El CESEDEN acogió un foro impulsado por Ellas Vuelan Alto, moderado por Estefanía Matesanz, en el que participaron directivas de Thales Group, Airbus Defence and Space, Indra Group y Grupo Amper.

El CESEDEN acogió un foro impulsado por Ellas Vuelan Alto, moderado por Estefanía Matesanz, en el que participaron directivas de Thales Group, Airbus Defence and Space, Indra Group y Grupo Amper.

Observatorio de la Defensa

Thales, Airbus, Indra y Amper reclaman más agilidad y cooperación estratégica para una Europa de la defensa

Subrayaron que la industria existe para dotar a las Fuerzas Armadas de herramientas eficaces en un entorno de amenazas cada vez más híbrido, tecnológico y global.

Más información: Teniente general Miguel Ivorra: "Invertir en defensa no es una opción ideológica, sino una necesidad estratégica"

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Las claves

Directivas de Thales, Airbus, Indra y Amper piden más agilidad y cooperación estratégica para reforzar la industria europea de defensa.

El foro en el CESEDEN destacó la importancia de la innovación continua, la inversión en I+D y la interoperabilidad entre aliados europeos y OTAN.

Las empresas subrayan que la defensa moderna exige superioridad en datos, decisiones rápidas y sistemas tecnológicos vinculados a las necesidades reales de las Fuerzas Armadas.

Reclaman que Europa acelere los procesos de decisión y refuerce la colaboración para lograr autonomía estratégica y responder eficazmente a las amenazas actuales.

La industria española de defensa ha dejado de hablar en condicional y ha pasado al modo ejecución: se fabrica en planta, se certifica en organismos internacionales y se despliega en escenarios reales con tiempos de decisión cada vez más cortos.

El Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) acogió un foro impulsado por Ellas Vuelan Alto y moderado por Estefanía Matesanz, en el que directivas de Thales Group, Airbus Defence and Space, Indra Group y Grupo Amper coincidieron en una idea central: la defensa ya no es solo tecnología, sino también agilidad industrial, soberanía tecnológica y voluntad política.

Asimismo, subrayaron que la industria existe para dotar a las Fuerzas Armadas de herramientas eficaces en un entorno de amenazas cada vez más híbrido, tecnológico y global.

La palabra que vertebró el debate fue “agilidad”. “Tenemos un conflicto en Europa”, advirtió Soledad Garrido, directora de Desarrollo de Negocio Aeroespacial en Thales España, al describir cómo el sector ha tenido que multiplicar “en tiempo récord” para responder a la guerra en Ucrania.

Presentó a Thales como proveedor integral de capacidades —radar, aviónica, armamento y equipamiento individual, incluidos cascos de última generación— y recordó que la compañía ha vendido su negocio de señalización ferroviaria para reforzar la “inteligencia artificial y ciberseguridad”, con el objetivo de anticiparse a las “necesidades presentes y futuras de los ejércitos”.

“Cuando una empresa de más de 80.000 personas invierte el 20% de su facturación en I+D, estamos definiendo el futuro”, sentenció. Y señaló también que para ella, "trabajar en Thales es como vivir en un parque de aventuras", están todo el día innovando.

Directivas de empresas de defensa analizaron en el CESEDEN aspectos como innovación continua, inversión en I+D, desarrollo tecnológico, comunicaciones seguras y cooperación estratégica.

Directivas de empresas de defensa analizaron en el CESEDEN aspectos como innovación continua, inversión en I+D, desarrollo tecnológico, comunicaciones seguras y cooperación estratégica.

Garrido advirtió, además, de que la percepción de la amenaza es muy distinta según la geografía. Citó la conversación con un general polaco que le dijo: “Para vosotros puede parecer lejano; para nosotros puede pasar mañana”.

Esa diferencia de urgencia, sostuvo, explica por qué el flanco oriental acelera decisiones y refuerza capacidades mientras otros socios europeos siguen atrapados en debates presupuestarios y de procedimiento.

