Los ejércitos de España y Marruecos: comparativa de medios

Los ejércitos de España y Marruecos: comparativa de medios / Arte EE

Observatorio de la Defensa

Así ganaría España una guerra con Rabat por Ceuta: "Les apagaríamos en 24 horas, todo lo que volara iría al suelo"

Las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla y el rearme acelerado de Rabat disparan esa hipótesis.

Marruecos dispone de una fuerza militar numéricamente superior, con cerca de 400.000 efectivos en activo.

Más información: Los cinco escudos que necesita Ceuta: espías, tecnología, soldados, protección de las infraestructuras y diplomacia

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Las claves

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Expertos militares consideran extremadamente improbable una invasión marroquí de Ceuta, aunque España mantiene planes de contingencia y cerca de 3.000 militares desplegados en la ciudad.

España posee una notable ventaja cualitativa en capacidades aéreas, navales y tecnológicas frente a Marruecos, pese al rápido rearme del país vecino y su superioridad numérica.

Una hipotética guerra comenzaría con una batalla aérea, donde España podría neutralizar rápidamente la capacidad operativa marroquí, según altos mandos militares españoles.

La respuesta militar española incluiría el despliegue conjunto de los tres ejércitos, la protección de infraestructuras críticas y el uso de bases estratégicas como Rota y Morón para sostener la operación.

La hipótesis de una invasión militar marroquí de Ceuta es "extremadamente improbable" y "muy remota", según coinciden los expertos militares consultados por EL ESPAÑOL. Sin embargo, la entrada de hasta 80.000 inmigrantes en los últimos días de julio, unida al aumento de las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla, y el rearme acelerado de Rabat obligan a mirar más allá de la frontera y analizar qué ocurriría si la presión híbrida terminara cruzando el umbral militar.

España cuenta con planes de contingencia, cerca de 3.000 militares desplegados en la ciudad autónoma y una ventaja cualitativa en capacidades aéreas, navales y tecnológicas, mientras que Marruecos ha incrementado de forma notable su masa de fuerzas y su inversión en armamento.

Una eventual agresión, por tanto, no se limitaría a defender Ceuta: implicaría movilizar al conjunto de las Fuerzas Armadas y convertir el Estrecho en uno de los principales escenarios estratégicos.

Una operación convencional armada —con fuerzas militares, ocupación territorial o ataques contra autoridades e infraestructuras españolas—, contra la ciudad autónoma de Ceuta exigiría una movilización de fuerzas difícil de ocultar y acarrearía, según los expertos, un elevado coste militar para Rabat ante la previsible respuesta española.

El despliegue obligaría a concentrar brigadas, vehículos blindados, munición y combustible, además de articular una compleja cadena logística.

"Una invasión requeriría una serie de preparativos que sí se detectan. Hay que aproximar unidades. No son unidades simples. Son brigadas", explica Francisco José Gan Pampols, teniente general retirado del Ejército de Tierra y exdirector del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS).

El traslado de unidades acorazadas tampoco podría realizarse de forma discreta. "Los vehículos acorazados no se mueven por carretera. Son traslados en góndolas, camiones de carga pesada. Los acercan a la zona de empleo, descargan y se mueven", señala. A estos movimientos se sumarían los de munición, combustible y personal, que, subraya, "son visibles siempre".

Tanques Leopard del Ejército de Tierra

Tanques Leopard del Ejército de Tierra Ejército de Tierra Omicrono

El almirante Juan Rodríguez Garat, en la reserva y ex Almirante de la Flota —la máxima autoridad operativa de la Armada—, lo resume de forma gráfica: "Las brigadas acorazadas no van a la guerra en taxi, van en carros de combate, se les ve, se les escucha, drones y satélites vigilan constantemente".

También el general Francisco José Dacoba, exdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), considera "altamente improbable" una agresión directa. "No es el mejor escenario para Marruecos. Una agresión armada implicaría una respuesta militar por parte de España y, al menos todavía, estamos en condiciones de dar una respuesta contundente si se llegara a ese extremo".

