Telescopio del Instituto Astrofísico de Canarias IAC
Defensa instalará hasta siete telescopios en distintos puntos de España para vigilar 210 billones de km³ en el espacio
Las futuras infraestructuras estarán al servicio del Mando del Espacio del Ejército del Aire, responsable de custodiar los activos españoles en órbita.
Más información: Defensa prevé desarrollar un satélite óptico junto a un país de la UE y contar también con otros 10 sistemas más pequeños
"Es un reto importante". Así califica el general de división Isaac Crespo la misión encomendada al Mando del Espacio (MESPA) del Ejército del Aire, que tiene el privilegio de liderar. "Tenemos que saber qué es lo que sucede en 210 billones de km³", ha detallado.
Crespo se refiere al volumen que existe entre los 100 y 36.000 kilómetros de la superficie terrestre, magnitud que equivale a unas 200 veces el volumen de la Tierra. Vigilar todo lo que ocurre allí, donde orbitan 32.699 objetos -entre satélites y basura espacial mayor de 10 centímetros-, es responsabilidad del MESPA.
Para llevar a cabo su cometido, el Mando del Espacio tiene numerosos proyectos en carpeta, muchos de los cuales comenzarán a ver la luz este mismo año, según ha adelantado el militar durante un encuentro con la prensa.
Entre ellos, destaca el desarrollo de una red de telescopios ópticos nacional que permita la obtención de información clave sobre lo que ocurre más allá de la línea de Kármán. En este sentido, el jefe del MESPA ha adelantado que el objetivo es instalar entre seis y siete de estos sistemas en distintos puntos del territorio español.
Si bien el general no ha querido adelantar las ubicaciones en las que se montarán los telescopios, ha asegurado que las mismas ya están identificadas tras haber realizado un estudio sobre las "condiciones óptimas" con las que deben contar estas posiciones.
Efectivos del Ejército del Aire en el Centro de Operaciones de Vigilancia Espacial (COVE) EA
"Que estén, a ser posible, fuera de la inversión térmica de la atmósfera porque sino hay mucha humedad, que las condiciones de contaminación lumínica sean las adecuadas, que los días de cobertura de nubes sean los mínimos posibles, entre otros", ha detallado Crespo.
Asimismo, el general ha explicado que la intención del Ejército del Aire es que "el proceso de adquisición inicie este mismo año", a través de una licitación -abierta a empresas nacionales y europeas- que gestionará la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa.
Policía espacial
De igual manera, en el MESPA están ideando "un satélite de policía del espacio", según lo bautizó el propio jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire y del Espacio, general del Aire Francisco Braco, el pasado diciembre. Al respecto, Crespo ha subrayado que se trataría de una o más naves "de maniobra orbital cuyo objetivo fundamental será vigilar, defender y responder" ante posibles amenazas contra los satélites y activos de España en el Espacio.
El proyecto, tras realizarse un estudio de viabilidad previa, aún está en una etapa conceptual. "Mi intención es que se lance la fase de investigación y desarrollo este año", ha afirmado el jefe del MESPA, quien no ha querido entrar en las capacidades que deberá tener el futuro sistema.
Sí ha detallado que el plan supone un primer demostrador que será colocado en una órbita geoestacionaria -es decir, a unos 36.000 kilómetros de la Tierra- dado que al ser la menos saturada permitiría controlar el satélite de una forma más fácil y disminuyendo el riesgo de colisiones.
Posteriormente, la experiencia acumulada a través de aquel prototipo se volcará en otro sistema que será puesto en una órbita baja, a unos 500 kilómetros de altura, donde actualmente España cuenta con el sistema Paz y, a partir de la próxima década, se ubicarán los del programa Paz II.
Representación del satélite PAZ Omicrono
Crespo ha detallado que esta nave actuará del mismo modo que lo hacen los cazas españoles, que despegan en menos de 15 minutos cuando alguna aeronave vulnera las normas del espacio aéreo nacional; o como actúan los aviones en misión de Polocía Aérea de la OTAN contra las intrusiones rusas.
"Es el mismo concepto sólo que en el espacio yo no puedo tener nada en tierra para lanzarlo en poco tiempo, lo tengo que tener en órbita. Estar allí para que nadie vulnera mis derechos legítimos y, si lo hace, poder decir 'eh, que tengo aquí algo para defenderlo'", ha insistido el general.
Seguimiento de reingresos
El Mando del Espacio fue creado en 2023. Desde entonces su misión es coordinar las capacidades operativas espaciales, orientadas a la vigilancia, control y operación en, desde o hacia el espacio ultraterrestre. Además, contribuye con el componente espacial en las operaciones conjuntas de las Fuerzas Armadas, tanto en escenarios nacionales como internacionales.
Con sede en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), el MESPA está conformado por dos unidades: el Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación (CESAEROB), que explota los datos proporcionados por los sistemas espaciales; y el Centro de Operaciones de Vigilancia Espacial (COVE), encargado de la vigilancia de objetos en el entorno espacial.
Centro de operaciones del COVE en Torrejón de Ardoz (Madrid)
Precisamente, el COVE es el que lleva a cabo el seguimiento de toda la basura espacial que reingresa a la atmósfera. Según ha detallado Crespo, cada mes la unidad rastrea un promedio de 11 reentradas. Al año, alrededor entre 10 o 12 suelen percibirse como un riesgo medio.
Solo tres o cuatro regresos a la Tierra, ha asegurado el jefe del MESPA, alcanzan la categoría de altamente riesgosos, que implica que los desechos superan las ocho toneladas de peso. Fue el caso, por ejemplo, del material que retornó al planeta por el oeste de Galicia y que, en 2021, obligó a cerrar brevemente esa parte del espacio aéreo.
No obstante, gracias a la protección desintegradora de la atmósfera, son contadas las veces que la basura espacial llegue a la superficie.
"Hubo una vez un riesgo alto por un paquete de baterías soltado en una emergencia por la Estación Espacial Internacional y, aunque pesaba unos 2.800 kilogramos, la composición del material hacía presuponer que, a lo que reentrara, iba a caer a la superficie", ha recordado Crespo. Al final, la situación no pasó a mayores. "Afortunadamente, hay mucho mar".