Infantes de Marina estadounidenses preparan los sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad M142 (HIMARS) durante la Operación Furia Épica.

Infantes de Marina estadounidenses preparan los sistemas de cohetes de artillería de alta movilidad M142 (HIMARS) durante la Operación Furia Épica. @CENTCOM

Observatorio de la Defensa

El HIMARS de EEUU se consolida como un arma decisiva en Irán tras el debut en combate del misil táctico PrSM

El binomio HIMARS-PrSM emerge como uno de los pilares de la superioridad militar estadounidense en el siglo XXI.

Más información: EEUU estrena en combate el PrSM: el misil para ataques precisos con el que destruir las infraestructuras de Irán

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Las claves

El sistema HIMARS de EEUU se consolida como arma clave en Irán tras el estreno en combate del misil táctico PrSM.

El PrSM, lanzado desde HIMARS, ofrece ataques precisos a más de 500 km, dificultando la respuesta y detección enemiga.

La combinación HIMARS-PrSM supera en alcance, precisión y flexibilidad a los misiles iraníes Fateh-110 y Zolfaghar.

El HIMARS, integrado en una red de inteligencia avanzada, permite atacar objetivos estratégicos sin exponer tropas ni aeronaves tripuladas.

La ofensiva estadounidense contra Irán, enmarcada en la operación Furia Épica, ha introducido un factor llamado a alterar el equilibrio militar en Oriente Próximo: el debut en combate del misil PrSM (Precision Strike Missile), lanzado desde plataformas HIMARS, el sistema de artillería sobre ruedas que se ha consolidado como una de las armas más versátiles y temidas del inventario norteamericano.

El citado debut del PrSM no solo consagra al HIMARS como arma decisiva en el escenario iraní, sino que perfila también el modelo de las guerras que vienen: operaciones de largo alcance, precisión extrema y una dependencia creciente de la supremacía tecnológica.

El propio secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha llegado a definir al HIMARS en redes sociales como “el argumento final”, subrayando su papel como pieza clave del poder de fuego estadounidense.

Su capacidad de reacción es tan inmediata que, cuando un HIMARS abre fuego, el impacto se produce antes de que el enemigo alcance siquiera a detectar el lanzamiento.

La combinación de velocidad, discreción operativa y alcance hace prácticamente imposible anticipar o interceptar su ataque, convirtiéndolo en uno de los sistemas más letales y eficaces del campo de batalla moderno.

Pero el auténtico salto cualitativo de las plataformas HIMARS en Irán ha sido la integración del nuevo PrSM en este vector: un misil balístico de alta precisión desarrollado por Lockheed Martin que está sustituyendo, de forma gradual, al veterano ATACMS y multiplica las opciones de ataque en profundidad.

Con un alcance superior a los 500 kilómetros y un guiado avanzado basado en GPS y navegación inercial, el PrSM permite batir objetivos estratégicos con un margen de error mínimo, reduciendo al máximo el tiempo de reacción del adversario.

El perfil balístico del Precision Strike Missile (PrSM) le otorga una capacidad de supervivencia excepcional frente a los sistemas de defensa aérea enemigos.

Su trayectoria impredecible y su elevada velocidad en la fase terminal —que alcanza valores hipersónicos— dificultan seriamente su detección e interceptación incluso por parte de baterías antimisiles de última generación.

En su tramo final de vuelo, el PrSM puede impactar con una energía cinética suficiente para perforar estructuras reforzadas y búnkeres subterráneos, como los que conforman el denso cinturón defensivo iraní.

Gracias a ello, se posiciona como una herramienta de primer orden para neutralizar objetivos estratégicos fuertemente protegidos, reduciendo la necesidad de arriesgar plataformas aéreas en incursiones de largo alcance o en entornos altamente defendidos.

Fateh-110 o Zolfaghar de Irán

Frente a esta combinación de precisión, movilidad y capacidad de integración, los sistemas iraníes —como los Fateh-110 o Zolfaghar— quedan claramente rezagados. Aunque sus misiles ofrecen un alcance respetable, presentan limitaciones notables en materia de precisión y flexibilidad operativa.

En la práctica, dependen de plataformas de lanzamiento menos móviles y de sistemas de guiado mucho más rudimentarios, lo que incrementa su vulnerabilidad y reduce su eficacia en un escenario de combate moderno caracterizado por la velocidad, el sigilo y la guerra en red.

Un sistema Himars de EEUU

Un sistema Himars de EEUU CENTCOM

A diferencia de ellos, el HIMARS ha dejado de ser un mero sistema de artillería de campaña para consolidarse como un nodo esencial dentro de la arquitectura de combate estadounidense. Conectado a una red de inteligencia táctica que combina datos satelitales, sensores aerotransportados y vigilancia electrónica, el sistema puede ejecutar ataques de precisión con un margen de error mínimo.

Dicha capacidad le permite golpear con rapidez y contundencia objetivos de alto valor —desde baterías antiaéreas hasta centros de mando o instalaciones logísticas— sin necesidad de desplegar aeronaves tripuladas ni exponer directamente a las tropas sobre el terreno.

En términos operativos, esto redefine el equilibrio en cualquier teatro de operaciones: mientras los misiles iraníes aún funcionan como herramientas de disuasión regional, el HIMARS actúa como un multiplicador de fuerza capaz de alterar el curso de una batalla con unos pocos disparos coordinados.