Gloria Steinem falleció el pasado jueves 3 de septiembre.

Gloria Steinem falleció el pasado jueves 3 de septiembre. Europa Press

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La mujer que se atrevió a preguntar (y a no responder): Gloria Steinem, icono global del feminismo y la igualdad

Voces de mujeres internacionales y nacionales rinden homenaje al referente mundial del movimiento por la igualdad y los derechos femeninos universales.

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Hay una frase en la autobiografía de Gloria Steinem que me divierte y me hace pensar a partes iguales.

"La única dicotomía verdadera es la que existe entre la gente que divide todo en dos y la que no lo hace".

La verdad es que Steinem nunca decepcionaba en sus declaraciones, escritos y entrevistas; siempre se mostraba afilada, lúcida, con frases preclaras cargadas de una vívida ironía.

"La personificación del movimiento de la mujer", encabezaba The New York Times, tras su fallecimiento. "La estrella polar", la llamaba The Washington Post. "La figura principal del movimiento feminista", resaltaba Netflix en su última entrevista.

Gloria Steinem escribió su autobiografía bajo el título Mi vida en la carretera (Alpha Decay, 2016), a pesar de que nunca condujo. Yo tampoco tengo carnet y por eso me reafirmo en que muchas limitaciones son mentales. Movió el mundo sin tocar un volante.

La mujer más importante del feminismo estadounidense nunca dejó de viajar, guiada por una visión personal que buscaba unir los puntos de una geografía simbólica que comenzaba en su país, Estados Unidos. Y no se detuvo ahí.

Un legado cristalino

Hoy Brooklyn está de luto, porque su habitual vecina de las grandes gafas redondas ya no pasea por los Heights, pero la línea trazada por los pasos de Gloria Steinem se extiende ya por el planeta.

Al margen de lo que cada cual haya llegado a conocer sobre su vida, está claro que dejó un legado global y cristalino, casi transparente. La palabra "legado" proviene del latín legatum y significa literalmente "aquello que se ha enviado".

En realidad, un legado solo puede ser claro: el mensaje de una biografía, o ha sido enviado, o no es un legado. En la vida real, no existe la carpeta de spam.

El presidente Barack Obama le entregó a la periodista y activista feminista Gloria Steinem la Medalla Presidencial de la Libertad.

El presidente Barack Obama le entregó a la periodista y activista feminista Gloria Steinem la Medalla Presidencial de la Libertad. Imagen de archivo

Preparando este reportaje escribí a algunas mujeres para conocer más sobre la importancia de Gloria Steinem.

"Claro". Es justo lo que me contesta por WhatsApp Isabelle Le Galo, secretaria general del Comité Económico y Social Europeo, desde Bruselas, cuando le pregunto por Gloria Steinem.

"Me fascina de ella su capacidad para pensar profundamente cómo se situaba en su época", explica Le Galo en tiempo verbal presente, "en palabras suyas, la necesidad de desaprender, de quitarte de encima lo que te han enseñado a aceptar sin pensarlo, de pensar de manera constructiva y crítica a la vez".

"Al mismo tiempo", añade, "sin renunciar a lo que no hay que desaprender, a esa parte instintiva tan poderosa, como es por ejemplo el sentimiento innato de justicia en niños. Con ella, hemos recordado que hay que reivindicar el instinto".

"Supo reconocer la injusticia cuando todavía estaba protegida por costumbre"

Cruz Sánchez de Lara, vicepresidenta ejecutiva de EL ESPAÑOL y editora de Magas y Lifestyle

Pienso en cómo la pregunta fue una herramienta fundamental en la vida de Steinem: comenzando por el periodismo, su vocación más temprana, pasando por los interrogantes que movilizaron el feminismo, hasta el estilo dialógico que siempre promovió.

Me responde también Krista Walochik, estadounidense y presidenta del IWF (International Women Forum) en España, además de reconocida headhunter y senior advisor en Talengo.

"Arranqué mi carrera en Estados Unidos en los 70, justo cuando la voz de Gloria Steinem estaba transformando el horizonte de toda una generación de mujeres", me explica Walochik.

"Cambió la conversación, cuestionó límites y, sobre todo, nos recordó que el cambio exige acción: 'A movement is only people moving'".

