinas de hielo utilizadas por ejemplo para formar la nieve artificial de los Juegos de Invierno de Sochi han utilizado justamente este tipo de bacterias para poder funcionar. Muy curioso, ¿verdad?

Vía | BoingBoing.