Buque A-111 'Alerta' de la Armada

Buque A-111 'Alerta' de la Armada Izan González Cartagena

Observatorio de la Defensa

Los pilares del programa secreto Santiago II: nuevas capacidades de guerra electrónica y espionaje de España, en marcha

El Ministerio de Defensa ha adjudicado un total de tres programas en los últimos días y todavía queda la renovación del buque 'Alerta' de la Armada.

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Una de las prioridades del Ministerio de Defensa pasa por la actualización de los sistemas de guerra electrónica e inteligencia así como el incremento de sus capacidades operativas en el campo de batalla.

Para llevar a cabo este impulso, la cartera liderada por Margarita Robles anunció el pasado abril un total de tres Programas Especiales de Modernización que tratan este campo en específico y que se han aprobado en los últimos días o semanas.

Todos ellos están bajo el Sistema Santiago Fase II, como segunda etapa de un programa inaugurado en 1986 cuando se reagruparon varios proyectos que, hasta aquel momento, habían sido desarrollados de forma independiente.

El paso de 40 años —con algunas actualizaciones de material mediante— y la absoluta mejora de la tecnología han hecho mella en las capacidades de guerra electrónica de las Fuerzas Armadas.

Exactamente ocurre lo mismo con el apartado de la inteligencia de señales (SIGINT) que engloba la inteligencia electrónica y la de señales.

La finalidad del Sistema Santiago, también en la Fase II, es proporcionar al Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) la información de inteligencia de señales necesaria para el planeamiento y conducción estratégica de las operaciones militares.

"Dada la complejidad del mismo, el Ministerio de Defensa ha optado por dividirlo en tres subprogramas, que serán ejecutados por diferentes entidades", señalan desde el propio Ministerio. Aunque no son los únicos que compondrán el futuro más inmediato de la guerra electrónica española.

Pérdida de capacidades

El programa Santiago original tuvo sus mejores años a finales de los 90. En aquel momento, los sistemas integrados en los dos Ejércitos y la Armada se encontraban a pleno rendimiento.

Fue una época en la que el Ejército del Aire contaba con la llamada 'Reina del Espectro', un Boeing 707 convertido en plataforma de inteligencia de señales que otorgaba al EMAD una importantísima capacidad en labores de espionaje.

El aparato, único en su especie, se dio de baja en 2014. Poco tiempo después hicieron lo propio el resto de la flota espía, compuesta por aviones ejecutivos Falcon reconvertidos.

La pérdida de esta capacidad no ha sido nunca restituida y es todavía hoy una tarea pendiente dentro del Ejército del Aire y del Espacio.

La parte aérea estará acompañada por la modernización de los sistemas de guerra electrónica desplegables del Ejército de Tierra y la Armada. Así como el sistema de vigilancia acústica en entornos marinos.

Estos tres pilares son los subprogramas recogidos dentro del Sistema Santiago Fase II por parte de Defensa, pero no son los únicos que, a la postre, lo integrarán.

En 1992, la Armada incorporó en servicio el A-111 'Alerta', la embarcación estrella especializada en labores de inteligencia.

El buque todavía sigue en activo desde su base en Cartagena, aunque tras más de 30 años en activo necesita un relevo generacional. Defensa cuenta con un cuarto programa independiente a los tres anteriores que tiene como objetivo incorporar una nueva embarcación para el mismo fin.

Plataforma aérea

Comenzando con la aviación, la Dirección General de Armamento y Materiales (DGAM) adjudicó a la UTE de Airbus Defence and Space e Indra el "estudio de definición de la plataforma aérea tripulada para inteligencia de señales (SIGINT)".

El valor estimado del contrato asciende a 16 millones de euros y tendrá una duración de 18 meses.

Durante este tiempo, según han explicado en un comunicado conjunto, este estudio analizará y definirá la plataforma y los equipos de inteligencia de señales más adecuados.

El objetivo es "proporcionar una solución nacional basada en tres aviones para detectar, seguir, clasificar e identificar objetivos de interés por parte de las Fuerzas Armadas españolas".

