Dron interceptor Hornet en su catapulta de lanzamiento

Dron interceptor Hornet en su catapulta de lanzamiento Izan González Campo de Maniobras y Tiro Álvarez de Sotomayor (Almería)

Observatorio de la Defensa

El Ejército de Tierra prueba nuevas tecnologías antidron en Almería: radares, ‘jammers’ y sistemas interceptores cinéticos

El Centro de Fuerza Futura ha organizado, junto a varias empresas españolas, un ejercicio antidrones en la Base Álvarez de Sotomayor de Viator.

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Base de la Legión (Almería)
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Las claves

El Ejército de Tierra ha realizado en Almería ejercicios para probar nuevas tecnologías antidron, integrando radares, jammers y sistemas interceptores cinéticos.

La campaña ha contado con la colaboración de compañías españolas especializadas en la gestión del espacio aéreo y neutralización de drones, y la participación de la Brigada de Experimentación de la Legión.

El sistema probado se basa en una defensa por capas, que incluye detectores y bloqueadores de radiofrecuencia, radares activos y drones interceptores como el Hornet, capaz de destruir drones enemigos.

La gestión y coordinación de estos sistemas se realizó mediante un software de mando y control, permitiendo la integración de sensores y efectores en un único centro de monitorización.

De entre todas las enseñanzas en el ámbito de la defensa que está dando la guerra de Ucrania, una de las más importantes pasa por el empleo de drones en la práctica totalidad de escenarios.

Estos sistemas aéreos no tripulados se han convertido en herramientas muy útiles en el campo de batalla, con misiones que van desde la recopilación de inteligencia a labores de ataque tanto contra blindados como infraestructuras.

La amenaza de los drones es, por tanto, un vector a tener muy en cuenta en un escenario bélico. A esto se une la importante reducción de los costes de fabricación, convirtiéndolos en plataformas numerosas y baratas de operar.

El Ejército de Tierra, a través del Centro de Fuerza Futura y con la colaboración de la Brigada de Experimentación de la Legión en Almería, ha realizado esta semana una campaña de ejercicios con la participación de compañías españolas especializadas en la gestión de espacio aéreo y neutralización de drones.

Esta sinergia es "clave para las Fuerzas Armadas", según ha explicado el coronel Alberto Quero, jefe del Centro de Fuerza Futura de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército.

El conjunto de ramas militares, que ha estado representado al completo en el ejercicio realizado en la Base Álvarez de Sotomayor de Viator, han podido ver de primera mano la integración de tecnologías nuevas con las ya disponibles en el Ejército de Tierra.

Tal y como ha indicado el coronel Quero, el ejercicio ha consistido en la "integración de detectores, identificadores e interceptores de drones de varias compañías que han trabajado de forma coherente transmitiéndose información entre ellos".

Sistema receptor de radiofrecuencia y el inhibidor de Adevex

Sistema receptor de radiofrecuencia y el inhibidor de Adevex Izan González Campo de Maniobras y Tiro Álvarez de Sotomayor (Almería)

"Incluso pueden integrarse también con otros materiales del Ejército, como sistemas de apoyo a fuego", ha recalcado. En cuanto a elementos internos, durante el ejercicio estaba desplegado un COAAS-L que ha servido para demostrar la integración con el resto de tecnología externa.

Uno de los pilares clave del ejercicio ha sido el software que se ha encargado de gestionar todas las fuentes de información y datos en un mismo centro de mando.

Dentro de esta categoría han estado el Grupo Amper y la compañía gallega Vig-sec Drone. La primera desplegando su herramienta de mando y control y análisis, y la segunda con su solución para la gestión del espacio aéreo en zonas de combate.

Junto con este núcleo de software, el Ejército de Tierra plantea un "sistema de defensa contradrones por capas que permita hacer frente a distintos tipos de amenazas cambiantes".

El planteamiento inicial es comenzar por las capas más internas, las más "próximas a la protección del soldado", compuestas esencialmente por escopetas con cartuchos de postas para derribar al dron como última oportunidad. "Esperamos tener esta capacidad en menos de un año".

