El coronavirus y la consecuente reclusión han abierto un debate interesante sobre el comercio electrónico. ¿Es ético pedir productos a domicilio en estos días bajo la amenaza de infección para el repartidor y con el peligro de la propagación del virus de puerta a puerta?

Los supermercados online o las apps de domicilio, se han convertido en la principal alternativa para llevar a rajatabla el estado de alarma. No salir de casa más que para lo más estrictamente necesario. Para minimizar los riesgos se ha optado por una serie de medidas de protección en los restaurantes, tiendas de alimentación o farmacias. Entre ellas se ha implandato una política de 'Contacto Cero'. "Buscamos ofrecer un servicio efectivo que alivie los efectos sociales y económicos de esta difícil situación", ha explicado David Guasch, director general de Stuart.

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Sin embargo, el eslabón más expuesto de la cadena de reparto sigue siendo el mensajero. Corre el riesgo no sólo de infectarse él, sino que pesa sobre él la responsabilidad de no ser el responsable de propagar el virus entre todos los repartos del día. Una presión adicional a su estresante trabajo diario. Ante esto cabe preguntarse, ¿qué alternativa hay? Pues las grandes empresas de comida a domicilio y mensajeras  llevan mucho tiempo desarrollando proyectos que pretenden sustituir parcialmente al clásico repartidor, quizá ahora es el momento de que se desplieguen por la ciudad.

El momento del robot

Los repartidores de Amazon, por ejemplo, no tocarán nuestra puerta ni el timbre para avisarnos de su llegada. La app de Prime Now será la encargada de notificarnos al mismo tiempo que recibiremos un email informándonos de que tenemos el paquete delante de nuestra puerta. En Italia y Francia, ambos países afectados por el coronavirus, Amazon está restringiendo sus envíos a productos de primera necesidad con el único fin de no ocupar a sus repartidores con entregas menos importantes.

Prime Now

El confinamiento por coronavirus habría sido el escenario perfecto para poner en práctica toda la teoría ensayada en los laboratorios. Pero aún estamos muy lejos. No tenemos constancia de que ninguna empresa de mensajería del mundo tenga el suficiente poder logístico y tecnológico como para trasladar un porcentaje notable de entregas a domicilio mediante robots. Aún así, hay proyectos pioneros que dejan vislumbrar el futuro de los repartos automatizados. 

Si las compañías logísticas tuvieran un respaldo en forma de robots repartidores. Se limitaría notablemente el riesgo de contagio de los repartidores al mismo tiempo que, como empresa, acapararían un mayor número de entregas por día.

Vehículos autónomos

El trabajo en robots repartidores no es nuevo, y es el gran reto al que han de enfrentarse las compañías de logística. Éstas son conscientes y ya han presentado algunos proyectos principalmente centrados a pequeñas poblaciones o barrios para, si tiene éxito, replicarlo a una escala mayor y de forma más ambiciosa.

Uno de los gigantes del reparto, FedEx, presentó el pasado año a Roxo, un robot diseñado para llevar a cabo entregas de productos a domicilio. Está concebido como un dispositivo de reparto autónomo creado para ayudar a los comerciantes a llevar a cabo entregas a sus clientes el mismo día del pedido. Es capaz de trazar rutas gracias a algoritmos, reconoce el entorno y su carga está asegurada ya que sólo el destinatario será capaz de abrirla.  "Roxo representa un nuevo mercado para FedEx y está siendo sometido a pruebas rigurosas en el mundo real para obtener comentarios críticos sobre las necesidades y expectativas de los clientes", explicaba el mes pasado Raj Subramaniam, CEO de la compañía. 

