El segundo juicio político ('impeachment') al expresidente estadounidense Donald Trump comenzará este martes en un Senado dividido que difícilmente lo condenará por su responsabilidad en el asalto al Capitolio, y que demócratas y republicanos quieren zanjar lo más rápido posible.

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Más de un mes después de que cientos de seguidores radicales de Trump irrumpieran en el Congreso durante una sesión clave para la transición de poder, el Senado juzgará al ya expresidente por un solo cargo del que le acusó la Cámara de Representantes en enero: el de "incitar una insurrección".

La defensa del expresidente ha pedido que se desestime el impeachment en su contra por considerarlo un "teatro" partidista e inconstitucional y negó que el exmandatario incitara a la violencia a sus seguidores antes del asalto al Capitolio en enero.

Un día antes del comienzo del segundo juicio político contra Trump, sus abogados expusieron su postura en un largo documento de 78 páginas, en el que insistieron de nuevo en que es inconstitucional someter a un impeachment a un líder que ya no está en el poder.

"El Senado debe rechazar de forma sumaria este acto político descarado (...) Ceder al hambre de los demócratas por este teatro político es un peligro para nuestra república", afirmaron los abogados del expresidente, Bruce Castor, David Schoen y Michael van der Veen.

"Se está pidiendo al Senado que haga algo patentemente ridículo: juzgar a un ciudadano privado en un proceso diseñado para expulsarlo de un cargo que ya no ocupa", añadieron.

Esta será la primera vez en la historia de EEUU que se somete a un juicio político a un expresidente que ya no está en el cargo, pero numerosos expertos en la Constitución del país, incluidos varios conservadores, han asegurado que ese proceso es legítimo.

La insistencia de los abogados de Trump en ese tema provocará que el juicio político se abra este martes con un debate de cuatro horas seguido de una votación sobre si el proceso es o no constitucional, según fuentes del Congreso citadas por varios medios.

En su documento, la defensa de Trump también negó que el expresidente "incitara a la insurrección" de sus seguidores más radicales el pasado 6 de enero, cuando aún estaba en el poder y los arengó en un largo discurso en Washington, justo antes de que cientos de ellos irrumpieran por la fuerza en el Capitolio.

"De las más de 10.000 palabras que dijo, el señor Trump usó la palabra 'lucha' un poco más de un puñado de veces, y siempre en un sentido figurativo (...); no fue y no pudo interpretarse como un aliento de actos de violencia", indicaron los abogados.

"La única referencia a la fuerza fue que se enorgulleció de la creación de la Fuerza Espacial por parte de su Gobierno", agregaron.

Trump es el primer mandatario en la historia de EEUU en ser sometido a dos juicios políticos, tras el desarrollado hace un año por sus presiones a Ucrania, que resultó en su absolución.

Es improbable que este segundo impeachment termine en su condena, puesto que para ello se necesitaría un mínimo de 67 votos (dos tercios del Senado), y los demócratas sólo controlan 50 escaños de la cámara.

Solo después de una hipotética condena podría haber un voto en el Senado sobre una medida que de verdad tuviera consecuencias para Trump, ya que no puede ser destituido: su inhabilitación para ocupar futuros cargos políticos.

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