sistemas de artillería K9 surcoreano de Hanwha Aerospace

sistemas de artillería K9 surcoreano de Hanwha Aerospace Hanwha

Observatorio de la Defensa

EEUU sigue los pasos de España y elige el sistema de artillería K9 surcoreano para sustituir sus obuses remolcados M777

El acuerdo contempla la entrega acelerada de seis prototipos.

Mientras EEUU rebaja parte de su actividad militar en la península, refuerza su vínculo industrial con Seúl.

Más información: Indra y la surcoreana Hanwha sellan una alianza para dotar al Ejército de Tierra de un obús autopropulsado sobre cadenas

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Las claves

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EEUU ha seleccionado el sistema surcoreano K9MH para reemplazar sus obuses remolcados M777 en algunas unidades, con un contrato inicial de 100,3 millones de dólares para seis prototipos.

El K9MH ofrece mayor movilidad, potencia de fuego y supervivencia gracias a su plataforma 8x8, torre automatizada y capacidad de disparar nueve proyectiles en menos de un minuto.

Mientras España eligió una versión sobre cadenas para su ejército, EEUU opta por la variante sobre ruedas, apostando por la movilidad táctica en sus formaciones de infantería y Stryker.

La decisión refuerza la integración de la industria de defensa surcoreana en Occidente y marca el primer gran contrato de Hanwha Defense USA con el Ejército estadounidense.

El Ejército de Estados Unidos ha seleccionado el K9 de Hanwha Aerospace como candidato para reemplazar los obuses remolcados M777 en determinadas unidades, en un nuevo espaldarazo internacional al sistema surcoreano. El contrato, valorado en 100,3 millones de dólares, contempla la entrega acelerada de seis prototipos del K9MH, con opción a otras 12 unidades.

La decisión llega después de que el Ejército de Tierra español apostara por la familia K9 para renovar su artillería autopropulsada, en un programa desarrollado junto a Indra. El proyecto español contempla 128 obuses sobre cadenas, 120 vehículos de municionamiento, 11 puestos de mando y control y 21 vehículos de recuperación, con una inversión de 4.550 millones de euros.

La diferencia está en la configuración: España ha elegido una versión sobre cadenas adaptada a sus necesidades operativas, mientras que EEUU apuesta por el K9MH sobre ruedas dentro de su programa de cañón táctico móvil.

La elección estadounidense se produce, además, en un momento de creciente tensión estratégica en el Indo-Pacífico. Washington ha ordenado reducir de forma sustancial sus maniobras militares con Corea del Sur, mientras Donald Trump trata de preservar su relación con Kim Jong-un y busca reabrir el diálogo con Pyongyang. La paradoja es evidente: mientras EEUU rebaja parte de su actividad militar en la península, refuerza su vínculo industrial y tecnológico con Seúl.

El contrato estadounidense supone además el primer gran acuerdo de Hanwha Defense USA con el Ejército de EEUU para un sistema de armas completo. La compañía se ha impuesto a otros grandes fabricantes internacionales en una competición destinada a encontrar una nueva pieza de artillería móvil para las unidades estadounidenses equipadas actualmente con M777.

El objetivo del programa Mobile Tactical Cannon (MTC) es disponer de una plataforma con mayor movilidad, potencia de fuego y supervivencia que el obús remolcado. La experiencia de Ucrania ha demostrado que las baterías de artillería están sometidas a una vigilancia constante mediante drones, radares y otros sensores, lo que reduce drásticamente el tiempo disponible para disparar y abandonar una posición antes de sufrir fuego de contrabatería.

El K9MH responde precisamente a esta lógica: integra el cañón, la munición, el sistema de carga y el vehículo en una única plataforma 8x8, reduciendo además la tripulación a tres militares.

La apuesta estadounidense llega en un momento de expansión de la industria de defensa surcoreana. Hanwha ya ha exportado la familia K9 a varios países y está desarrollando estrategias de producción local en mercados como Australia, Polonia, Egipto y Rumanía. Ahora busca reproducir ese modelo en Estados Unidos mediante una progresiva localización industrial.

40 km de alcance y 9 disparos por minuto

El K9MH combina una torre automatizada derivada del K9A2 con un chasis 8x8 de origen checo Tatra. Su cañón CN98 de 155 mm y 52 calibres alcanza unos 40 kilómetros con munición convencional y supera los 60 kilómetros con proyectiles asistidos por cohete.