Según el informe de Global Fire Power, Marruecos dispone de una fuerza militar numéricamente superior, con cerca de 400.000 efectivos en activo y 250.000 reservistas, frente a los aproximadamente 120.000 militares españoles y 15.000 civiles en la reserva.

Sin embargo, la comparación cambia al analizar las capacidades. España mantiene una ventaja cualitativa en ámbitos especialmente relevantes para un conflicto de alta intensidad, en particular en los dominios aéreo y naval, así como en tecnología, integración de sistemas y capacidad industrial.

Eurofighter del Ala 11 del Ejército del Aire

Eurofighter del Ala 11 del Ejército del Aire EA

En el aire, España cuenta con Eurofighter Typhoon y F/A-18 Hornet y tiene en marcha la incorporación de 45 nuevos Eurofighter de los programas Halcón. El último análisis comparativo del Observatorio de la Defensa situaba en 461 las aeronaves españolas frente a las 260 de Marruecos. La brecha, sin embargo, se está reduciendo por el intenso proceso de modernización emprendido por Rabat.

La diferencia es todavía más acusada en el ámbito naval. La Armada española dispone de cinco fragatas F-100, las futuras F-110, submarinos de la clase S-80 y el buque de proyección estratégica Juan Carlos I, entre otras capacidades.

Por su parte, Marruecos cuenta con cinco fragatas y dos corbetas, siendo el buque clase FREMM de diseño francés la unidad de combate más moderna y de mayor tamaño. Por contra, carece actualmente de una capacidad submarina equivalente.

A esta ventaja se suma un elemento menos visible, pero decisivo: la capacidad para integrar plataformas, sensores, inteligencia, mando y control y armas de precisión en una fuerza conjunta. Dacoba resume la situación señalando que España mantiene "un aceptable gap a favor", aunque advierte de que "se está achicando porque las últimas adquisiciones marroquíes son muy considerables".

Las cinco fragatas F-100 clase Álvaro de Bazán navegando

Las cinco fragatas F-100 clase Álvaro de Bazán navegando Navantia

En este sentido, siempre de acuerdo a Global Fire Power, las Fuerzas Armadas Marroquíes acumulan más de 900 carros de combate, más de 17.000 blindados, 544 unidades de artillería autopropulsada, 188 unidades de artillería remolcada, 84 cazas (entre modelos F-16, Mirage y F-5), 73 helicópteros y 24 helicópteros de ataque Apache, estos últimos contratados en 2020 y aún a la espera de que se completen las entregas.

"Tradicionalmente nosotros siempre hemos tenido más capacidades en términos generales que ellos", señalaba Dacoba, antes de advertir de que "últimamente ellos se están rearmando considerablemente".

Rabat continúa incorporando aviones F-16, carros de combate M1A2 Abrams, sistemas antiaéreos Spyder y lanzacohetes PULS. Además, en los últimos años ha reforzado su relación militar con Estados Unidos e Israel.

Una respuesta militar planificada

Que el escenario sea remoto no significa que España no lo contemple. Todas las fuentes militares consultadas señalan que "la respuesta militar se encuentra contemplada en planes operativos de contingencia. Los militares lo planificamos todo”. Aunque apuntan que son “planeamientos estratégicos” y, por supuesto, “reservados”.

La decisión de emplear la fuerza correspondería al presidente del Gobierno, mientras que el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) determinaría la organización operativa necesaria.

Actualmente, el Mando de Canarias (MCANA) es responsable de las operaciones militares en tiempo de paz y podría asumir tareas específicas dentro de una eventual respuesta, bajo la autoridad del Mando de Operaciones.

Ante una agresión de entidad, los cerca de 3.000 militares desplegados en Ceuta constituirían la primera capacidad de respuesta. Una operación de mayor envergadura exigiría trasladar refuerzos desde la Península y coordinar al Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio.

Blindados del ejército marroquí

Blindados del ejército marroquí -

A ese dispositivo se sumarían mandos tácticos navales, aéreos, de Operaciones Especiales y, previsiblemente, del Ciberespacio. Las unidades desplegadas en Ceuta serían "una parte importante del hipotético dispositivo, pero ni mucho menos única fuerza o fundamental en la respuesta militar”, indica Gan Pampols.