Contra el proyecto de FedEx compite directamente Amazon. La compañía de Jeff Bezos también ha estado probando durante el año pasado a Scout en Washington, un pequeño robot que recorre las calles de la ciudad norteamericana para entregar pedidos a algunos usuarios Prime. Un robot ambicioso pero que aún tiene que desarrollarse más. "Todavía estamos en modo de prueba de campo (...) el futuro está a la vuelta de la esquina, y no podríamos estar más emocionados", explica la compañía

Lo cierto es que aunque los proyectos de FedEx y Amazon está avanzados, de momento es el Nuro R2 el primer y, de momento, único vehículo con licencia para operar sin conductor ni supervisión humana en Estados Unidos. ¿Su secreto? Solo transporta mercancías. En los 2 maleteros que equipa pueden almacenarse todo tipo de víveres gracias a su temperatura controlada y puede convertirse en el aliado perfecto de las compañías de reparto a domicilio.

Nuro R2 con las puertas abiertas Nuro

Supermercados y restaurantes podrán hacer uso de este pequeño vehículo equipado con todo tipo de sensores para evitar accidentes. Además, aunque cuenta con 2 maleteros solamente se abrirá el que corresponda al llegar a la ubicación para no equivocarnos. No es tan rápido como un dron pero el espacio de carga y la autonomía compensan esa carencia.

Vehículo autónomo Just Eat Just Eat

Siguiendo con los robots autónomos, Just Eat también cree que será clave para el reparto a domicilio en un futuro no tan lejano. Tras comenzar a probarlo en Reino Unido en 2017, la compañía quiere ir un paso más allá e implantarlo en nuevos mercados. "Esperamos que, en un futuro no muy lejano, realizar el reparto a través de robots sea una realidad", explicó Patrick Bergareche, director general de Just Eat España. "La previsión no es que en un futuro los robots sustituyan el trabajo de los repartidores, sino que se podían utilizar para dar apoyo en las horas punta". Se espera que este tipo de coches tengan luz verde para circular en Unión Europea en 2024.

Un helado y un dron

Este despliegue tecnológico puede parecernos ciencia ficción pero nada más lejos de la realidad. Y es que si los robots terrestres serán un reto, no lo serán menos las entregas robóticas que están más avanzadas por ser más asequibles y estar más implantadas: los drones.

Una de las claves que ha catapultado a Amazon como el rey de la venta online es el estudio de los cuellos de botella de todo el proceso logístico. Desde 2013, la compañía de Jeff Bezos ha estado trabajando en el desarrollo de drones y no fue hasta el año pasado cuando lo vimos materializado el último modelo.

Dron llevando un paquete Intel

Por el momento no es más que un proyecto que se anuncia en su página web como Amazon Prime Air y que habla del futuro de la logística en entornos abiertos como puede ser el clásico barrio a las afueras de cualquier ciudad estadounidense. También como idea está sobrevolando la creación de un dirigible capaz de albergar drones de reparto al más puro estilo de nave nodriza. Aunque puede sonar a idea loca de multimillonario aburrido, se están planteando nuevos proyectos de zepelines muy capaces para sustituir -en parte- al carísimo avión de carga.

En algo muy similar han estado pensando en la gigante de la comida a domicilio Just Eat cuando anunció hace tan solo unas semanas la entrada en funcionamiento de drones para repartir helados de la famosa Ben&Jerry's y de comida tailandesa Camile Thai.

Para ello recurrirán a la compañía Manna, la primera en ofrecer un servicio de reparto con drones otras empresas. Las entregas se harán mediante dron y prometen un tiempo de respuesta inferior a tres minutos desde que pedimos el helado o la comida hasta que llega a nuestra puerta. Según el CEO de Manna, "Dublín será nuestro primer lanzamiento europeo", aunque primero tienen que realizar centenares de pruebas de campo para comprobar que todo funciona correctamente.

Dron de Manna que utilizará Just Eat Just Eat

Por su parte, la compañía estadounidense Domino's Pizza también ha realizado pruebas de entrega mediante drones en Nueva Zelanda y en Australia. Además, también han apostado por realizar un proyecto piloto de entregas en coche autónomo en Alemania y Estados Unidos.

El principal reto al que se enfrentan los drones es a la autonomía y a la imposibilidad de operar con condiciones meteorológicas adversas. La primera limita el radio de acción enormemente y la segunda la hacen una tecnología poco propicia para climas extremos (nieve, ráfagas fuertes de viento) además del exhaustivo control aéreo al que están sometidos los grandes núcleos de población.