Boeing 707 'La Reina del Espectro' despegando de la Base Aérea de Torrejón en 2010

Boeing 707 'La Reina del Espectro' despegando de la Base Aérea de Torrejón en 2010 Carlos Menendez San Juan / Wikimedia

Airbus "realizará una propuesta de avión adaptada a las necesidades" del Ejército del Aire y del Espacio, que será quien opere las aeronaves.

Por otro lado, Indra estudiará la "integración de sistemas de inteligencia electrónica e inteligencia de comunicaciones como paso previo a la definición del programa de desarrollo e implementación".

Hoy por hoy, no se conoce oficialmente sobre qué modelo concreto de aeronave trabajarán ambas compañías, aunque el comunicado de prensa ha venido acompañado de un Airbus de la familia A320.

La finalización de esta primera fase de análisis y estudio dará como resultado una segunda etapa dentro del programa que tendrá como objetivo el desarrollo propio de la plataforma aérea.

"El alcance de esta fase consiste en la implementación del sistema de inteligencia de señales en 3 aeronaves tal y como se contempla en el documento de Requisitos de Estado Mayor del JEMAD". Archivo que, al igual que el programa, está clasificado como secreto.

Lo que sí apuntan desde el Ministerio de Defensa es la necesidad de contar con "independencia tecnológica nacional".

"Para proporcionar la total soberanía y autoridad de diseño en la fabricación de aeronaves e integración de sistemas de inteligencia de señales", afirman.

El empleo de la familia de aviones A320 como plataforma militar tuvo hace 4 meses uno de sus momentos álgidos. India anunció que incorporará 6 aparatos de alerta temprana basándose en el modelo A321, el más grande de la familia.

Este tipo de aeronaves sirven como un radar aéreo avanzado, capaces de detectar los movimientos de los enemigos a un radio de hasta 400 kilómetros, y podrían servir como ejemplo perfecto para el Ejército del Aire español, solo que con aplicación en el campo de la inteligencia de señales.

En cuanto al papel de Indra dentro de la UTE, la compañía presidida por Ángel Escribano cuenta con experiencia en este mismo ramo.

Maqueta de la aeronave

Maqueta de la aeronave Gobierno de India

La última aproximación pública se llevó a cabo hace justo dos años, cuando la multinacional española presentó al Ejército del Aire y del Espacio una aeronave con sensores dedicados a la inteligencia de señales, inteligencia electrónica, inteligencia de comunicaciones e inteligencia electroóptica.

La propuesta empleaba como base el avión de negocios Challenger 350, una aeronave ya presente en otras Fuerzas Aéreas en el rol de aviones de SIGINT. Además, Indra incorporó entonces la capacidad de guerra electrónica al equipamiento.

Con la conjunción de Indra y Airbus en el proyecto, se presupone que se empleará un avión de esta última compañía como plataforma y seguir un patrón similar al programa A330 MRTT, cuya transformación a aeronave de reabastecimiento en vuelo se realiza en Getafe partiendo del modelo comercial e incluso con unidades de segunda mano.

Para Tierra y Armada

La línea de Santiago Fase II sigue con el subprograma de modernización de los sistemas de guerra electrónica desplegables del Ejército de Tierra y la Armada.

Esta licitación ha sido adjudicada hace pocos días a Indra por un valor estimado del contrato de 308 millones de euros.

Actualmente, tanto Tierra como la Armada cuentan con sistemas desplegables de guerra electrónica convencional en apoyo a las operaciones basados fundamentalmente en el sistema GESTA-DUBHE.

Por su cuenta, el Ejército de Tierra dispone de un sistema Integrado de Guerra Electrónica ligera en apoyo al combate próximo, según explican, que emplea la estación de Goniometría y Adquisición en Movimiento (GAMO).

Ambas herramientas están desarrolladas según los requisitos operativos del año 2000, según detallan desde el Ministerio de Industria, encargado de sufragar los programas a través del Plan Industrial.

