Un miembro del ejército noruego participa en un ejercicio militar llamado Cold Response 2022, que reunión a unos 30.000 soldados de países miembros de la OTAN.

Un miembro del ejército noruego participa en un ejercicio militar llamado "Cold Response 2022", que reunión a unos 30.000 soldados de países miembros de la OTAN. Guglielmo Mangiapane Reuters

Observatorio de la Defensa

Groenlandia, epicentro del pulso militar en el Ártico: qué países y efectivos hay realmente desplegados en la zona

De momento, la opción más clara que mantiene la Administración Trump es la compra de Groenlandia, pero ningún analista es capaz de descartar una posible acción militar de EEUU.

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Las claves

Estados Unidos considera Groenlandia estratégica para su seguridad nacional y ha propuesto su compra, lo que ha sido rechazado por Dinamarca y Groenlandia.

El Ártico se ha vuelto clave en la geopolítica global debido al deshielo, las nuevas rutas marítimas y la competencia por recursos energéticos y minerales.

Ocho países tienen presencia territorial en el Ártico, destacando el refuerzo militar de Rusia, EEUU, Canadá, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia con bases y sistemas de defensa avanzados.

La región experimenta una renovada militarización, con movimientos de tropas, modernización de bases y sistemas de defensa, recordando la lógica de la Guerra Fría.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene firme su objetivo de hacerse con Groenlandia, convencido de que su control es clave para garantizar la seguridad nacional. Sin embargo, tanto Dinamarca como Groenlandia —territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca— han rechazado categóricamente la propuesta.

Estas últimas sostienen que las preocupaciones estratégicas de Washington pueden gestionarse íntegramente dentro del actual acuerdo de defensa. De momento, la apuesta más clara de la Administración Trump sigue siendo la compra de Groenlandia, aunque ningún analista se atreve a descartar totalmente una eventual acción militar de Estados Unidos. Aunque para otros no es más que una "táctica negociadora".

Para intentar alejar ese escenario, varios aliados de la OTAN han desplegado pequeños contingentes en la zona con el propósito de aumentar la presión sobre Washington. Ese movimiento, sin embargo, podría traducirse en un incremento de los aranceles que estos países pagan.

El Ártico se ha convertido en uno de los espacios más sensibles de la geopolítica global. El deshielo acelerado por el cambio climático, la apertura de nuevas rutas marítimas y la competencia por recursos energéticos y minerales han elevado su valor estratégico.

En este contexto, las principales potencias con presencia en la región refuerzan sus capacidades militares, reeditando una lógica de disuasión que recuerda a la Guerra Fría, aunque con actores y tecnologías del siglo XXI.

Dinamarca envió tropas adicionales a Groenlandia en el marco de las incesantes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump.

Dinamarca envió tropas adicionales a Groenlandia en el marco de las incesantes amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump.

En la actualidad, según la agencia Reuters, ocho naciones poseen territorio en el Ártico: Rusia, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia. A continuación, un resumen de sus activos militares:

Rusia

La mitad del territorio terrestre del Ártico pertenece a Rusia. Desde 2005, Moscú ha reabierto y modernizado decenas de bases militares de la era soviética, tanto en su territorio continental ártico como en las islas de su costa norte.

Rusia mantiene un alto nivel de preparación en su sitio de pruebas nucleares en Nueva Zembla, un archipiélago ártico, aunque no ha realizado pruebas con explosiones nucleares desde 1990. En octubre pasado, realizó un lanzamiento de prueba de su misil de crucero nuclear Burevestnik desde allí.

En el Ártico europeo, la península de Kola alberga aproximadamente dos tercios de la capacidad de segundo ataque nuclear de Rusia (su habilidad para responder a un ataque nuclear).

La zona también es sede de la Flota del Norte, con cuartel general en Severomorsk, que opera seis de los doce submarinos nucleares armados de Rusia, según datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). Los otros seis operan en la Flota del Pacífico, con base en Vladivostok.

