Adriana Álvarez en un posado para Magas el pasado mes de enero.

Adriana Álvarez en un posado para Magas el pasado mes de enero. Esteban Palazuelos

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Adriana Álvarez, directora de la Cámara de Empresarios Venezolanos: "Las mujeres allí son arquitectas de esperanza"

Magas ha contactado con la máxima responsable de CeVe para conocer las necesidades más inmediatas tras el terremoto que ha dejado 589 muertos.

Más información: Cuatro venezolanas hablan de esperanza y futuro desde Madrid: “Fuimos ejemplo de democracia y lo volveremos a ser”

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El histórico doble terremoto que ha sacudido Venezuela esta semana ha dejado tras de sí un país conmocionado, miles de familias afectadas y una carrera contrarreloj para atender las necesidades más urgentes de quienes lo han perdido todo.

En momentos como este, la distancia geográfica no impide que el dolor atraviese fronteras y movilice a una comunidad que, desde hace años, mantiene intacto su vínculo con su tierra.

Con el objetivo de conocer de primera mano cómo está viviendo la diáspora venezolana esta catástrofe y qué vías existen para canalizar la solidaridad desde España, Magas ha contactado con Adriana Álvarez, directora ejecutiva de la Cámara de Empresarios Venezolanos en España (CeVe).

Servicios de emergencia trabajan en el lugar de un edificio derrumbado tras un fuerte terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela el miércoles por la tarde, en Caracas, Venezuela , 24 de junio de 2026, en esta captura de pantalla de video.

Servicios de emergencia trabajan en el lugar de un edificio derrumbado tras un fuerte terremoto que sacudió el centro-norte de Venezuela el miércoles por la tarde, en Caracas, Venezuela , 24 de junio de 2026, en esta captura de pantalla de video.

Desde la preocupación por sus familiares y compatriotas hasta el llamamiento a la colaboración ciudadana, Álvarez comparte su visión sobre la situación que atraviesa el país, las necesidades más inmediatas y el papel que pueden desempeñar tanto las instituciones como la sociedad civil.

No hay ningún tipo de duda de que cuando la emergencia es de esta envergadura, la información también puede convertirse en una forma de ayuda.

Saber qué organizaciones están trabajando sobre el terreno, cuáles son los canales fiables para realizar donaciones y cómo contribuir de manera efectiva resulta fundamental para que la solidaridad llegue donde más se necesita.

Así lo cuenta la propia Adriana Álvarez en primera persona

En Venezuela, las mujeres son arquitectas de esperanza

Los terremotos derrumban edificios y remueven el alma de pueblos enteros.

Venezuela acaba de vivir instantes de angustia que han dejado al descubierto sus fragilidades, pero también sus grandezas. Las imágenes de familias durmiendo en la calle, de madres desesperadas buscando a sus hijos entre los escombros y de comunidades enteras intentando reconstruirse han vuelto a recordarnos algo que los venezolanos conocen demasiado bien: la resiliencia no es una opción, es una forma de vida.

Y en el centro de esa resiliencia, una vez más, están sus mujeres.

Porque cuando la tierra tiembla, las mujeres venezolanas suelen ser las primeras en levantarse. Son ellas quienes organizan la comida, quienes improvisan refugios, quienes consuelan a los niños, quienes buscan medicinas, quienes llaman a los vecinos y quienes, aun con miedo, encuentran la fuerza para decir: “Palante es pal’frente”.

La historia de Venezuela está llena de mujeres que han aprendido a reconstruirlo todo una y otra vez: hogares, negocios, comunidades y esperanzas.

Han criado hijos en medio de la incertidumbre, han emigrado para sostener a sus familias, han emprendido desde cero y han convertido el dolor en servicio.

No es casualidad que las organizaciones humanitarias más eficaces comprendan que ayudar a una mujer es ayudar a una comunidad entera.

Meals4Hope.

Meals4Hope.

Entre las ONGs que forman el Comité de Responsabilidad Social de la Cámara de Empresarios Venezolanos en España (CeVe) está Meals4Hope, una Fundación que lleva años trabajando desde esa convicción.

Sus programas de apoyo a mujeres rurales, de salud menstrual, de acompañamiento a embarazadas y madres lactantes y de fortalecimiento comunitario han demostrado que la recuperación de un país comienza cuando las mujeres cuentan con herramientas para cuidar y liderar.

Más de 2.700 niñas y mujeres han sido apoyadas en programas de salud menstrual y cientos de madres gestantes y lactantes reciben acompañamiento nutricional y sanitario para proteger los primeros 1.000 días de vida de sus hijos.

Porque una mujer que tiene acceso a alimentos, salud y dignidad no solo sobrevive: reconstruye.

Y eso es precisamente lo que estamos viendo hoy en Venezuela.

En medio de la tragedia, las mujeres vuelven a convertirse en arquitectas de la esperanza. Algunas lo hacen desde las zonas afectadas, organizando ollas comunitarias y acogiendo a quienes lo han perdido todo.

Otras lo hacen desde la diáspora, movilizando recursos, recaudando fondos y tendiendo puentes de solidaridad desde distintos rincones del mundo.

Desde la Cámara de Empresarios Venezolanos en España (CeVe) conocen bien esa fuerza transformadora. Gran parte del tejido asociativo y empresarial venezolano en España está sostenido por mujeres que han sabido convertir la adversidad en oportunidad y el desarraigo en servicio. Mujeres que no esperan a que llegue la solución, convirtiéndose más bien en parte de ella.

Quizá por eso la tragedia de estos días nos duele tanto. Porque sabemos que detrás de cada cifra hay una madre, una hija, una hermana, una abuela, una emprendedora o una maestra intentando mantener a los suyos en pie.

Pero también sabemos algo más.

Que Venezuela tiene una extraordinaria capacidad de levantarse porque tiene mujeres extraordinarias. Mujeres incansables que siempre encuentran la forma de sostener a los demás.

Mujeres que hacen de la solidaridad un acto cotidiano y del amor una forma de resistencia. Mujeres que nos recuerdan que la verdadera fortaleza no consiste en no caer, sino en seguir construyendo incluso cuando todo se derrumba.

Hoy Venezuela necesita ayuda humanitaria urgente. Necesita alimentos, medicinas, refugio y apoyo psicológico. Pero también necesita que el mundo mire hacia esas mujeres que están sosteniendo el país en el momento más difícil.

Porque cuando la tierra tiembla, son ellas quienes vuelven a sembrar esperanza: encontrando la manera de hacer florecer la vida incluso entre escombros. Porque son conscientes de que ninguna noche es eterna, que ninguna tormenta dura para siempre y que, después de las tormentas, el cielo siempre nos regala un arcoíris.

Hoy, mientras Venezuela llora, también siembra. Y cuando vuelva a salir el sol, serán, una vez más, las mujeres venezolanas quienes nos recuerden que la esperanza tiene rostro de mujer y que, aun después de los temblores más profundos, juntos podremos reconstruir, renacer y volver a creer en los colores del mañana.