Jesús María Montes-Fernández:, en el pódcast.

Jesús María Montes-Fernández:, en el pódcast. Magas

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Jesús María Montes-Fernández, director de 'Flash Moda': "La elegancia se puede aprender, la actitud es innata"

El periodista se sienta ante los micrófonos de En marcha con Nuria March para hablar de su trayectoria y de la evolución de la industria.

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La comunicación de moda en España tiene en Jesús María Montes-Fernández a uno de sus grandes referentes. Con más de tres décadas al frente de espacios icónicos de la televisión generalista como Solo Moda y Flash Moda, el periodista ha ejercido también como docente y jurado en las principales instituciones y galardones del sector.

Su trayectoria ha sido respaldada por importantes reconocimientos propios, como el Premio Embajador de la Moda Española 2025. Además, su faceta como comisario de grandes exposiciones lo ha consolidado como una de las voces más influyentes y respetadas de la industria, dentro y fuera de nuestras fronteras.

En su paso por el micrófono de Nuria March, el invitado desgranó con absoluta lucidez sus posturas sobre los entresijos de las pasarelas, las tensiones del mercado nacional y la preocupante pérdida de intimidad en el periodismo actual.

Nuria March y su invitado en el estudio.

Nuria March y su invitado en el estudio. Magas

Para el público ajeno al sector, la extravagancia de los desfiles suele resultar incomprensible. Montes-Fernández, sin embargo, desmonta el mito y explica con claridad qué se esconde detrás de esos diseños aparentemente imponibles que desafían la lógica de la calle.

"Hay un entramado gigante para llegar a esa colección que el diseñador muestra en pasarela. Son dos conceptos diferentes: uno es la pasarela para conseguir covers, portadas y crear el concepto, la identidad de la marca; y otra cosa diferente es lo que luego vamos a ver en la tienda", explica.

Para mostrarlo con ejemplos, el periodista detalla la sutil reconversión que sufren las prendas antes de llegar al cliente: "Esa blusa en organza con mangas jamón que desfiló en París, en la que se le ven los pechos a la modelo, luego llega a la tienda tamizada con un pequeño forro donde ya no hay transparencias. O esos vestidos que en la pasarela tienen una abertura muy pronunciada, luego se cierran hasta la cadera o la rodilla".

Durante el encuentro, la conductora del pódcast y su invitado ahondaron en la doble naturaleza de la moda como motor económico y bien cultural. Montes-Fernández define con precisión el engranaje que hace funcionar al sector.

"Ambas cosas tienen que ir de la mano juntas. El binomio diseñador-empresario debe existir. El diseñador es la poesía y el empresario es la industria. No pueden vivir uno sin el otro. Esto en Italia y Francia está muy bien ligado", dice.

En ese punto, el experto señala la asignatura pendiente del mercado español para consolidar esta alianza: "Aquí riñen todos porque el diseñador quiere ser poeta, pretende conseguir una blusa de muselina a 800 euros y se le dice que es imposible, que no es comercial y que hay que bajar el precio...".

Y a pesar de estas fricciones, Jesús María defiende el valor de la moda como un indicador infalible del progreso de un país: "Es un generador de riqueza, de libertad... Es fundamental para que la sociedad avance".

Ante la eterna pregunta de si la moda merece la categoría de arte, él se muestra tajante: "Ha sido el último eslabón en entrar a un museo, pero lo ha hecho y ya no va a salir de ahí. Recojo unas declaraciones de Yves Saint Laurent en una entrevista que le hice: 'La moda no es arte, pero requiere de artesanos para que esté bien hecha'. O sea, que ese arte-artesanía es el nuevo lujo del siglo XXI".

Uno de los pasajes más nostálgicos del encuentro surge cuando Montes-Fernández compara el funcionamiento de la prensa actual con la época dorada de los años 90: "Echo de menos la cercanía con los diseñadores. Antes estábamos 25 periodistas, podías entrar en el backstage...".

Al hilo de este recuerdo, rescata anécdotas con grandes modistos como Christian Lacroix, rememorando lo que el maestro le confesó en una ocasión: "El lujo es algo interior, mis clientas quieren apreciarlo porque la alta costura no entiende de razón, sino de vísceras, de sangre"

Las dinámicas de la industria, a su juicio, se han despersonalizado por completo: "He estado cenando en casa de Carolina Herrera... ¿Ahora quién te invita? Antes éramos cuatro gatos, se nos conocía por el nombre y sucedían estas cosas. Echo de menos esa cercanía porque aprendí muchísimo".

Para él, la velocidad impuesta por el marketing actual y la saturación digital han desvirtuado la experiencia de la exclusividad: "Hoy hay 28 millones de influencers, gente que se lo inventa, gente que marea la perdiz, luego muchos periodistas, mucho de todo... No hay que vivir del pasado, la vida sigue, pero me hubiera gustado que no se hubiese perdido aquello".

Al abordar el concepto del buen vestir, el periodista lo tiene claro: "La elegancia no es llevar el pantalón más caro de Serrano. La elegancia y el educar el ojo se pueden aprender, pero la actitud no". Como reflejo de esa distinción innata, cita el ejemplo de Nati Abascal, capaz de acaparar todas las miradas con su sola presencia y ademán.

Finalmente, Montes-Fernández abraza el valor de la veteranía y celebra que la industria cosmética empiece a alinearse con la aceptación del paso del tiempo, desterrando viejas obsesiones.

"Hace décadas, Adolfo Domínguez lanzó el mejor eslogan que ha habido en la moda española: "La arruga es bella". Entonces, era el lino pero hoy también se habla de arrugas de verdad, con tantísima gente como Pino Montes de Oca que apuesta por la gallardía y la veteranía ... En la cosmética el concepto ya no es el antiaging, sino de longevidad. No hay que ir en contra de la naturaleza, sino a favor de ella".

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