La automatización constituye una de sus principales ventajas. Durante una prueba de fuego realizada en abril de 2026, el sistema disparó nueve proyectiles en 59 segundos, una cadencia cercana a nueve disparos por minuto. La torre automatizada permite además reducir la carga de trabajo de los soldados y acelerar el ciclo de carga.

Obús autopropulsado sobre ruedas K9MH.

Obús autopropulsado sobre ruedas K9MH. Hanwha.

Pero el verdadero salto frente al M777 está en la supervivencia. El obús estadounidense es remolcado y necesita una dotación mucho mayor para operar. El K9MH, en cambio, puede alcanzar la posición de fuego en menos de 30 segundos y desplazarse inmediatamente después de completar una misión.

En un escenario en el que los drones permiten localizar las posiciones de artillería prácticamente en tiempo real, cada segundo que una pieza permanece inmóvil puede convertirse en una oportunidad para el enemigo.

La adjudicación actual es solo el comienzo. El Ejército estadounidense recibirá inicialmente seis K9MH y podrá ampliar la fase experimental hasta 12 unidades de forma progresiva. Las estimaciones manejadas para el programa MTC apuntan a una necesidad potencial de alrededor de 498-500 sistemas.

Por tanto, Washington no ha comprado todavía una flota de 500 K9. Ha seleccionado el sistema que quiere someter a cuatro años de pruebas de tiro, movilidad, fiabilidad, mantenimiento, logística y empleo por parte de sus soldados antes de decidir sobre una eventual producción en serie.

El Ejército deberá comprobar también si el reducido número de tripulantes permite mantener el sistema operativo durante operaciones prolongadas y cuál es la relación óptima entre los obuses y los vehículos de reabastecimiento K10.

El K9, de Corea del Sur a España y EEUU

La expansión del K9 ilustra el cambio de posición de Corea del Sur en el mercado mundial de defensa. El país asiático ha pasado de ser fundamentalmente un receptor de tecnología occidental a convertirse en un fabricante capaz de competir directamente con compañías europeas y estadounidenses.

España es uno de los ejemplos más recientes. El acuerdo entre Indra y Hanwha prevé adaptar el K9 para las Fuerzas Armadas españolas e integrar tecnología nacional en una nueva familia de sistemas de artillería autopropulsada.

K9 1

K9 1 Obús K9 del Ejército de Corea del Sur Indra

Ahora, el salto al mercado estadounidense eleva considerablemente la dimensión de esa expansión. Hanwha no solo entra en el mayor mercado de defensa del mundo: lo hace con un sistema que Washington pretende utilizar para transformar su artillería de campaña.

Tal y como ha señalado Jason Pak, responsable de Sistemas Terrestres-Artillería de Hanwha Defense USA, el "objetivo es crear una red de fabricación del obús móvil K9 anclada en EEUU, con Opelika (Alabama) como punto de lanzamiento de la fase I actual, capaz de suministrar cañones tácticos móviles avanzados a la velocidad y escala que necesita el Ejército de EEUU".

La paradoja es que el Ejército estadounidense no está eligiendo exactamente el mismo K9 que España. Mientras Madrid ha apostado por una plataforma de cadenas para sus unidades de artillería pesada, Washington busca una variante sobre ruedas orientada a formaciones de infantería y Stryker, donde la movilidad estratégica y la rapidez de despliegue tienen un peso mayor.

La geopolítica detrás del cañón

La operación también adquiere significado en el contexto asiático. Corea del Sur continúa siendo uno de los principales aliados militares de Estados Unidos frente a China y Corea del Norte, pero Washington está recalibrando su presencia en la península y reduciendo la dimensión de algunas de sus maniobras militares con Seúl mientras la Administración Trump explora nuevas vías de diálogo con Pyongyang y mantiene una relación de creciente negociación con Pekín.

En paralelo, la industria surcoreana está ganando protagonismo como uno de los pilares de la cooperación militar entre Washington y Seúl.

La alianza ya no se mide únicamente por el número de soldados estadounidenses desplegados en Corea o por las maniobras conjuntas: también se juega en fábricas, cadenas de suministro, transferencia tecnológica y producción de armamento.

La elección del K9 estadounidense refuerza así una tendencia que España ya ha anticipado: la creciente integración de la industria de defensa surcoreana en el ecosistema militar occidental.

El programa MTC deberá demostrar ahora si el K9MH puede convertirse en el sustituto de los M777 y, eventualmente, en una flota de hasta 500 piezas. Pero el contrato ya deja una conclusión clara: el K9 surcoreano ha pasado de ser un producto de exportación asiático a competir por convertirse en una de las principales referencias de la artillería de la OTAN