Una pareja joven ahorrando dinero.

Una pareja joven ahorrando dinero.

Relaciones

Ni cuenta compartida ni cuenta de ahorro: para hacer que el dinero crezca necesitas un plan de inversión individual

El 60 % de las parejas en España discute por dinero, un escenario en el que contar con una buena estrategia para multiplicarlo puede marcar la diferencia.

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El dinero es uno de los focos de discusión más habituales entre las parejas en España. Concretamente un 60 % de las parejas en nuestro país discuten por dinero, una cifra que supera a la media europea, según desvela un estudio del neobanco europeo bunq.

En concreto, son los ahorros el principal motivo de tensión y aunque el 81 % cree que compartir las finanzas es clave en una relación, la realidad demuestra que no siempre es fácil ponerse de acuerdo.

En España, el modelo favorito es el híbrido: un 42 % prefiere compartir gastos manteniendo cierta autonomía económica. Solo un 30 % opta por cuentas completamente conjuntas, mientras que el 22 % mantiene sus finanzas por separado. Datos que hacen más que evidente que para que el dinero no sea un problema en la pareja, hace falta más que comunicación. Hace falta un plan.

En este contexto, no solo crecen los matrimonios que optan por el régimen de cuentas separadas antes que por el de gananciales, sino que también gana fuerza la opción de invertir por separado, respetando los ritmos y preferencias de cada miembro de la pareja.

Una fórmula que ofrece más potencial que el simple ahorro y que gana cada vez más adeptos, aunque no siempre se trata de una decisión compartida por ambos miembros de la pareja. Así lo advierte la experta en inversiones Andrea Redondo en el podcast de 'Tengo un Plan'.

Invertir en pareja o por separado

La inversión, a diferencia del ahorro compartido, implica decisiones más complejas y en pareja pueden surgir dudas legales y emocionales. Andrea Redondo lo deja claro: "Aquí depende mucho de si la pareja está casada o no y si está casada, de si está en gananciales o en separación de bienes".

Más allá del marco legal, hay un componente emocional que marca la diferencia: "Obviamente si tú tienes el apoyo de otra persona que sueña con lo mismo, vais a llegar mucho más lejos. Me parece algo maravilloso que la persona con la que compartes tu vida, que compartas esas aficiones", señala.

Sin embargo, añade que no siempre ocurre así: "Por desgracia yo conozco muchas personas a las que su pareja no les apoya por ese miedo de no querer gestionarlo".

Redondo insiste en que invertir juntos puede ser muy positivo, pero no siempre es viable, sobre todo si no hay un vínculo legal claro: "Sí, es mucho mejor si se puede invertir en pareja. Muchas veces si no estás casado no vas a poder invertir en pareja porque son cuentas nominativas, salvo en inmobiliario".

La clave para evitar tensiones y bloqueos

A la hora de gestionar el dinero día a día, Redondo sí ve claro el uso compartido, pero recalca que es algo muy personal: "Cuenta conjunta para los gastos del hogar, sí, por supuesto, luego ya el porcentaje que ponga cada uno en función de su sueldo es muy personal".

Pero cuando se trata de inversiones, su visión es diferente: "Las inversiones yo lo veo como algo más separado. Yo creo que lo que está mejor es que cada uno invierta con lo que está cómodo y conoce".

Cómo gestionar los gastos en pareja sin conflictos

Ese plan de inversión por separado es clave para evitar tensiones o bloqueos, especialmente cuando solo uno de los miembros de la pareja está dispuesto a asumir riesgos. "Hay mucha gente que me comenta que está casado en gananciales y como su pareja no se atreve, pues no pueden invertir y eso les está bloqueando".

En su caso, Redondo tiene claro que la libertad financiera no le llegó por ahorrar, sino por dar pasos firmes en el terreno de la inversión. "La parte de mi libertad financiera que viene del ahorro es mínima, viene todo de haber aumentado ingresos y de haberme expuesto a accidentes positivos de riqueza con las inversiones", concluye.

Sin embargo, más allá de la posibilidad de invertir, la clave es invertir bien. Y para ello, la formación es fundamental antes de dar el paso, ya sea en pareja o de forma individual, así como contar con asesoramiento profesional especializado. Ambas pueden marcar la diferencia entre avanzar hacia la independencia económica o cometer errores difíciles de corregir.