Imagen de archivo de la prueba con éxito del nuevo misil hipersónicos Oréshnik.

Imagen de archivo de la prueba con éxito del nuevo misil hipersónicos Oréshnik.

Observatorio de la Defensa

China suministró más de 8.615 millones de euros en tecnología clave para el misil balístico Oreshnik de Rusia

Se trata de microchips, placas de memoria, rodamientos, cristales piezoeléctricos, equipos ópticos e instrumentos de medición y prueba.

Más información: Así es Oreshnik, el misil hipersónico "imparable" con el que Rusia amenaza a toda Europa desde Minsk

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China ha suministrado a Rusia al menos 10.300 millones de dólares (unos 8.615 millones de euros) en maquinaria avanzada, microelectrónica y componentes de precisión desde 2022, materiales que han sido identificados como esenciales para la fabricación del misil balístico de alcance intermedio Oreshnik.

Parte de ese equipamiento ha sido localizado en la planta de construcción de maquinaria de Vótkinsk, una instalación estratégica sancionada por Occidente donde Rusia produce el misil Oreshnik, además de otros sistemas como el Iskander-M y el misil intercontinental Topol-M, según revela una investigación del diario británico The Telegraph.

Entre los equipos detectados figura un torno CNC de fabricación china, capaz de cortar y moldear metal con tolerancias extremadamente precisas, un elemento clave en la producción de estructuras de misiles y componentes de propulsión.

Según la investigación, los envíos incluyen aproximadamente 3.100 millones de dólares en máquinas herramienta, 4.900 millones en microchips y placas de memoria, así como rodamientos, cristales piezoeléctricos, equipos ópticos, instrumentos de medición y aparatos de prueba como multímetros y osciloscopios. 

Estos componentes son fundamentales para sistemas de guiado, control, radar y guerra electrónica, y también estarían vinculados a la producción de drones en instalaciones rusas como la zona económica especial de Alábuga.

Estas importaciones han permitido a Rusia mantener y acelerar su producción militar pese a las sanciones occidentales, cubriendo precisamente los sectores en los que la industria rusa tiene mayores carencias: la microelectrónica, la maquinaria de precisión y los equipos de ensayo industrial. 

“Las máquinas CNC y los microchips son insustituibles para la fabricación moderna de misiles”, señala el informe, que destaca que estos sistemas garantizan “calidad repetible y tolerancias extremadamente ajustadas”.

El Oreshnik es un misil balístico de alcance intermedio lanzado desde tierra, con un alcance de entre 800 y 5.000 kilómetros según la carga útil.

El Oreshnik es un misil balístico de alcance intermedio lanzado desde tierra, con un alcance de entre 800 y 5.000 kilómetros según la carga útil. MD de Rusia.

Como es habitual en estos casos, Pekín ha rechazado las acusaciones. En respuesta a la investigación, el Gobierno chino negó estar prestando apoyo militar a Moscú y afirmó que “las exportaciones chinas son de naturaleza civil y comercial”, subrayando que no suministra armamento a Rusia.

Sin embargo, el diario británico sostiene que el carácter de “doble uso” de estos bienes permite a China mantener la cooperación industrial sin cruzar el umbral de una asistencia militar directa.

La investigación apunta a que esta estrategia responde a un cálculo geopolítico. “Ayudar a Rusia a sostener su capacidad industrial evita una derrota decisiva que liberaría recursos y atención de Occidente hacia otras regiones, incluida Asia”, señala el análisis.

Al mismo tiempo, China limita su exposición internacional evitando la entrega directa de armas terminadas, lo que reduce el riesgo de sanciones secundarias.

Claves del misil Oreshnik

El Oreshnik, un misil balístico de alcance intermedio desarrollado por el Instituto de Tecnología Térmica de Moscú y fabricado en Vótkinsk, forma parte del esfuerzo del Kremlin por reforzar su capacidad de disuasión y proyección estratégica.

Este sistema, de combustible sólido y movilidad terrestre, puede lanzar tanto cargas convencionales como nucleares. Aunque su despliegue operativo sigue siendo limitado, representa un elemento clave en la modernización del arsenal ruso.

Los ministerios de Defensa de Rusia y Bielorrusia difundieron este martes imágenes del despliegue y la activación de los misiles 'Oréshnik' con capacidad nuclear.

Desde el punto de vista técnico, se trata de un misil de dos etapas y combustible sólido, con una longitud aproximada de entre 14 y 15 metros y un peso al lanzamiento de 40 a 45 toneladas.

Su alcance depende de la carga útil y del tipo de trayectoria, pero las estimaciones lo sitúan entre los 800 y los 5.000 kilómetros, con velocidades máximas que rondan Mach 10 o 11. Estas prestaciones lo ubican en una categoría intermedia entre los misiles tácticos y los estratégicos intercontinentales.

El Oreshnik no está diseñado para sustituir al Iskander-M —el misil balístico de corto alcance más conocido del arsenal ruso— ni al Yars, un ICBM capaz de superar los 10.000 kilómetros, sino para completar el abanico de capacidades de Moscú en materia de misiles.

Actúa como un eslabón intermedio. Eso sí, tiene el alcance suficiente para golpear objetivos en casi toda Europa, pero sin el peso político ni militar de un misil intercontinental.

Presión a la OTAN

El misil Oreshnik cumple una función principalmente política y disuasoria. Rusia lo ha utilizado en contadas ocasiones, incluso cerca de las fronteras de la OTAN, para enviar mensajes estratégicos sin recurrir a sistemas más extremos.

Su producción, además, depende de tecnología industrial de alta precisión, como maquinaria avanzada y microelectrónica, lo que lo hace especialmente sensible a las restricciones de suministro y a las sanciones internacionales.

Según fuentes abiertas, ha sido utilizado en combate en al menos dos ocasiones. La primera tuvo lugar el 21 de noviembre de 2024, cuando fue lanzado hacia la zona de Dnipró, con un tiempo de vuelo aproximado de 15 minutos y, según Ucrania, con una ojiva inerte.

El segundo lanzamiento se produjo entre el 8 y el 9 de enero de 2026, cerca de Leópolis, a escasa distancia de la frontera polaca, lo que elevó su carga simbólica y política al aproximarse al espacio de la OTAN.

Rusia también ha mostrado despliegues del Oreshnik en Bielorrusia, donde, según Moscú, el sistema entró en servicio operativo a finales de 2025. 

No obstante, los analistas consideran que el misil se utiliza más como herramienta de señalización estratégica que como arma de uso masivo, y que su eficacia depende en gran medida de una cadena de suministro industrial altamente especializada, en la que la tecnología china desempeña un papel clave.