Para Walochik, "el fallecimiento de Steinem es también una llamada de atención: los avances nunca pueden darse por definitivamente conquistados. La voz, el talento y la experiencia de las mujeres deben seguir presentes allí donde se toman las decisiones que construyen nuestro futuro".

En una columna publicada en este medio el mismo día de la muerte de Steinem, mi editora Cruz Sánchez De Lara destacaba cómo "supo reconocer la injusticia cuando todavía estaba protegida por la costumbre. Vio con una claridad excepcional aquello que una sociedad entera había aprendido a tolerar y dedicó su vida a conseguir que dejáramos de aceptarlo".

Gloria Steinem fue una gran lectora. Un libro de viajes en la genealogía de sus lecturas fue Verano en los lagos (La Línea del Horizonte Ediciones, 2017) de Margaret Fuller. Ahora que el verano termina, se lo recomiendo a todas las mujeres con las que me cruzo.

Steinem se alió con la organización Survival International en una histórica campaña para defender a los bosquimanos del desierto de Kalahari en Botsuana.

Steinem se alió con la organización Survival International en una histórica campaña para defender a los bosquimanos del desierto de Kalahari en Botsuana. Imagen de archivo

Con Estados Unidos como escenario, en medio de una evocadora descripción de cabañas, puentes de troncos y carromatos, Fuller describe cómo vivían realmente las mujeres estadounidenses del siglo XIX.

Esas fueron las imágenes que inspiraron a Steinem a ponerse en movimiento, a no tolerar lo que se había normalizado, a pedir un cambio, a lanzarse a la carretera.

Una biografía de preguntas

Escribí sobre Gloria Steinem en varias ocasiones. Supe de ella por primera vez en el libro 1058 preguntas a mujeres (Samhoud) que publiqué en 2010.

Una de las veces más recientes fue cuando fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de la Comunicación y Humanidades de 2021, los Nobel españoles que se entregan cada otoño en Asturias desde los años ochenta.

Recuerdo que en su nombramiento se subrayaba una cualidad suya cada vez más escurridiza, su 'independencia'.

"Con ella hemos recordado que hay que reivindicar el instinto"

Isabelle Le Galo, secretaria general del Comité Económico y Social Europeo

"Conservo el recuerdo de una persona jovial y luminosa", explica Teresa Sanjurjo hoy, directora de la Fundación Princesa de Asturias, "que disfrutó y participó activamente en las actividades que organizamos en su honor. Firmemente comprometida con el feminismo, del que se convirtió en una figura icónica, con una actitud siempre íntegra y perseverante, la recordaremos con afecto, gratitud y admiración".

Charlé con Sanjurjo hace poco, en una larga entrevista en el zaguán del Hotel Urso y ella puso el foco en cómo "necesitamos referentes como sociedad". Horizontes hacia los que dirigir la mirada.

Gloria Steinem comenzó su discurso de agradecimiento a estos premios con una frase tan afilada y divertida como siempre que le preguntaban cómo se definía a sí misma.

Steinem en un momento durante su discurso al recibir el Premio Princesa de Asturias de la Comunicación y Humanidades de 2021.

Steinem en un momento durante su discurso al recibir el Premio Princesa de Asturias de la Comunicación y Humanidades de 2021. Imagen de archivo

"Cuando me piden que me defina a mí misma, digo que soy escritora y organizadora. Supongo que lo que tienen en común ambos oficios es la falta de un empleador, de un puesto de trabajo y también la falta de seguridad económica. Por otro lado, también es cierto que nadie puede despedirte", dijo Steinem sonriente.

Había nacido en el Toledo estadounidense de Ohio en 1934, hija de un padre vendedor ambulante con poca suerte en los negocios, y una madre que no salía apenas de casa, con problemas de salud mental desde pequeña.

"Tenía diez años cuando mis padres se separaron. Mi hermana quedó destrozada, pero yo jamás había entendido cómo dos personas tan distintas pudieron llegar a casarse".

"Un día, tendría yo unos cinco años", narra con cariño Steinem en la misma autobiografía, "estábamos en una tienda y le pedí a mi padre cinco centavos. Me preguntó para qué los quería. Imitándole, repliqué 'o me los das, o no me los das, pero no me preguntes para qué'".

