Jennifer Flórez posa durante su visita a Madrid.

Jennifer Flórez posa durante su visita a Madrid. Esteban Palazuelos

Relaciones

Jennifer Flórez, la psicóloga del amor propio: "Tu pareja es tu espejo. No te crea la ansiedad o el miedo, sólo los activa"

Experta en psicología clínica y divulgadora, propone una nueva forma de entender las relaciones amorosas desde el autoconocimiento.

Más información: La psicóloga Lara Ferreiro sobre las infidelidades: "1 de cada 4 podría ser infiel a lo largo de la relación"

Publicada

"Te amo, aunque me trates con crueldad. Te amo, aunque me destruyas". Esta frase de Cumbres borrascosas resume perfectamente la idea del amor atormentado que la literatura y el cine, en muchas ocasiones, se han encargado de romantizar y que parece perpetuada en la sociedad actual.

De emociones y sentimientos sabe mucho la doctora Jennifer Flórez, conocida como la psicóloga del amor propio, con casi 500.000 seguidores en Instagram y 900.000 en TikTok, divulgadora y fundadora del pódcast El Consultorio de Flórez.

Ella propone una nueva forma de entender las relaciones que se basa en aprender a amar desde el autoconocimiento y la aceptación de uno mismo.

La psicóloga tiene casi medio millón de seguidores en Instagram y colabora con un programa de televisión.

La psicóloga tiene casi medio millón de seguidores en Instagram y colabora con un programa de televisión. Esteban Palazuelos

Con una larga trayectoria tras de sí, esta especialista colombiana dirige una clínica especializada en bienestar emocional que reúne a más de 20 profesionales de la salud mental. Desde allí impulsa procesos terapéuticos, programas de acompañamiento y proyectos educativos centrados en autoestima, relaciones y crecimiento personal.

También participa como experta en el programa Hoy Día de Telemundo, analizando dinámicas de pareja, dependencia emocional y otros asuntos relacionados.

Durante su visita a Madrid, Magas conversa con ella sobre la revolución que está realizando en este terreno, acabando con viejas creencias y mitos y priorizando adentrarse en la historia personal de cada uno para lograr establecer relaciones más sanas.

Jennifer, se te conoce como la psicóloga del amor propio. ¿Qué te llevó a especializarte en este aspecto?

Vengo de una historia personal de la que casi nunca hablo. Después del suicidio de mi abuelo, del asesinato de mi padre y de la muerte súbita de mi hermano a los 33 años por un infarto sin explicación absoluta, me di cuenta de que uno en la vida sufre por cosas que realmente no decide. Todo esto me pasó antes de los 25 o 26 años, muy joven.

Luego estudié psicología y pensaba: "La vida consta de bastantes cosas inevitables que nos provocan dolor. Voy a trabajarlas porque quiero ser feliz". Y de repente me veo en esa primera adultez joven sufriendo por una relación amorosa... ¿Cómo podía ser que después de haber superado todo aquello me encontrara en esa situación?

Entonces pensé que tenía que haber una fórmula para salir de eso, porque yo no me quería pasar toda la vida así. No me merecía esa pareja, pero en realidad la estaba eligiendo... Eso también viene de lo que aprendemos: la sociedad nos educa en la máxima de que el amor todo lo puede y nos lleva a aguantar.

¿Cómo encontraste esa fórmula mágica?

Llegué a la conclusión de que lo que necesitaba para dejar de sufrir por esa pareja era convertirla en un ex: tomar esa decisión era lo que me salvaba del dolor. Empecé a construir un camino a partir de ahí. Me estaba jodiendo la vida, deteriorando mi bienestar, y esto lo estaba escogiendo yo, aunque en ese momento no fuera consciente de ello.

¿Cómo le explicas a una persona que viene a tu consultorio qué es el amor propio?

Es la capacidad que yo tengo para aceptarme tal y como yo soy. ¿Pero quién lo hace realmente si ni siquiera sabe de dónde viene, ni sus heridas, ni sus patrones? Para aceptarte tienes que conocerte y no se conoce lo que no se investiga, aunque eso te duela.

El concepto de autoestima yo no lo uso mucho porque se volvió una moda. La gente cree que mirarse al espejo, sentirse empoderada y decir 'wow, yo valgo' es amor propio, pero eso no lo es.

