Carro de combate KF-51 Panther Rheinmetall
Bruselas decidirá este año quién liderará el desarrollo del futuro carro de combate de la Unión Europea: Alemania o Francia
Berlín y París coordinan propuestas paralelas para dotar a la UE de un nuevo tanque. España, con Indra como representante, apoya el proyecto germano.
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La Unión Europea está a punto de dar un paso decisivo para definir el futuro de su defensa terrestre. Bruselas deberá resolver en los próximos meses qué país, Alemania o Francia, asumirá el liderazgo del proyecto para desarrollar el nuevo carro de combate principal del bloque.
La decisión, que se articulará a través del Fondo Europeo de Defensa (EDF, por sus siglas en inglés), marcará el rumbo de una de las iniciativas más ambiciosas en materia militar de las últimas décadas, tanto por su dimensión tecnológica como por su valor estratégico.
El programa de trabajo del EDF para 2026, publicado a finales de diciembre pasado, prevé lanzar la licitación, dotada de 125 millones de euros, para un demostrador del futuro tanque europeo (MBT, en inglés) de cara a la próxima primavera.
El futuro MBT será la piedra angular del poder terrestre europeo de las próximas décadas. De acuerdo a los requisitos de la Comisión Europea, tendrá que combinar movilidad, potencia de fuego y protección con una eficiencia operativa sobresaliente en todos los escenarios previstos.
Su diseño exigirá la integración de tecnologías avanzadas y sostenibles, alineadas con los objetivos climáticos de la UE, como la reducción del consumo de combustibles fósiles y el uso de materiales reciclados.
En cuanto a prestaciones, el carro deberá incorporar un cañón principal con cargador automático y capacidad para municiones inteligentes y programables, con potencia suficiente para perforar los blindajes más modernos desde largas distancias.
En materia defensiva, el tanque contará con sistemas de protección activa capaces de interceptar misiles antitanque, granadas propulsadas e incluso enjambres de drones antes de impactar. Además, dispondrá de protecciones pasivas y reactivas, así como sistemas de ocultamiento rápido –como cortinas de humo automatizadas– para romper la línea de visión del adversario.
Leopard 2A8 Bundeswehr
El vehículo deberá moverse a más de 60 km/h por carretera y mantener el rendimiento todoterreno a más de 40 km/h, con una autonomía mínima de 600 kilómetros.
Su peso máximo no podrá superar los 60.000 kg, con un margen de crecimiento del 15%, y deberá cumplir los estándares de interoperabilidad terrestre y aérea, incluida la coordinación con sistemas no tripulados. Todo ello dentro de unas dimensiones que aseguren su transporte en la red europea de infraestructuras.
Rivalidad franco-alemana
La resolución de este concurso llegará tras una fase preparatoria marcada por la competencia entre dos grandes programas paralelos financiados por el FED en 2024: MARTE (Main Armoured Tank of Europe) y FMBTech (Technologies for existing and Future MBTs).
El proyecto MARTE, liderado por Alemania, está coordinado por la empresa conjunta MARTE ARGE GbR, una alianza entre las compañías Rheinmetall y KNDS Alemania. Con un presupuesto superior a 20 millones de euros y 47 participantes de una decena de países, pretende integrar los avances tecnológicos más recientes en un diseño que evolucione los actuales tanques Leopard 2.
La industria española tiene una presencia destacada en este consorcio, con seis empresas nacionales: Indra, Santa Bárbara Sistemas, Escribano Mechanical & Engineering, Sapa, Sener Aeroespacial y Piedrafita Systems. En conjunto, representan una importante contribución de capacidades en mando y control, sensores, sistemas de protección y movilidad.
Por su parte, el consorcio FMBTech, coordinado por Thales Six GTS France, refleja el enfoque francés basado en la digitalización, la inteligencia artificial y la conectividad de los sistemas de combate. Participan 26 socios de 13 países, incluidos Bélgica, Italia o Polonia, además de Alemania.
Un soldado francés sobre un tanque Leclerc, durante unas maniobras de la OTAN. EFE
España cuenta aquí con una única representante, la firma GMV, centrada en soluciones de navegación y sistemas autónomos. Este programa, con un presupuesto cercano también a los 20 millones de euros, busca desarrollar tecnologías que puedan aplicarse tanto a los tanques actuales como a las futuras plataformas.
Solo una de las propuestas será seleccionada por el EDF, lo que convierte la competencia entre Berlín y París en un pulso de alto nivel político e industrial. La coexistencia de ambos programas es el reflejo de una rivalidad política de fondo, ya que Francia y Alemania llevan años defendiendo su papel como potencia de referencia en la industria militar europea.
El conflicto entre ambos países estalló en 2023 cuando, durante una convocatoria del EDF para el desarrollo de tecnologías de carros de combate, las autoridades francesas ordenaron a sus empresas retirarse del consorcio alemán.
Este movimiento se debió al enojo de París por el hecho de que las compañías germanas lideraran la iniciativa, dado que el proyecto franco-alemán MGCS (Main Ground Combat System), destinado a sustituir los tanques Leopard 2 y Leclerc, ya estaba en marcha bajo un delicado equilibrio bilateral después de muchas idas y vueltas entre ambos países.
Aquella disputa desembocó en la creación de los dos proyectos paralelos que ahora convergen en la actual licitación. La Comisión Europea, optó entonces por duplicar el presupuesto inicial para apoyar tanto la propuesta alemana como la francesa y evitar un bloqueo institucional. En 2026, solo puede quedar uno.