Lanzamiento de dron merodeador de Arquimea

Lanzamiento de dron merodeador de Arquimea Ejército de Tierra

Observatorio de la Defensa

Los objetivos del Ministerio de Defensa con los drones: por tierra, mar y aire para misiones de ataque y de espionaje

Las Fuerzas Armadas toman nota de las lecciones extraídas de Ucrania.

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Las claves

Las claves

El Ministerio de Defensa prioriza el desarrollo de drones terrestres, navales y aéreos para misiones de ataque y espionaje, inspirándose en lecciones de los conflictos en Ucrania e Irán.

Los UGV terrestres se centran en operaciones contra explosivos, reconocimiento, evacuación y combate, enfrentando retos como navegación autónoma, ciberdefensa y modularidad.

Los drones navales, tanto de superficie como submarinos, adquieren importancia estratégica en protección de infraestructuras y misiones de vigilancia, integrando inteligencia artificial para navegación y toma de decisiones.

Los UAS aéreos ofrecen ventajas en operaciones multidominio, contribuyendo a la superioridad informativa y reducción de riesgos humanos, con énfasis en resiliencia y cooperación entre plataformas tripuladas y no tripuladas.

Las nuevas doctrinas que se han ido tejiendo con las lecciones extraídas de las guerras de Ucrania e Irán apuntan directamente a los drones —por tierra, mar y aire— como el factor diferenciador del campo de batalla.

Se trata de un aspecto que el Ministerio liderado por Margarita Robles recoge dentro de la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa, donde se revelan las próximas actuaciones y prioridades de las Fuerzas Armadas.

Lo hace, de hecho por partida triple, con apartados específicos para los UGV (Unmanned Ground Vehicle), UAS (Unmanned Aircraft System) y drones navales, donde se incluyen los USV (Unmanned Surface Vehicle) y UUV (Unmanned Underwater Vehicle).

A pesar de las importantes diferencias entre estos tipos de plataformas, desde el Ministerio de Defensa apuntan directamente a la seguridad que aportan en las operaciones y misiones más complejas, principalmente por evitar que se expongan vidas humanas en esos escenarios.

Una vez establecidas las prioridades, desde Defensa van impulsando una serie de proyectos de investigación para establecer líneas de financiación pública, como ya ocurre con los programas Coincidente y Cervera.

UGV

En el caso de los drones terrestres (UGV), son vehículos especialmente útiles en operaciones contra artefactos explosivos improvisados, reconocimiento de zonas remotas, escenarios con riesgo NRBQ, evacuación de heridos, acciones de combate o tareas propias de zapadores.

Los retos tecnológicos identificados por el Ministerio de Defensa apuntan a la necesidad de desarrollo de sistemas de percepción y navegación autónoma robustos en entornos hostiles.

También apuntan a la coordinación segura entre las múltiples plataformas desplegadas, la ciberdefensa, la integración de cargas útiles complejas y la toma de decisiones autónoma en situaciones de alta incertidumbre.

A todo lo anterior, aseguran, hay que sumar la dificultad de diseñar soluciones modulares y versátiles, capaces de adaptarse a todo tipo de escenarios operativos.

SM el rey Felipe VI durante su visita a la Campaña Técnica de Experimentación en la Base Álvarez de Sotomayor

SM el rey Felipe VI durante su visita a la Campaña Técnica de Experimentación en la Base Álvarez de Sotomayor Casa Real Almería

Los últimos años han sido especialmente fructíferos para este tipo de plataformas dentro de la industria nacional. Compañías como Sener cuentan con UGV para el área de la logística y evacuación sanitaria, mientras otras como EM&E han apostado por sistemas armados.

Este amplio abanico de aplicaciones acarrea que desde Defensa se plantee el diseño de UGV con distintas prestaciones de movilidad, tamaño y carga útil. Desde plataformas pesadas hasta miniaturización.

El Ejército de Tierra ha estado trabajando durante los últimos años para identificar estas necesidades a diferentes niveles como parte de la Fuerza 2035, que plantea los diferentes escenarios de la guerra a corto y medio plazo y sus posibles respuestas ante los retos.

Drones navales

Dentro de la rama naval de los vehículos no tripulados se encuentran los sistemas de superficie (USV) y los submarinos (UUV).

Tal y como indican desde Defensa, ambos tipos están adquiriendo un papel estratégico creciente en el ámbito de la defensa.

"Conflictos recientes han demostrado su utilidad operativa, destacando el uso de enjambres USV en ataques a plataformas navales y de UUV en tareas de reconocimiento", explican.

Esta prioridad está ligada a las prioridades de la Armada española de protección de infraestructuras críticas y la ejecución de misiones de vigilancia, disuasión y combate.

Tras una primera fase centrada en misiones ISR, medidas contra minas y evaluación ambiental rápida, ahora el Ministerio tiene el objetivo de ampliar las aplicaciones a ámbitos como la guerra antisubmarina, la guerra antisuperficie, operaciones anfibias, contramedidas avanzadas o análisis del fondo marino.

El "salto operativo" que esto conlleva "exige abordar retos tecnológicos significativos", señalan.

Algunos ejemplos son la cooperación entre plataformas tripuladas y no tripuladas, la integración con los sistemas de combate de la Armada y su interoperabilidad con sistemas de aliados.

Sead 23 en una de sus navegaciones en Vigo

Sead 23 en una de sus navegaciones en Vigo Zelenza

Además, "la inteligencia artificial constituirá un pilar fundamental en esta evolución", señalan.

El objetivo de la IA será facilitar la navegación autónoma, la evasión de obstáculos, la identificación de amenazas en entornos cambiantes y el apoyo a la toma de decisiones en tiempo real.

También identifican la necesidad de impulsar tecnologías de navegación independientes a las constelaciones satelitales y las enfocadas en las comunicaciones submarinas de alta fiabilidad.

Por aire

El último de los dominios en los que participan los drones es el aéreo. Según informa el Ministerio de Defensa, los UAS se han consolidado como un "elemento transformador en los conflictos modernos".

Aportan "una ventaja significativa en operaciones multidominio" y destacan su capacidad para operar de forma persistente sobre zonas de interés con un "reducido riesgo para la vida humana y un menor coste operativo".

Esta fórmula les confiere "un papel central en la obtención de la superioridad de la información y en la proyección de la fuerza".

El alcance del objetivo tecnológico establecido por Defensa recoge desde la mejora de los sistemas de clase I de menor tamaño hasta el desarrollo de plataformas clase II/III de medio y largo alcance.

Al igual que el resto de drones navales y terrestres, con los UAS buscan incrementar la resiliencia de las plataformas para que puedan seguir operando en entornos electromagnéticamente contestados y aplicar un diseño modular que permita el intercambio de cargas de pago para todo tipo de aplicaciones.

Por último, desde el mismo Ministerio destacan la colaboración entre plataformas como un "eje central", por lo que impulsarán el desarrollo de conceptos de operación Manned-Unmanned Teaming (MUM-T), así como su despliegue y vuelo en enjambres.