La "Europa de defensa"

Marta Nogueira, vicepresidenta y directora de Desarrollo de Negocio en España de Airbus Defence & Space, puso cifras a la brecha transatlántica. Estados Unidos reconvierte “más del 90%” de su presupuesto de defensa en su propia industria, mientras que en Europa “solamente el 20% de la inversión” permanece en el ecosistema industrial europeo.

“Ningún país puede hacerse 100% responsable de su seguridad con sus propios medios”, advirtió, antes de reclamar “apostar por Europa, por el concepto de Europa de defensa”, algo en lo que también coincidieron el resto de ponentes.

Nogueira también recordó que ha cambiado el modo de medir la superioridad militar. “Hasta hace unos años ganaba el que tenía el fighter más rápido, más furtivo y el radar más potente. Hoy en día no. Hoy en día gana quien ve más, quien ve antes, quien entiende mejor lo que está pasando y quien procesa esa información en el menor tiempo posible”, afirmó.

Esa superioridad cognitiva exige operaciones multidominio —aire, tierra, mar, espacio y ciberespacio— y sistemas interoperables entre aliados europeos y OTAN: “La unión hace la fuerza”.

En esa lógica, Airbus trabaja para convertir el A330 MRTT en “un nodo de comunicaciones avanzado, un centro de mando y control avanzado” y para que el C295 y otras plataformas actúen como sensores y nodos conectados a centros de mando en tierra.

Programas como el dron táctico nacional SIRTAP se conciben como palancas de soberanía y como pasaporte para “posicionarnos hoy” en grandes consorcios cooperativos que definirán la industria de las próximas décadas.

Tecnología, datos y decisiones

Carolina Moratilla, directora global de Programas de Defensa Aérea y Espacial de Indra, fue especialmente crítica con la inercia europea. “Tenemos muchísimos análisis de cómo hay que hacerlo”, admitió, pero lanzó un mensaje rotundo: “Lo que hay que dejar es de hacer informes y empezar a tomar decisiones”.

El riesgo, advirtió, es “certificar algo que es obsoleto cuando sale a producción” en un entorno donde la amenaza evoluciona en meses.

“La mejor manera de evitar la guerra es estar preparado para la guerra”, recordó citando a un cliente desplegado “en una frontera con una situación delicada”. Esa preparación pasa por “superioridad en los datos, superioridad en la capacidad de proceso” e “integración multiplataforma, interdominio” para acortar el ciclo de decisión.

En radares de nueva generación, explicó, la inteligencia artificial ya se utiliza para discriminar falsos blancos y reducir la carga cognitiva: “Cada cinco segundos tienes que tomar una decisión… o tenemos una mente superior o necesitamos ayuda adicional para procesarlo”.

Como ejemplo de esa combinación de innovación y exigencia operativa, citó el radar LTR‑25, con “3.500 requisitos” y una certificación OTAN que “duró años”.

“Actualmente puedo decir que es la joya de la corona”, afirmó, tras recordar que España va a enviar una unidad a Ucrania y que el sistema se fabrica ya en serie para clientes OTAN.

Espectro, comunicaciones y nichos tecnológicos

Sandra Moreno, directora de AEROCOM en Grupo Amper, llevó el debate al terreno más táctico. “Sin comunicaciones fiables no hay mando”, resumió. “Sin dominio del espectro no hay superioridad y sin interoperabilidad no hay eficiencia”.

Su empresa concentra sus esfuerzos en tres líneas: sistemas antidron multicapa, “comunicaciones críticas interoperables, agnósticas” en proveedores y tecnologías, y soluciones de energía híbrida desplegable para infraestructuras críticas y bases avanzadas.

Moreno defendió una estrategia de nicho: “No pretendemos cubrir todas las necesidades, pero sí responder de una forma flexible y ágil” en campos donde España puede aportar valor añadido.