El planteamiento exigiría una arquitectura conjunta, capaz de coordinar medios terrestres, navales y aéreos bajo un mando unificado y de asegurar la protección de las comunicaciones, las redes de mando y control y las infraestructuras críticas.

El Estrecho de Gibraltar y las bases de Rota y Morón tendrían además un papel estratégico como eje para el traslado de tropas, combustible, munición y suministros desde la Península.

Rota, por su capacidad naval y su conexión con el eje atlántico-mediterráneo, sería especialmente relevante para proyectar y sostener medios marítimos; Morón, por su parte, reforzaría la movilidad aérea y el despliegue de personal, equipos y abastecimientos.

Caza F-16 de Marruecos

Caza F-16 de Marruecos Real Fuerza Aérea de Marruecos

Ambas instalaciones permitirían articular un flujo continuado de refuerzos y sostén logístico hacia el área del Estrecho, un factor determinante en cualquier operación prolongada.

La prioridad inicial sería contener la agresión e impedir que el adversario consolidase posiciones, al tiempo que se garantiza el funcionamiento de las infraestructuras esenciales de la ciudad: puerto, helipuerto, comunicaciones, redes energéticas, depósitos de agua e instalaciones sanitarias.

Una guerra que empezaría en el aire

Una eventual guerra convencional no se limitaría a defender el perímetro de Ceuta. El control del espacio aéreo sería uno de los primeros elementos decisivos y condicionaría el resto de la operación.

"Una hipotética guerra es algo más complejo que la defensa de una ciudad. Una escalada bélica tendría que ir precedida de una batalla aérea -como ha ocurrido en Irán- que España ganaría. Tenemos los medios suficientes para ganarla", sostiene Rodríguez Garat.

La superioridad aérea española también dificultaría además cualquier intento marroquí de proyectar fuerzas hacia las ciudades autónomas. En un escenario de alta intensidad, Gan Pampols plantea recurrir al conjunto de las capacidades disponibles: "Se emplea todo lo que hay", incluidos los misiles de crucero Taurus y la artillería.

Caza F-18 español con el misil Taurus, en verde, acoplado

Caza F-18 español con el misil Taurus, en verde, acoplado Ejército del Aire y del Espacio

La disuasión tendría precisamente como objetivo evitar que se alcanzara ese punto. "Se hablaría de qué objetivos se van a batir en el caso de que Marruecos atacase", explica Gan Pampols, en referencia a instalaciones estratégicas como puertos, bases navales y aeródromos.

Para el teniente general retirado, una invasión en fuerza supondría cruzar una línea inequívoca: "La hostilidad que supone una invasión en fuerza es una declaración de guerra". Y resume la capacidad de respuesta española con otra afirmación contundente: "Tenemos una capacidad que es apagar Marruecos en 24 horas".

El exdirector del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) alude también a las infraestructuras y conexiones estratégicas entre ambos países: "Tengan ustedes en cuenta que todo lo que vuele suyo se va al suelo. Tengan ustedes en cuenta que todo lo que flote será hundido. Que los puertos, los aeropuertos, las comunicaciones, la línea eléctrica que tenemos con ustedes de alta tensión, los gasoductos, el oleoducto, el gas natural licuado, todo eso se acaba”.

Y este mensaje se “tendría que hacer llegar a Marruecos por los cauces pertinentes”, subraya.

En este contexto, la Armada tendría que garantizar las comunicaciones marítimas y contribuir a mantener abierto el Estrecho, aunque las nuevas capacidades de ataque dificultan las operaciones frente a costas hostiles.

"Los buques de guerra, hoy, con los medios que hay, prácticamente tienen muy difícil acercarse a costas hostiles porque en cualquier sitio puede haber misiles antitanque -como hemos visto en la guerra de Irán-”, explica Rodríguez Garat.

A día de hoy, todo apunta a que la principal batalla por Ceuta no se librará con carros de combate cruzando la frontera, sino mucho antes, en el terreno de la anticipación, la inteligencia, la vigilancia y la disuasión. Una invasión convencional dejaría demasiadas huellas y expondría a Marruecos a una respuesta militar de consecuencias imprevisibles.