A partir de ahí, se irán incorporando las capas superiores progresivamente al mismo tiempo que se lleva a cabo la integración mediante la tecnología que se ha ido probando tanto en este último ejercicio como en otros anteriores.

Defensa por capas

La primera capa que ha participado en el ejercicio almeriense ha sido un detector y un inhibidor de radiofrecuencia. El sistema capta la frecuencia con la que se comunica el dron y su operador y la contrarresta con un jammer.

La segunda capa está compuesta por un radar activo y un dron interceptor de otros drones, según ha explicado el comandante de ingenieros Joaquín Peralta.

Teniente coronel Francisco Antonio Olivares Narváez, analista del Centro de Fuerza Futura 2035 de la División de Planes del Ejército de Tierra

Teniente coronel Francisco Antonio Olivares Narváez, analista del Centro de Fuerza Futura 2035 de la División de Planes del Ejército de Tierra Izan González Campo de Maniobras y Tiro Álvarez de Sotomayor (Almería)

"Este interceptor de drones lo que hace es buscar al dron del enemigo con las trazas y coordenadas del radar y, una vez que lo encuentra y lo engancha como objetivo, lo destruye", apunta.

El vehículo interceptor elegido es un Hornet desarrollado por la compañía Destinus, que cuenta con experiencia en el campo de batalla ucraniano.

La aeronave remotamente tripulada es, realmente, un dron desechable cuya cabeza de guerra puede ascender a 1,5 kilogramos de material explosivo que se detona cuando se encuentra cerca de la amenaza y la derriba.

A pesar del viento reinante durante la demostración, tanto el Hornet como dos drones de corcho que simulaban ser las aeronaves enemigas pudieron desplegarse sobre el campo de maniobras, completando de esta forma una demostración de la capacidad interceptora.

Integración sensores-efectores

El ejercicio ha servido para demostrar la perfecta sincronización de todos los sistemas desplegados en el campo de maniobras. Desde los detectores de radiofrecuencia hasta los radares tradicionales como los que tiene el Ejército de Tierra para alimentar a los interceptores antiaéreos Mistral.

La clave es que todas las trazas obtenidas por los diferentes sensores son capaces de integrarse dentro de un sistema de monitorización común, "que es agnóstico a las diferentes tecnologías".

COAAAS-L del Ejército de Tierra

COAAAS-L del Ejército de Tierra Izan González Campo de Maniobras y Tiro Álvarez de Sotomayor (Almería)

De esta monitorización se encarga el Grupo Amper que, además, cuenta con una biblioteca de medios aéreos aliados para evitar cualquier tipo de confusión en el campo de batalla.

El comandante Peralta también resalta algunos aspectos positivos desde el prisma económico de este tipo de sistemas antiaéreos. "Los drones son muy baratos y la relación coste/eficacia de derribarlos con un misil Mistral es muy negativa".

De ahí la necesidad de contar con otro tipo de herramientas de neutralización de amenazas, ya sean softkill —como los jammers— o hardkill —como el dron interceptor Hornet, que puede incluso derribar drones tipo el Shahed iraní—.

Ambas aproximaciones son válidas y, tal y como explicó Peralta, la decisión de emplear uno u otro depende de varios factores como el alcance de la tecnología antidrón o la velocidad a la que se acerca la amenaza.

Del receptor de radiofrecuencia y el inhibidor se ha encargado la compañía Adevex, Destinus del dron Hornet, Grupo Amper de la integración de sensores-efectores, GMV que incluye a esa integración los sistemas propios del Ejército de Tierra y la gallega Vig-sec Drone con la suite de gestión de espacio aéreo Acre.

Toda esta tecnología no está presente en las filas del Ejército de Tierra. El objetivo de este tipo de ejercicios dentro de la Brigada de Experimentación pasa por una evaluación inicial de las capacidades que puede brindar a las Fuerzas Armadas.