La única vía de acceso de la Flota del Norte al Atlántico Norte es el mar de Barents, entre el archipiélago noruego de Svalbard y la costa norte de Europa. Mantener ese acceso libre es esencial para Moscú.

EEUU y Canadá

Desde 1958, EEUU y Canadá defienden conjuntamente sus territorios contra amenazas, incluidos misiles nucleares, a través del Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD).

Ambos países están modernizando el NORAD. Según el IISS, Canadá está adquiriendo dos sistemas de radar de largo alcance que cubrirán el Ártico y las rutas polares; el primero debería alcanzar capacidad operativa inicial en 2028.

El presidente Trump busca desarrollar un nuevo sistema de defensa antimisiles, denominado Golden Dome, para el cual asegura que Groenlandia es crucial.

EEUU mantiene la Base Espacial Pituffik en el norte de Groenlandia, bajo un acuerdo de defensa con Dinamarca. El resto de sus fuerzas árticas se distribuyen en ocho bases en Alaska, con aproximadamente 22 000 militares, según el IISS y el Comando Norte de EEUU, según Reuters.

Canadá cuenta con cinco bases árticas, incluida Alert, una estación de inteligencia de señales en la isla Ellesmere, que es el asentamiento habitado más septentrional del mundo.

Más al sur del Círculo Polar Ártico, Canadá opera una base en Yellowknife (Territorios del Noroeste), que alberga un grupo de patrulla de guardabosques y una base aérea.

El país también construye una instalación en la isla de Baffin para repostar buques de patrulla marítima, aunque el proyecto ha sufrido numerosos retrasos. EEUU, por su parte, amplía las instalaciones portuarias existentes en Nome, Alaska, según el IISS.

Dinamarca

El Mando Conjunto Ártico de Dinamarca (Joint Arctic Command) tiene su sede en Nuuk, la capital de Groenlandia, y cuenta con unos 150 militares y civiles.

El mando también opera en la base aérea de Kangerlussuaq, además de cuatro estaciones militares más pequeñas en el este y noreste de Groenlandia, y dispone de un oficial de enlace en Pituffik.

Su unidad de patrulla con trineos tirados por perros, conocida como Sirius, realiza misiones de reconocimiento de largo alcance en las duras condiciones del noreste de Groenlandia —una unidad que Trump ha ridiculizado públicamente—.

Suecia y Finlandia

Suecia no tiene bases al norte del Círculo Polar Ártico, pero sí una base aérea en Lulea, en la costa norte del golfo de Botnia, y una base del ejército con dos regimientos en Boden, a unos 40 km tierra adentro.

Finlandia mantiene una base aérea en Rovaniemi, justo en el Círculo Polar, y otra base de la Brigada Jaeger más al norte, en la Laponia finlandesa.

Desde su ingreso en la OTAN, ambos países integran sus fuerzas armadas con las del resto de la alianza.

Noruega

Noruega actúa como vigilante de la OTAN en una vasta zona marítima de unos 2 millones de km² del Atlántico Norte, que incluye partes del Ártico.

Gran parte de sus instalaciones militares están por encima del Círculo Polar Ártico. Posee cuatro bases aéreas (una destinada a sus nuevos cazas F-35), dos bases navales, varias del ejército y un centro de recepción para aliados de la OTAN en caso de refuerzos o ataque.

No existen instalaciones militares en Svalbard, el archipiélago ártico noruego.

Islandia

Islandia, miembro de la OTAN, no cuenta con fuerzas armadas propias, solo con un servicio de guardacostas.

Sin embargo, cumple un papel logístico clave. Sus bases aéreas acogen despliegues rotatorios de aviones de patrulla marítima y cazas aliados, garantizando la vigilancia del espacio aéreo y marítimo en un punto neurálgico entre América del Norte y Europa.

Aloja aviones de patrulla marítima P-8A Poseidon de la Marina de EEUU en despliegues rotativos en la base aérea de Keflavik, cerca de Reikiavik.

Cazas de la OTAN también realizan rotaciones periódicas en Keflavik para proteger el espacio aéreo islandés. Estas misiones suelen durar entre dos y tres semanas, tres veces al año.