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¿Las bacterias intestinales pueden hacerte más inteligente?

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En otras ocasiones hemos hablado de las curiosas bondades de nuestras bacterias intestinales. Sabemos que son las guardianas y protectoras de nuestro sistema digestivo, pero poco a poco los nuestros estudios nos han ido abriendo los ojos, ya que ahora sabemos que mediante su trasplante se puede frenar la obesidad, y mediante su modificación se puede alargar la esperanza de vida.

Para que os hagáis una idea, según los actuales cálculos somos más bacterias que humanos, pues por cada célula humana de nuestro cuerpo hay diez células bacterianas o microbioma, lo que nos añade hasta 2 kilos de peso a nuestro cuerpo. Pero, ¿quién iba a pensar que también podrían hacernos más inteligentes?

Según John Cryan, profesor de anatomía y neurología de la Universidad de Cork y especialista en la relación entre intestino y cerebro, la idea podría ser plausible. Si existen tantas bacterias en nuestro interior, es factible que de la misma forma que el resto de nuestras células se van actualizando con los años, estas también lo hagan. Por tanto, el hecho de “hackear” nuestro microbioma para hacernos más sanos e inteligentes es una posibilidad a tener en cuenta.

En uno de los primeros experimentos de Cryan se demostró que la diversidad de estas bacterias disminuye delante del estrés en la vida temprana, al menos en ratones, lo que le llevó a investigar la probable relación entre microbioma y cerebro. Según él, una microbiota sana contribuye a un buen desarrollo cerebral.

“Si usted no tiene una microbiota correcta puede sufrir cambios importantes en la estructura y función del cerebro, y por supuesto también en su comportamiento”

Por otro lado, en un estudio pionero a cargo de investigadores japoneses, se demostró que los ratones criados sin ningún tipo de bacteria intestinal sufren una respuesta exagerada al estrés físico, liberando más hormonas en comparación a los ratones con una cantidad de bacterias normal. Pero esta reacción exagerada podía ser reducida al repoblar sus intestinos con Bifidobacterium infantis, una de las principales bacterias del intestino. Para Cryan, este efecto podría reproducirse también en ratones sanos.

“Probamos con ratones sanos y les añadimos Lactobacillus, demostrando que estos animales tenían una respuesta más reducida frente al estrés y también reducían sus comportamientos frente a la ansiedad”

Según comentan Cryan y sus colegas, la relación entre intestino y cerebro podría producirse de diferentes maneras, como mensajes de uno a otro órgano, ya sea mediante hormonas, células inmunes, la sangre o impulsos nerviosos.

Actualmente Cryan y su equipo están trabajando diferentes formas para “hackear” este microbioma y mejorar estados como el estrés, el dolor, la obesidad o la cognición a través del intestino. En algunos de sus estudios no publicados se probó que algunas bacterias pueden mejorar la cognición en ratones. Actualmente ya se encuentran en ensayos con humanos, comprobando si la modificación de las bacterias intestinales puede mejorar las habilidades cognitivas.

Vía | BBC.