Un edificio derruido tras un bombardeo registrado este lunes en una ciudad del norte de Siria.

Un edificio derruido tras un bombardeo registrado este lunes en una ciudad del norte de Siria. Efe

Oriente Próximo

Siete preguntas para entender la guerra de Siria

El conflicto, que se prolonga desde hace siete años, se ha cobrado la vida de más de medio millón de personas. El régimen de Bashar al-Assad ha utilizado armas químicas en varias decenas de ocasiones.

"Familias enteras han sido gaseadas hasta la muerte en sus refugios en Duma, en Guta Oriental. Estaban escondidas y fueron sofocadas por el gas venenoso". El tweet de la ONG Cascos Blancos, seguido de las fotos de varios civiles muertos, destapaba este fin de semana un nuevo ataque químico por parte de Bashar al-Assad en Siria.

Más de 40 personas, la mayoría mujeres y niños, murieron por asfixia en la ciudad de Duma, el último bastión rebelde en las afueras de Damasco, en una nueva escalada de violencia tras la intensificación de los ataques contra Guta en los últimos meses. Estados Unidos propuso este lunes una resolución al Consejo de Seguridad de la ONU para poner en marcha un nuevo mecanismo internacional que determine responsabilidades por el uso de armas químicas y avisó que intervendrá en Siria con o sin el apoyo de la ONU.

Desde 2013, Assad ha utilizado las armas químicas en al menos 35 ocasiones sin que hubiese una respuesta contundente por parte de la comunidad internacional. "Después de décadas en las que pensábamos haber erradicado con éxito el uso de armas químicas y biológicas, el mundo simplemente no reacciona mientras que su uso se está normalizando en Siria", acusa el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein.

Desde que empezó, la guerra de Siria ha provocado más de 500.000 muertos, más de 6 millones de desplazados y más de 5 millones de refugiados. En EL ESPAÑOL respondemos a siete preguntas clave para entender los 7 años de conflicto.

1- ¿Cuáles son las claves del conflicto?

"A nivel doméstico la clave es el enfrentamiento entre el régimen autoritario sirio y la oposición que, tras los primeros meses de protestas pacíficas, se fue militarizando", explica Ignacio Álvarez-Ossorio, profesor de Estudios Árabes en la Universidad de Alicante, a El ESPAÑOL. Lo que había empezado como una protesta pacífica inspirada en la Primavera Árabe en 2011 se transformó en una guerra civil que poco a poco se alarga más allá de las fronteras del país. "Dan entrada en el conflicto buena parte de los vecinos de Siria apoyando a uno u otro bando. Lo que en principio era una guerra que enfrentaba a sirios contra sirios se transforma en un conflicto regional, en el cual se dirimen las diferencias de las principales potencias de la región", señala. "La irrupción del Estado Islámico ha implicado la entrada de actores internacionales como EEUU y Rusia, de tal manera que ahora es un conflicto extremadamente complejo, con la implicación de múltiples actores internacionales y de muy difícil resolución".

2- ¿Cuál fue el papel del Estado Islámico en el proceso?

"La narrativa del régimen ha intentado incidir en que es una guerra contra el terrorismo y los movimientos yihadistas pero esto es falso. Todo el mundo sabía que el ISIS era un actor foráneo, externo y que había aprovechado el caos y el vacío político del país para implantarse en Siria y controlar casi un tercio del país", cuenta el profesor.

Cuando, a finales de 2016, el ejército sirio consigue reconquistar Alepo, parecía haberse dado el paso definitivo para el final de la guerra. Algo que, no sólo no ocurrió, sino que se han vivido momentos de intensificación de la violencia. "Los rebeldes han sido concentrados en tres o cuatro bolsas en el norte, en el sur del país y en algunas regiones del centro y el régimen está intensificando su campaña contra esas zonas, lo que está aumentando el número de víctimas tanto de guerrilleros como de civiles", explica.

3- ¿Cuál es la importancia de Guta y por qué ha intensificado el régimen sus ataques?

En febrero de este año, el régimen sirio ordenó el bombardeo de Guta, "una zona estratégica, muy cerca de la capital, Damasco, y que desde 2011 ha estado en manos de varias facciones islamistas". En pocos días, habían muerto cientos de personas. "El régimen siguió el manual al que ya nos tiene acostumbrado en Homs y en Alepo, una estrategia de tierra quemada, con bombardeos constantes contra mercados, escuelas, hospitales, para expulsar a la población civil y que sea más fácil capturar a los rebeldes”, analiza.

