La Princesa, a su llegada a la catedral.
La elegancia en femenino de Kate Middleton en la histórica entronización de la primera arzobispa de Canterbury
Los príncipes de Gales han asistido a la ceremonia en la catedral de Canterbury, en un día importante para el papel de la mujer en la iglesia.
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El miércoles 25 de marzo es un día marcado para siempre en la historia de la mujer y la iglesia anglicana de Inglaterra. La catedral de Canterbury ha sido el escenario de la toma de posesión de Sarah Mullally como nueva arzobispa del templo, siendo la primera en asumir este importante cargo. La ceremonia ha contado con la presencia de los príncipes de Gales, en representación del rey Carlos III que es Gobernador Supremo de la institución.
Se trata de una fecha importante que marca un nuevo rumbo y da un paso firme hacia la diversidad y el liderazgo femenino dentro de un ámbito casi exclusivamente reservado a los hombres desde hace siglos.
En Canterbury se han dado cita más de 2.000 asistentes, entre ellos el primer ministro británico Keir Starmer, además de los representantes de la Casa Real, para ser testigos de la entronización y escuchar el primer sermón de la que ha sido obispa de Londres durante siete años.
Kate Middleton y Guillermo, ya en el templo. Gtres
Todo en esta ceremonia es relevante y la imagen de la futura reina consorte de Reino Unido, también. Kate ha elegido un estilismo eminentemente femenino para la ocasión, reforzando la idea de que la presencia femenina es imparable. Discreta y elegante, como acostumbra, ha elegido piezas de dos conocidas diseñadoras inglesas, habituales en los armarios de la Casa Windsor.
Y no parece casual que sean mujeres... Ha lucido un sobrio abrigo de estampado príncipe de Gales, firmado por Suzannah London, una de las creadoras preferidas de la reina Camila y Sophie de Edimburgo. De largo midi y entallado, cumple con las reglas protocolarias del evento. Como accesorio, un canotier de paja de Juliette Botterill Millinery, sombrerera habitual de la Familia Real.
Cuestiones estilísticas aparte, la llegada de Sarah Mullally como primera arzobispa de Canterbury es un hito y ella es consciente de lo mucho que significa, aunque lo enfrenta con humildad. Sustituye en el puesto a Justin Welby, que anunció su dimisión en noviembre de 2024 a raíz de la publicación de un informe que concluía que conoció un caso de abusos sexuales a más de un centenar de menores en un campamento de verano y no hizo nada.
Los Príncipes, durante la ceremonia religiosa. Gtres
Después de conocerse su nombramiento, la líder mantuvo una reunión privada con los príncipes de Gales en su residencia oficial, el Palacio de Lambeth. Al margen de su vocación religiosa, es enfermera oncológica de formación, lo que, en sus propias palabras, la ha ayudado a "escuchar atentamente a las personas y a la dulce inspiración de Dios para tratar de unirlas y encontrar esperanza y curación".
Un punto de unión con Kate, que ha pasado por esta dura enfermedad. En 2025 anunció que su cáncer estaba "en remisión" precisando que sigue con sus revisiones y tratamientos. Desde entonces fue retomando poco a poco sus deberes reales y actualmente ya está al 100%.
La nueva arzobispa de Canterbury. Gtres
Decir que Mullally ha llegado para revolucionar la institución eclesiástica es simplemente recoger su mensaje: se considera feminista y aboga por una mayor inclusión de la mujer. También tiene una visión más amplia y ha descrito la decisión de 2023 de permitir que los sacerdotes bendigan a las parejas del mismo sexo como "un momento de esperanza para la Iglesia".
Aquí empieza un camino que señalará sin duda un antes y un después. Y hablando de camino, el suyo hasta llegar a Canterbury ha pasado por una peregrinación a pie entre Londres y la catedral, en el sureste de Inglaterra. Completó los 140 kilómetros el domingo 22.