Amor propio es esa valoración que viene de un autoconocimiento, de haber mirado hacia adentro lo que te partía y también lo que te construía.

¿Por qué las relaciones tóxicas, que parecen estar en auge especialmente entre los más jóvenes, enganchan tanto?

Estas uniones son intermitentes en bienestar. Si fuera una constante de sufrimiento, tú te vas. No hay humanidad posible que lo soporte biológicamente, porque tenemos un umbral de tolerancia.

Esas relaciones van en picos: hoy estamos bien, mañana reventados y así constantemente. Paradójicamente, nuestro cerebro aprende lo intermitente con más intensidad y se aferra a ello. No le importa si tú tienes dignidad o amor propio, porque eso forma parte de la conciencia.

Solamente quiere cumplir su función biológica: mantenerte vivo y estable, sin estrés ni tristeza. Si dejar a esta pareja te hace sufrir, te va a mandar órdenes para que busques el alivio instantáneo y ese está en la reconciliación.

Las redes sociales tienen un gran papel en todo esto, ¿verdad?

Claro, antes no existía ese acceso tan directo a la persona estando ausente. Es decir, yo no estoy contigo en el mismo lugar frente a frente, pero puedo controlarte, ver qué estás haciendo, si me das like, a quién sigues, los comentarios... Y eso deja ver mis inseguridades y mis miedos.

Las redes sociales reflejan una pretensión de vida. Hoy no es sólo cuestión de ser, sino también de parecer. Y es más importante lo segundo que lo primero, porque al menos así tengo una validación externa de una foto en la que le hago creer al mundo que mi relación de pareja es feliz.

¿Hay personas que siempre buscan un mismo patrón de persona aunque fracasen una y otra vez?

La gente no se da cuenta de que tu pareja es tu espejo. Refleja lo que tú eres; no te crea las cosas, te las activa. Te activa tu ansiedad, tus más grandes miedos, lo que tú eres por dentro.

La persona que sufre en el amor es alguien a quien le falta autoconocimiento y que quiere resolver todo su mundo interno a partir del otro.

La doctora Flórez anima a las personas a conocerse mejor a sí mismas para triunfar en el amor.

La doctora Flórez anima a las personas a conocerse mejor a sí mismas para triunfar en el amor. Esteban Palazuelos

¿Somos diferentes los hombres y las mujeres en el amor o eso es un mito y en lo básico somos iguales?

Me gusta mucho que hoy en día los hombres estén alzando su gran voz y diciendo que ellos también lo pasan mal. Y yo te puedo asegurar que cuando los tengo en terapia, veo que sufren el doble.

Nosotras, por biología y por aprendizaje social, estamos más diseñadas para gestionar emociones. En cambio, la herencia social de ellos es que tengan que silenciar su sufrimiento.

Por cada diez mujeres, llegan uno o dos hombres a terapia, y lo hacen con un sufrimiento demasiado alto porque soportan y soportan hasta pasar el umbral de tolerancia. La mujer es capaz de sufrir en dosis pequeñas.

Esa dificultad masculina para gestionar lo que sienten tiene mucho que ver con la violencia de género. En mi país, trabajé diez años evaluando a mujeres que estaban en riesgo de morir a manos de su pareja o expareja por violencia física, sexual y extrema. Y me di cuenta de que llegaron a ese nivel porque ignoraron las advertencias.

A veces menospreciamos una discusión a voz alzada; eso es violencia. El control excesivo, los celos, el anularte, el no tenerte en cuenta, el no ser empático contigo... eso también. Todos los seres humanos en una relación tenemos que hacer una pausa consciente y decir 'qué necesito yo para salvarme aquí'. La respuesta es establecer límites para ti, no para el otro.

En temas de violencia de género, hay que trabajar con la víctima pero... ¿no te parece fundamental hacer terapia con el maltratador?

Por supuesto. El problema es que la sociedad nos enseñó que la responsabilidad completa de la agresión está en la mujer que se deja, y olvidamos la intervención que hay que hacer con el agresor. Cuando tú tratas a la víctima como víctima, mañana se aleja de Lucas y va donde Juan y este vuelve a violentarla. Repite patrones.

Lo que tenemos que trabajar es su amor propio y la capacidad de establecer límites internos. Y con ellos, el trabajo debería ser más implacable: regulación de emociones, de ira, manejo de ansiedad y de miedos.