Este fin de semana el conflicto se intensificó con la utilización de armas químicas por parte de Assad. "Parece muy factible que se hayan utilizado armas químicas, violando las convenciones internacionales. El régimen tiene prisa en acabar con estos focos rebeldes y está teniendo éxito: por ahora no ha habido reacción de la comunidad internacional y ha conseguido expulsar a las facciones rebeldes hacia la frontera con Turquia".

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4- ¿Cuál es el papel de la comunidad internacional?

"Siempre ha mirado para otro lado. Llevamos 7 años de guerra, la más brutal del siglo XXI, con 500.000 muertos, 5 millones de refugiados, 6 millones de desplazados y la posición de la comunidad ha sido siempre la misma: lavarse las manos y mirar hacia otro lado", sintetiza Álvarez-Ossorio. "Las iniciativas en el Consejo de Seguridad y en las Naciones Unidas brilla por su ausencia y se basan en unos principios que hoy por hoy no se pueden llevar a la práctica”.

De hecho, el 24 de febrero el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que exigía el cese inmediato de las hostilidades y una tregua humanitaria de al menos de 30 días. Esa resolución nunca se aplicó y el régimen siguió con sus bombardeos indiscriminados.

"La UE no tiene política exterior. Lo ha demostrado y ha mirado siempre a EEUU para que tomara medidas contundentes. Pero la única vez que EEUU se ha activado ha sido para combatir al Estado islámico y no para intentar poner fin al conflicto", analiza el experto. Ante la inactividad de la UE y EEUU, Rusia ha aprovechado para tomar una posición de fuerza, "muy activa en su defensa del régimen de Bashar al-Assad, a quien considera uno de sus aliados en la zona, apoyándole militarmente”.

Además, el presidente sirio cuenta con el respaldo de Rusia en el Consejo de Seguridad: "Sabe que Putín parará cualquier resolución para emprender medidas militares para atacar al régimen y que el único país que puede responder es EEUU de manera unilateral y tímida”.

5- ¿Cómo puede influir la relación de EEUU y Rusia en el conflicto?

"La implicación de Rusia puede ser clave porque ha apostado todas sus fichas a Bashar al-Assad. La posición de EEUU siempre ha sido mucho más débil y orientada a combatir al Estado Islámico, era su máxima obsesión. Lo que puede pasar es que Rusia logre imponer una paz rusa cuando consiga ir arrinconando las fuerzas rebeldes. Esto pasa por el mantenimiento de Assad en el cargo porque es el garante de que los intereses rusos van a ser respetados, incluidas las bases aéreas y los intereses petrolíferos y gasísticos”.

6- ¿En el caso de que decida intervenir, puede la actitud de EEUU cambiar algo?

Hace un año, ante otro ataque químico que mató a cerca de 80 civiles en el noroeste del país, Trump ordenó el bombardeo de una base Siria. Un año después, y pese a la reacción de EEUU entonces, el presidente sirio ha vuelto a ordenar el mismo tipo de ataque. "El régimen ha utilizado armas químicas en al menos 200 ocasiones a lo largo del conflicto y por los precedentes sabe que no habrá una reacción contundente. Assad ha interpretado ese silencio como una carta blanca para utilizarla cuando considere oportuno", explica Álvarez-Ossorio.

Trump ha anunciado este martes que decidirá en las próximas horas de qué manera responderá al régimen sirio, amenazando con una intervención militar, algo que el experto no cree que altere mucho la dinámica en el terreno. "Si hay una reacción será militar y puntual, con objetivos limitados y alcance limitado; algo que no va a alterar la repartición de fuerzas y que no va a debilitar al régimen. Será una señal de advertencia, como una línea roja de lo que puede o no puede hacer pero que tampoco va a tener mucho efecto porque ya lo hemos visto en pasado".

7- ¿Hay fin a la vista para el conflicto?

Siete años después del inicio de la guerra, Álvarez-Ossorio es pesimista: "En el corto plazo no hay un fin cercano. Las posiciones están enquistadas y no va a haber ningún tipo de negociación ni proceso de paz. El régimen interpreta que sólo puede haber un ganador, que es él, y está claro que el factor tiempo le beneficia. Tiene mucho más respaldo y más sólido, no parece que la victoria se le pueda escapar". Los problemas del país tampoco acaban con el fin del conflicto, luego viene "la reconstrucción y la reconciliación nacional", algo "muy difícil y casi imposible para este régimen". "Será un gobierno muy debilitado, muy dependiente de los aliados y que no está capacitado para ninguna de las tareas", concluye.