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Lo que nos pueden contar las cenizas de un cuadro quemado

4 agosto, 2013 12:01

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El mundo del arte ha estado de luto por la pérdida de siete pinturas que se robaron en un museo holandés en 2012. Entre los cuadros robados había un Picasso, un Matisse y un Moner; todos ellos de un gran valor para los entendidos en la materia. Se cree que los restos han sido encontrados en el interior de la estufa de Olga Dogaru, reducidos a cenizas probablemente para destruir la prueba del robo. El problema es que la policía únicamente tiene un cubo de cenizas, ¿es posible identificar un cuadro a partir únicamente de sus cenizas? De la respuesta a esta pregunta depende la posible detección del ladrón.

Para estos casos existe un equipo del FBI especializado en crimen artístico, y en su plantilla cuentan con químicos capaces de obtener la información a partir de una muestra de cenizas. La clave para el análisis es determinar los elementos químicos de las pinturas que se usaron al pintar el cuadro.

Normalmente la pintura tolera altas temperaturas, así que no suele cambiar su composición química al quemar el cuadro, quedando mezclado entre las cenizas. La composición de las pinturas ha cambiado mucho a lo largo de la historia, usando diferentes aditivos para dar más brillo o contraste según la moda de los burgueses de la época, o incluso manías del propio pintor. Por ejemplo, recientemente se ha descubierto que Picasso fue el primer pintor en usar pinturas de pared en sus cuadros. Si se analizan las cenizas y se distingue la composición química de pintura de pared, hay una alta probabilidad de que uno de los cuadros que forman la ceniza sea un Picasso. Además hasta se ha identificado la marca de pintura que usaba.

Los aditivos presentes en la pintura realmente han marcado una evolución en la historia del arte, e incluso han influido en la vida de alguno de los más importantes pintores. Por ejemplo, Vicent Van Gogh usaba para sus cuadros pintura con plomo. El plomo es capaz de acumularse en el organismo de las personas hasta volverse tóxico, provocando alucinaciones visuales, auditivas, y depresión. Estas alucinaciones fueron lo que llevó a Van Gogh a cortarse la oreja, para presuntamente dejar de oír las voces en su cabeza. Sin vender un cuadro durante toda su vida, el sentimiento depresivo acrecentado por efecto del plomo (y unido a la sífilis) le llevó a suicidarse disparándose con una pistola a los 37 años de edad.

Otro aditivo típico en las pinturas era el arsénico. Los impresionistas franceses utilizaban pintura amarilla con este componente. De hecho, el uso del arsénico en pinturas era tan famoso que durante la primera mitad del siglo XIX se usaba para crear un tinte verde que se volvió muy popular en el papel pintado. Por supuesto, los efectos nocivos del arsénico seguían presentes y aunque se sabía, se le restaba importancia ya que nadie pensaba chupar las paredes. Nadie era consciente de que el arsénico es capaz de reaccionar con la humedad del aire y liberarse en forma de gas tóxico. Murieron de envenenamiento por arsénico varias personas de la alta sociedad victoriana, y una de las víctimas más ilustres fue Napoleón Bonaparte, envenenado por arsénico debido a las paredes verdes de su casa en Santa Elena. Los altos niveles de arsénico en su cabello hicieron plantearse a los historiadores quien intentaba envenenar al emperador, cuando en realidad era su misma casa.

Volviendo a los cuadros incendiados, Olga Dogaru niega haberlos quemado. Actualmente se buscan entre las cenizas restos de componentes químicos de las pinturas, pero aun así, es difícil determinar ante un tribunal que las cenizas pertenecen a un cuadro en concreto. Como mucho se puede decir que se ha quemado un cuadro de una época determinada. Como pistas adicionales se han encontrado entre los restos del horno piezas de metal que no son capaces de ser destruidas por las altas temperaturas, como los clavos en los que estaba sujetado el marco. Esto, combinado con algunas manías específicas de los pintores (como Picasso y la pintura de pared) ayudará a determinar el origen de las cenizas. Pronto veremos si la ciencia ayuda a detener a un presunto ladrón de arte.

Fuente |Popular Science