Caza J-16 de China

Caza J-16 de China

Observatorio de la Defensa

China equipa sus cazas J-16 con el misil KD-88: así es el proyectil capaz de sortear las defensas aéreas de Taiwán y Japón

El misil, con un alcance efectivo superior a los 200 kilómetros, permite a los aviones chinos mantenerse a una distancia segura de las defensas enemigas.

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Las claves

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China ha equipado sus cazas J-16 con el misil aire-tierra KD-88, reforzando su capacidad de ataque contra defensas de Taiwán y Japón.

El misil KD-88, con un alcance superior a 200 kilómetros y guiado electroóptico, permite ataques de precisión desde zonas seguras y rutas de vuelo imprevisibles.

El J-16, uno de los cazas más pesados, puede transportar varios misiles de crucero simultáneamente y opera junto a los cazas furtivos J-20 y J-35.

El KD-88 está diseñado para sortear radares y defensas antiaéreas, cuenta con navegación inercial y satelital, y es efectivo incluso en condiciones meteorológicas adversas.

China ha dotado a sus cazas J-16 con el misil KD-88, según revelan imágenes difundidas a través del país asiático en el que se observa a una de estas aeronaves ejecutando el lanzamiento de precisión de uno de estos proyectiles de ataque a tierra.

El vídeo en cuestión no sólo constata la madurez operativa de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación chino, sino que expone una calculada reconfiguración táctica destinada a neutralizar las defensas antiaéreas de actores clave en la región, como Taiwán y Japón.

Aunque históricamente el J-16 ha sido observado en configuraciones de combate aire-aire destinadas a garantizar la superioridad en los cielos, la integración de la munición KD-88 potencia exponencialmente las virtudes del caza.

Al ser uno de los aviones de combate más pesados de la actualidad, dispone de una colosal capacidad de carga útil que le faculta para transportar múltiples misiles de crucero de manera simultánea. El enorme radio de acción del J-16, sumado a la protección en operaciones de guerra electrónica, eleva los márgenes de supervivencia de la misión a cotas extraordinarias.

A pesar de su elevado coste de manufactura, el J-16 se produce en masa a una escala superior a cualquier otro aparato de cuarta generación del planeta.

Misil KD-88

Misil KD-88

Esta proliferación busca complementar de forma sinérgica a los cazas de quinta generación J-20 y J-35, aportando la descomunal potencia de fuego y los gigantescos sensores de los que carecen las bodegas internas de los aviones furtivos.

De esta manera, el despliegue coordinado de esta combinación estratégica reafirma la voluntad de China de consolidar un escudo de ataque convencional a gran distancia plenamente capacitado para vulnerar los entornos operativos más hostiles y fortificados de su entorno geopolítico inmediato.

Un misil aire-tierra

El misil KD-88 representa un salto fundamental en el desarrollo industrial de defensa de Pekín. Integrado formalmente en las filas de la fuerza aérea alrededor de 2006, este proyectil nació de la metamorfosis de la contrastada arquitectura antibuque del misil YJ-83.

Para adaptarlo con éxito al bombardeo terrestre de precisión, los ingenieros chinos conservaron la sólida estructura aerodinámica y la planta motriz basada en un turborreactor de combustible líquido del diseño original, pero reemplazaron por completo el buscador de radar activo.

En su lugar, incorporaron un sofisticado sistema de guiado electroóptico, idóneo para detectar, fijar y batir infraestructuras fijas de alto valor y posiciones enemigas semimóviles. En el panorama global, el KD-88 es conceptualmente análogo a la serie de misiles rusos Kh-59, ampliamente empleados en Ucrania.

El diseño optimizado para el lanzamiento desde plataformas aéreas cuenta con una longitud aproximada de 6,5 metros, un diámetro corporal de 36 centímetros y una masa total al despegue cercana a los 600 kilogramos.

Caza J-16 de China

Caza J-16 de China

La principal ventaja operacional del proyectil radica en su imponente alcance efectivo, el cual supera con holgura los 200 kilómetros de distancia. Esta cualidad permite a los mandos chinos orquestar ofensivas contundentes manteniéndose en zonas de lanzamiento seguras, completamente fuera del alcance de la mayoría de los sistemas de misiles tierra-aire de los países vecinos.

Además, la arquitectura electrónica del misil faculta a los planificadores de la misión para codificar de antemano rutas de vuelo sumamente intrincadas. A través de la inserción de múltiples puntos de referencia intermedios, el KD-88 puede aproximarse a su objetivo desde ubicaciones totalmente imprevistas, valiéndose del enmascaramiento que ofrece el relieve del terreno para ocultar su firma ante los radares de alerta temprana.

Para sostener un perfil de vuelo bajo, el artefacto se apoya en un ingenioso diseño de alas plegables en flecha que se despliegan inmediatamente después de abandonar el avión portador.

Esta disposición optimiza la relación entre sustentación y resistencia a velocidades subsónicas de crucero de hasta Mach 0,8. El propulsor turborreactor, alimentado por queroseno, proporciona un empuje eficiente y de larga duración, ideal para ejecutar aproximaciones rasantes que dificultan críticamente los tiempos de reacción y neutralización por parte de las baterías defensivas de los teatros insulares.

La efectividad terminal del KD-88 se sustenta en una arquitectura de guiado compuesta que actúa en diferentes fases. Durante el trayecto inicial e intermedio, el ingenio hace uso de un avanzado sistema de navegación inercial que es corregido continuamente de forma satelital y mediante un enlace de datos bidireccional.

Esta mejora introduce capacidades de procesamiento digital que mitigan por completo el impacto de las contramedidas electrónicas, el humo y los obstáculos visuales en el campo de batalla. Asimismo, confiere al arma una operatividad nocturna absoluta y una gran eficacia bajo condiciones meteorológicas severas, factores de gran relevancia sobre el volátil clima marítimo del Asia-Pacífico.

El daño en el objetivo es materializado por una ojiva de fragmentación de alto explosivo de ciento sesenta y cinco kilogramos provista de una espoleta de impacto que genera una devastadora onda expansiva y metralla al contacto.