"No solo me dio los cinco centavos, sino que para colmo reconoció que llevaba toda la razón. Adoraba contar esa anécdota como prueba de mi carácter", explicaba sobre cómo la inspiró la relación con su padre, que siempre la defendió.

Dejaba así una profunda reflexión sobre qué preguntas quizá no deban ser realizadas —a las cuales Wittgenstein denominaba "pseudopreguntas"— y qué otras, quizás, no merezcan tampoco ser respondidas.

Después de un año en Europa, fingiendo que estudiaba, como confiesa en sus escritos, obtuvo una beca en la India, donde residió durante dos años, y tras esa etapa comenzó a colaborar con medios como Help!, Vogue, Glamour o Cosmopolitan.

"Se convirtió en una figura icónica, con una actitud siempre íntegra y perseverante"

Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias

Sin embargo, inspirada por una marcha de Martin Luther King, decidió enfocarse en una nueva misión por la igualdad. Se infiltró en la mansión Playboy para publicar un artículo de denuncia muy conocido, titulado 'A Bunny’s Tale'.

Y comenzó una carrera por la reivindicación en diferentes medios, impulsando esa 'segunda ola' de feminismo, creando la revista Ms, donde lanzaría conocidos artículos como 'Si los hombres pudieran menstruar'.

Yo nací en 1977. Justo ese año fue cuando se organizó la Conferencia nacional de las mujeres en 1977 en Texas, donde, con el impulso de otras históricas como Bella Abzug y Betty Friedan, 20.000 asistentes consensuaron un plan con medidas concretas.

Gloria Steinem en un encuentro con profesoras de estudios feministas y de género de la Universidad de Oviedo en 2021.

Gloria Steinem en un encuentro con profesoras de estudios feministas y de género de la Universidad de Oviedo en 2021. Dani Mora ©FPA

Desde la década de los ochenta, Steinem comenzó a publicar también sus propios libros de pensamientos, entre los que me gustaría destacar uno que trata un tema muy recurrente en mis entrevistas a líderes femeninas: se titula Revolución desde dentro: un libro sobre la autoestima (Anagrama, 1995).

No tuvo hijos por decisión personal. Superó un cáncer de mama, una neuralgia y otras enfermedades. No estaba en contra del matrimonio: de hecho, en septiembre de 2000 decidió casarse con David Bale —el padre del actor Christian Bale—. En 2005, creó el Women’s Media Center con Jane Fonda y Robin Morgan. Y no cesó en su empeño hasta el final.

El futuro y la risa

En la introducción del libro La parábola del sembrador (Capitán Swing Libros, 2021), de Octavia E. Butler, Steinem escribió un texto en el que afirma que "si hay algo más aterrador que una novela distópica sobre el futuro, es una novela distópica sobre el futuro que se escribió en el pasado y que ya ha empezado a hacerse realidad".

Se mantuvo siempre cauta. Llegó a afirmar incluso que las mujeres solo tienen dos opciones: ser feministas o ser masoquistas. Avisó de que muchas cosas seguían sin cambiar. En un paper reciente en el que participé en el OCITV de la Universidad Complutense, se analizaban estadísticas sencillas de los informativos de nuestro país que así lo demostraban.

Sin duda, de Steinem hay que resaltar su perenne sentido del humor y optimismo.

"Cambió la conversación, cuestionó límites y, sobre todo, nos recordó que el cambio exige acción"

Krista Walochik, estadounidense y presidenta del IWF (International Women Forum) en España

Habló a menudo de la función de la ironía al final de su vida e incluso del reír en su discurso para los Premios Princesa de Asturias y me gustaría terminar este homenaje con tres de sus frases dichas en nuestro país hace poco, en las que las que su ironía es una luz que no cesa:

"Ciertamente, se puede asustar a alguien; incluso se puede hacer creer a alguien que está enamorado si, durante mucho tiempo, se le mantiene apartado y en un estado de dependencia […]. Sin embargo, no se puede obligar a alguien a reír, a reír de verdad y con sinceridad. Por eso la risa es una prueba de libertad.

En mi país, los indígenas americanos consagraron este hecho al crear un dios de la risa, ni hombre ni mujer, a veces retratado como un coyote, a veces como el dios de la espontaneidad, pero siempre impredecible.

Y lo que esto me ha enseñado —y me he dado cuenta de que es cierto en la práctica— es que la risa es una prueba de libertad".