Avión de reconocimiento ruso IŁ-20.

Avión de reconocimiento ruso IŁ-20. -

Observatorio de la Defensa

Cazas polacos vuelven a interceptar sobre el Báltico un avión espía ruso que no llegó a penetrar en su espacio aéreo

El incidente se suma a una creciente cadena de encuentros entre aeronaves rusas y cazas de Polonia y otros aliados.

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Y. Rodriguez - Agencias
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Las claves

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Cazas polacos interceptaron un avión espía ruso Il-20 sobre el mar Báltico, cerca de la costa de Polonia, sin que llegara a penetrar el espacio aéreo polaco.

El avión ruso volaba con el transpondedor apagado y sin plan de vuelo registrado, dificultando la identificación y gestión del tráfico aéreo.

La interceptación forma parte de una cadena de incidentes recientes en los que cazas polacos y de la OTAN han respondido a incursiones de aeronaves rusas cerca del espacio aéreo aliado.

Polonia considera la vigilancia en la zona del Báltico y cerca de Kaliningrado clave para la defensa y disuasión en el flanco oriental de la OTAN.

Los cazas de combate polacos han vuelto a interceptar un avión de reconocimiento ruso Il-20 sobre el mar Báltico, en las proximidades de la costa de Polonia. El aparato ruso volaba sin un plan de vuelo registrado y con el transpondedor apagado, aunque, según Varsovia, no llegó a penetrar en el espacio aéreo polaco.

El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, informó del incidente en un mensaje publicado en X. "Rusia ha vuelto a poner a prueba nuestros sistemas de disuasión y defensa aérea", afirmó. Según su relato, "alrededor del mediodía, a 30 kilómetros al norte de Łeba, nuestros cazas interceptaron un avión de reconocimiento ruso IL-20".

El ministro subrayó que "no se produjo ninguna violación de nuestro espacio aéreo sobre el mar Báltico".

La interceptación de este avión espía consistió en la identificación visual del avión ruso, que operaba con el transpondedor desconectado.

Esta práctica dificulta la gestión del tráfico aéreo al impedir conocer con normalidad datos como la identificación de la aeronave, su altitud o la ruta prevista.

Incidentes en el Báltico

El episodio se suma a una cadena de intercepciones protagonizadas en los últimos meses por cazas polacos y de otros países de la OTAN frente a aeronaves rusas que operan en las proximidades del espacio aéreo aliado.

En marzo, dos MiG-29 polacos interceptaron un Il-20 ruso sobre el Báltico sin que se produjera una incursión en el espacio aéreo nacional. Un mes después, el 8 de abril, F-16 polacos y Rafale franceses interceptaron otro Il-20 cuando volaba cerca de la costa polaca con el transpondedor apagado.

El 23 de abril, Polonia informó de la interceptación de dos cazas rusos Su-30. El entonces viceministro polaco de Defensa, Cezary Tomczyk, advirtió de que ante una nueva violación de la seguridad se produciría una "respuesta inmediata de la OTAN".

La presión volvió a aumentar en julio. Durante varios días consecutivos se produjeron nuevas intercepciones de Il-20 y Su-30 rusos, todos ellos procedentes, según Varsovia, de la base rusa de Kaliningrado, enclave situado entre Polonia y Lituania y uno de los principales puntos de tensión militar en el flanco oriental de la Alianza.

El 14 de julio, cazas F-16 polacos interceptaron un Il-20. El 30 de julio, otro avión de reconocimiento ruso fue interceptado por dos F-16 polacos, apenas un día después de que un misil de crucero ruso violara el espacio aéreo polaco. Al día siguiente se registró un nuevo incidente a unos 40 kilómetros de la costa polaca.

Kaliningrado, foco de tensión

La actividad rusa volvió a repetirse en agosto. El día 3, dos F-16 polacos interceptaron otro Il-20 a unos 60 kilómetros de Łeba, mientras que el 4 de agosto Polonia informó de una nueva interceptación, esta vez a unos 56 kilómetros de Koszalin.

Aquel episodio llevó al ministro polaco de Defensa a acusar a Moscú de desarrollar "actividades de carácter provocador" contra los aliados occidentales.

La sucesión de incidentes refleja la creciente importancia estratégica del mar Báltico y del espacio aéreo que rodea Kaliningrado, desde donde Rusia mantiene una importante concentración de capacidades militares.

Para Polonia, la vigilancia permanente de esta zona se ha convertido en una pieza esencial de su estrategia de disuasión y de la defensa del flanco oriental de la OTAN.

Aunque las aeronaves rusas no hayan cruzado en estos casos el espacio aéreo polaco, su proximidad, la ausencia de transpondedor y la repetición de las misiones obligan a mantener en alerta a los cazas aliados y elevan el riesgo de que un incidente termine provocando una escalada no deseada.