Los nuevos sistemas RBS 70 NG irán destinados a proteger tropas, posiciones estratégicas e infraestructuras frente a aeronaves, helicópteros, drones y otras amenazas aéreas.
Finlandia refuerza la capa inferior de su "escudo antiaéreo" frente a Rusia con los nuevos misiles RBS 70 NG de Saab
Helsinki destina unos 105 millones de euros a reforzar su defensa aérea de corto alcance.
Finlandia se encuentra en primera línea del flanco nororiental de la OTAN.
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Finlandia refuerza su defensa aérea en un contexto de creciente deterioro de la seguridad en Europa. La compañía sueca Saab ha recibido un pedido inicial de unos 105 millones de euros para suministrar a las Fuerzas de Defensa finlandesas nuevos sistemas portátiles de defensa antiaérea RBS 70 NG, destinados a proteger tropas desplegadas, posiciones estratégicas e infraestructuras críticas frente a aviones, helicópteros, drones y otras amenazas aéreas.
El contrato, formalizado por el Mando Logístico de las Fuerzas de Defensa de Finlandia, contempla también formación, repuestos y equipos de mantenimiento, además de la posibilidad de realizar nuevas adquisiciones.
De este modo, Helsinki abre la vía para ampliar una capacidad esencial para su defensa territorial. A la vez, consolida su papel en el flanco norte de la OTAN, respaldado por su extensa frontera terrestre con Rusia y su posición estratégica entre el Báltico, el Ártico y el norte de Europa.
La operación tiene una clara dimensión geoestratégica. Desde su adhesión a la OTAN, Finlandia ha reforzado su contribución a la defensa colectiva y la integración de sus capacidades con las de los demás aliados nórdicos.
"Estamos orgullosos de seguir apoyando a las Fuerzas de Defensa finlandesas. El RBS 70 NG proporcionará al país una capacidad de defensa antiaérea de corto alcance de última generación para responder a la evolución de las amenazas aéreas", señaló Görgen Johansson, responsable de Dynamics en Saab.
Una capacidad conocida
Finlandia ya emplea la familia RBS 70 desde 2008, por lo que el salto al RBS 70 NG supone una evolución de una capacidad que sus Fuerzas Armadas conocen desde hace casi dos décadas.
La nueva versión mantiene el guiado mediante haz láser e incorpora un sistema de puntería mejorado con imagen térmica para operaciones diurnas y nocturnas y seguimiento automático de objetivos. Según Saab, puede alcanzar blancos situados a más de 9 kilómetros y hasta 5.000 metros de altura.
El sistema junto con el misil Bolide, alcanza una velocidad máxima de Mach 2.
El sistema puede desplegarse en unos 45 segundos, integrarse en vehículos y conectarse a redes de defensa aérea. Su guiado láser, además, ofrece una elevada resistencia frente a las interferencias electrónicas, una característica especialmente relevante en un campo de batalla cada vez más condicionado por la guerra electrónica.
Con el misil Bolide, alcanza una velocidad máxima de Mach 2. El proyectil incorpora una ojiva de mayor potencia, mejores prestaciones en la fase terminal de vuelo y un diseño modular preparado para futuras actualizaciones.
El desafío de los drones
La compra de estos misiles se produce en un momento en el que los ejércitos europeos están revisando sus capacidades de defensa aérea a partir de las lecciones de la guerra de Ucrania. La proliferación de drones y municiones merodeadoras, junto con aeronaves y helicópteros que operan a baja cota, ha convertido la defensa aérea de corto alcance en una prioridad.
El RBS 70 NG está concebido para cubrir esa capa inferior del escudo antiaéreo, complementando sistemas de mayor alcance y protegiendo posiciones de mando, unidades desplegadas, centros logísticos e infraestructuras críticas.
La nueva versión del RBS 70 mantiene el guiado mediante haz láser e incorpora un sistema de puntería mejorado con imagen térmica para operaciones diurnas y nocturnas y seguimiento automático de objetivos.
La elección de un sistema desarrollado por Saab también pone de manifiesto el creciente acercamiento militar entre Finlandia y Suecia. Ambos países forman parte de la OTAN y están llamados a desempeñar un papel destacado en la defensa del norte de Europa.
En este escenario, una defensa aérea finlandesa más densa e interoperable contribuye no sólo a proteger el territorio nacional, sino también a reforzar la capacidad de la OTAN para desplegar y sostener fuerzas en su flanco norte.
Para Helsinki, la operación combina continuidad tecnológica, aumento de capacidades e integración aliada en uno de los espacios más sensibles de la nueva geografía militar europea.