wearables biotecnologia

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Hardware

La salud controlada 24 horas al día sin enterarnos

Llegan avances en dispositivos biomecánicos que mejoran la monitorización y tratamientos, tan pequeños que ni sabremos que están ahí.

30 diciembre, 2017 09:35

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Si la tecnología ya es un componente clave en nuestro día a día, el auge de los wearables potenciará todavía más su importancia y acabará difuminándose hasta acabar siendo invisible en nuestra vida.

Hace 10 años nadie imaginaba que podríamos tener estos potentes smartphones en nuestros bolsillos. Con ellos han llegado los wearables, una palabra para la que todavía no tenemos una traducción clara en español y que podríamos definir como ‘tecnología que podemos vestir’, dispositivos que llevamos encima prácticamente las 24 horas del día y de los que acabamos despreocupándonos.

Wearables son todas esas pulseras que miden la actividad diaria o los relojes inteligentes que hay en el mercado y que no han acabado de cuajar, salvo casos aislados. También lo son la nueva oleada de auriculares con asistentes virtuales integrados, esperando a que digamos la palabra mágica de activación para que nos ofrezcan la información que necesitamos o, mejor aún, adelantándose a nuestras necesidades diciéndonos al oído la agenda del día antes de que recordemos que teníamos una cita importante.

Sin embargo, todos estos wearables son solo la punta del iceberg de lo que nos espera en 2018 y los años venideros. La miniaturización de componentes continuará y, junto a los avances en biomedicina, aparecerán nuevos dispositivos tecnológicos en forma de implantes que permitirán aumentar nuestras capacidades, dando paso a nuevas experiencias de la realidad.

Tecnología para controlar nuestra salud las 24 horas del día

El campo que más tiene que ganar con el avance de los wearables es el de la salud. Muchas de las compañías que están desarrollando su tecnología se han percatado de las posibilidades que ofrecen tener dispositivos haciendo lecturas continuas de multitud de valores corporales. Presión sanguínea, frecuencia cardíaca y variabilidad de la misma, consumo de energía, análisis del descanso, temperatura corporal, mediciones de glucosa en sangre y muchas más métricas.

Todos esos datos son una fuente de información muy valiosa sobre cada persona, pero la clave pasa por su procesamiento para poder ofrecerla al usuario de una manera útil. Ya no solo hablamos de dispositivos para deportistas, sino tecnología que, en su conjunto, analice tus hábitos y te diga realmente cómo estas y qué está ocurriendo en tu cuerpo, sin tener que esperar a la típica revisión médica anual.

wearables bioprocesador

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Se espera que el mercado de la salud digital alcance un valor superior a los 200.000 millones de dólares en el año 2020. La tecnología wearable permite obtener datos específicos de manera periódica, facilitando el seguimiento y la evolución de la salud de un paciente durante largos periodos de tiempo, lo que podría llegar a cambiar la relación que tenemos con los profesionales sanitarios.

Son varios los estudios que indican cómo la tecnología portátil aplicada al campo de la biomedicina podría ser clave en un futuro en el que las dimensiones de la población, por su acelerado crecimiento, permitirá monitorizar, registrar y transmitir datos fisiológicos a distancia, evitando así el colapso de los sistemas sanitarios y aliviando la carga de los profesionales, que al mismo tiempo podrían aprovechar esta tecnología para seguir llevando a cabo su actividad a distancia y sin exponerse.

Mejorando al humano del futuro

Con la esperanza de vida en aumento, ¿podrá la ciencia desarrollar tecnología que la prolongue todavía más y, sobre todo, que pueda paliar los evidentes efectos del paso del tiempo en el cuerpo humano?

Hablamos wearables invisibles, dispositivos biomecánicos que mejoren las capacidades de las personas, tecnología para mejorar la vida, sin que sepamos que está ahí, reduciendo por completo la fricción que puede generar con la sociedad. Las pruebas con ojos biónicos para devolver la vista a pacientes invidentes ya están en marcha, pero ¿por qué no mejorar la vista de humanos sanos?

Del mismo modo, los avances en edición genética, como CRISPR, pueden dar lugar a crear humanos a medida, con determinadas características, erradicar enfermedades o quién sabe si con otras necesidades y siendo más eficientes.

Miniaturización de componentes para crear píldoras inteligentes que permanecen activas dentro del cuerpo, el desarrollo de prótesis y exoesqueletos con los que es posible sentir y que mejoran las capacidades físicas, impresión 3D aplicada a la medicina, avances en inteligencia artificial y aprendizaje automático… Nuestra biología limita nuestra experiencia de la realidad, la aceptamos tal y como nos la muestran nuestros sentidos. ¿Y si pudiésemos expandirla con tecnología?