Esa visión se materializa en la participación en SIRTAP, en campañas de experimentación con el Ejército de Tierra en sistemas antidron y en ejercicios de la OTAN en Eslovaquia, de los que Amper espera obtener “feedback” operativo para seguir evolucionando sus soluciones.

También lanzó un aviso sobre la “lentitud estructural” europea. Citó al ministro de Industria, Jordi Hereu, para describir a Europa como “ese gran transatlántico que se mueve muy despacio” y alertó del peligro de “certificar sistemas que ya son obsoletos cuando salen a producción”.

“El tiempo es coste”, recordó, y en defensa la demora también es vulnerabilidad.

Las Fuerzas Armadas como eje

Las principales compañías insistieron en que su actividad no gira en torno a la tecnología en abstracto, sino a la generación de capacidades operativas al servicio de las Fuerzas Armadas. Combate, disuasión y despliegue real son los parámetros que —subrayaron— marcan el rumbo de la innovación industrial.

Desde Airbus, Marta Nogueira recordó que la “vocación” de la compañía es “cubrir las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas”, en un contexto en el que las operaciones multidominio exigen plena interoperabilidad.

Efectivos del Batallón de Zapadores Paracaidistas del Ejército de Tierra

Efectivos del Batallón de Zapadores Paracaidistas del Ejército de Tierra EMAD

El objetivo es que los sistemas desarrollados en España “se entiendan” con los de los países aliados y garanticen eficacia conjunta en escenarios complejos.

En la misma línea, Carolina Moratilla defendió que los proyectos tecnológicos solo cobran sentido cuando están vinculados directamente a “las capacidades de los ejércitos, del Ejército del Aire, del Ejército de Tierra y de la Armada”.

Para la directiva, la industria debe actuar como extensión tecnológica de las necesidades operativas, ajustando cada desarrollo a los requerimientos específicos de cada rama militar.

Sandra Moreno puso el foco en el papel decisivo del usuario final. Las pruebas con el Ejército de Tierra plantean desafíos “que a lo mejor a nosotros ni se nos habían ocurrido” y permiten perfeccionar sistemas antidron y comunicaciones críticas.

“Sin comunicaciones fiables no hay mando”, insistió, subrayando la centralidad de la conectividad segura en cualquier operación moderna.

Por su parte, Soledad Garrido detalló que Thales ha reorientado parte de su negocio hacia la inteligencia artificial y la ciberseguridad para anticiparse a las “necesidades presentes y futuras de los ejércitos”, y definió a la compañía como proveedor integral de radar, aviónica, armamento y equipamiento individual concebido para cumplir con exigencias operativas concretas.

Alianzas y ventana de oportunidad

Más allá de la tecnología, las cuatro directivas coincidieron en que la receta para reforzar la industria española en el contexto europeo se resume en dos palabras: colaboración y decisión.

“Alianzas”, reclamó Soledad Garrido, recordando que “Europa es muy pequeñita” y que “ningún país tiene por sí solo la capacidad de ser absolutamente autónomo”.

“Es el momento de apostar por Europa, por el concepto de Europa de defensa”, insistió Nogueira, mientras Moratilla advertía de que “el ciclo de decisión estratégico no puede durar años cuando la amenaza evoluciona en meses”.

España, coincidieron las directivas de la industria de Defensa, dispone de talento, tecnología y programas emblemáticos —del A330 MRTT al LTR‑25— que la sitúan en la vanguardia en nichos clave.

El desafío ya no es de diagnóstico, sino de ritmo: transformar esa base en escala industrial, decisiones de compra coordinadas y una verdadera autonomía estratégica compartida.

Porque, como quedó claro en la mesa, “la misión empieza en el terreno, en el mar o en el aire, pero se hace posible mucho antes gracias a la innovación industrial”. En el nuevo tablero geopolítico, la defensa es también una carrera contrarreloj.