Vehículo Vamtac en versión de guerra electrónica equipado con el sistema Crberus

Vehículo Vamtac en versión de guerra electrónica equipado con el sistema Crberus

Son "válidos para teatros de operaciones de carácter estático, poco cambiantes, con un entorno electromagnético no saturado y tecnologías asociadas a esa época".

Sin embargo, los recientes conflictos como la guerra en Ucrania han establecido nuevas prioridades que se combinan con la natural mejora tecnológica experimentada en las dos últimas décadas.

Estas circunstancias, explican, "impiden conseguir superioridad sobre el adversario y obtener un conocimiento real dentro del entorno electromagnético".

El Ministerio de Defensa planea dotar al Ejército de Tierra de un nuevo sistema de guerra electrónica convencional (GECO) y evolucionar y obtener los equipos para constituir la Guerra Electrónica Ligera (GEL).

En el lado de la Armada, se pretende dotar de un Sistema de Guerra Electrónica Móvil (GEMA) en sustitución de los sistemas actuales "para hacer frente a las necesidades operativas" del horizonte 2025.

Inteligencia acústica

El tercer subprograma identificado por Defensa es el dedicado al Sistema de Vigilancia Acústica (SIVIGAC) concedido a SAES por 20 millones de euros.

SAES es una compañía especializada en sistemas navales como sónares, sonoboyas, minas o sistemas de guerra antisubmarina cuya sede central se encuentra en Cartagena, muy cerca de las instalaciones de Navantia en la ciudad mediterránea.

Según apuntan desde Industria, el SIVIGAC "está directamente relacionado con el Programa Santiago en todo lo que respecta a la obtención de Inteligencia Acústica (ACINT)" en el entorno naval, con especial interés en la parte submarina.

El sistema tiene como finalidad alcanzar la "capacidad de detección, seguimiento y clasificación de contactos de interés, así como la obtención posterior de ACINT".

Relevo del Alerta

Si bien defensa ha optado por dejar este programa fuera del lote anterior, una de las prioridades más importantes de la Armada de cara a los próximos años es hacerse con un relevo para el A-111 'Alerta'.

Esta embarcación, en servicio desde 1992, es la plataforma de cabecera de la rama naval para labores de inteligencia de señales y comunicaciones.

Con puerto base en Cartagena, el Alerta es un buque de fabricación alemana que se botó en 1982 y, poco tiempo después, fue reconvertido en navío de captación de inteligencia.

Buque de inteligencia de la Armada A-111 'Alerta'

Buque de inteligencia de la Armada A-111 'Alerta' Izan González Cartagena

Tras la reunificación de Alemania en 1989, España decidió hacerse con el buque y lo ha mantenido operativo hasta la fecha.

Con este historial de casi 4 décadas desde que su casco flotó en el mar por primera vez, "la importancia de relevar el barco con una nueva unidad cobra una nueva dimensión", según explican desde Industria, Ministerio encargado de dotar de presupuesto al programa.

También apuntan que las "nuevas exigencias del escenario mundial" convierten a este tipo de barco en "indispensables dada las nuevas amenazas".

"Con el relevo del barco, la Armada mantendrá una capacidad operativa acorde con la flota y las misiones encomendadas para la Defensa Nacional".

La compañía elegida para este programa es Navantia, que recibió la aprobación de prefinanciación por 242 millones de euros el pasado septiembre, aunque todavía no se ha tramitado su adjudicación a través del Portal de Contratación.

El barco recibe el nombre de BAM-AGI, por lo que todo apunta a que utilizará como base la plataforma del Buque de Acción Marítima, de los cuales la Armada cuenta actualmente con cuatro unidades.

En la documentación apuntan al desarrollo de tecnologías como el sistema de combate, ciberseguridad, sistema de autoprotección contra drones, integración de vehículos no tripulados y capacidad de interceptación, manejo y gestión de señales e imágenes.

Se contempla igualmente la integración de capacidades de guerra electrónica capaz de realizar la detección, interceptación, análisis, identificación, clasificación, obtención de demora, grabación y escucha en ambiente litoral.