La cineasta, con el Goya al mejor guion por 'Los domingos'.

La cineasta, con el Goya al mejor guion por 'Los domingos'. Jesús Briones GTRES

Protagonistas

Alauda Ruiz de Azúa, el rostro de la 'fe' en el cine español hecho por mujeres: "Sólo tres han logrado antes este Goya"

La directora y guionista se coronó el pasado 28 de febrero en la edición de los premios más importantes del séptimo arte español con Los domingos (2025).

Más información: 'Los domingos' conquista el Goya a la mejor película en una gala corta y muy política

Publicada
Actualizada

La noche en que el cine español cumplió cuatro décadas de Premios Goya, la escena que más se repitió fue el paseo corto —pero insistente— de una directora vasca hacia el escenario. Alauda Ruiz de Azúa (Baracaldo, 1978) se levantó de la butaca una y otra vez hasta salir del Auditori del CCIB abrazada a los cabezones de las categorías grandes.

Mejor película, Mejor dirección, Mejor guion original y los dos premios de interpretación femenina fueron para Los domingos. No fue sólo un palmarés arrollador; fue la constatación de que, en la cúspide del séptimo arte patrio, sigue pisando con fuerza esa cineasta que en 2022 conquistó a todo un país con sus Cinco lobitos y que este año se ha cubierto de gloria en Barcelona.

En cuanto tomó el micrófono para recoger el cabezón que avala su excelencia como directora, la vizcaína recordó un dato incómodo a los espectadores: "En 40 años de Goyas, en esta categoría sólo han ganado tres mujeres: Isabel Coixet, dos veces; Icíar Bollaín y Pilar Miró".

Por eso, prosiguió tras una ovación que llegó antes de que terminara la frase, "me gustaría agradecer el reconocimiento a todas las personas que han entendido que el talento no entiende de género pero las oportunidades, históricamente, sí lo han hecho. Y también a todas esas personas que trabajan para que esa desigualdad quede atrás".

La directora y los productores posan con los Goyas a mejor guión original, mejor dirección y mejor película por 'Los domingos', durante la ceremonia de entrega de los Premios Goya en su 40 edición, este sábado en el Auditorio Fórum CCIB de Barcelona.

La directora y los productores posan con los Goyas a mejor guión original, mejor dirección y mejor película por 'Los domingos', durante la ceremonia de entrega de los Premios Goya en su 40 edición, este sábado en el Auditorio Fórum CCIB de Barcelona. Quique García EFE

No estaba inaugurando un discurso feminista pero resumía bien su propia trayectoria: dos décadas afinando oficio en publicidad y cortometrajes antes de que alguien le diera el margen de maniobra necesario para rodar su primera película. Pero para entender el peso de esa escena en la vida de Ruiz de Azúa hay que rebobinar a su Barakaldo, finales de los 70.

Su interés por las historias se gestó en casa, con un padre que grababa las películas de La 2 en cintas de vídeo mientras su hija se quedaba atrapada entre Coppola, Billy Wilder y aventuras ochenteras. Más tarde, de joven, decidiría estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad del País Vasco y Filología Inglesa en la de Deusto.

Ya en Madrid, se diplomó en Dirección en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM), donde presentó su cortometraje Clases particulares (2005), con el que obtuvo numerosos reconocimientos.

Irrupción en el cine

Antes de ser la directora de Cinco lobitos y Los domingos, Ruiz de Azúa compatibilizó trabajos más personales con la publicidad, fundando en 2012 su productora Igloo Films y dirigiendo campañas para marcas, guiada por la idea de que en el cine a veces no basta con ser bueno, sino que también hay que ser versátil y tener un cierto porfolio para ganar libertad.

Así, a lo largo de los años, fue asistente de dirección, script, realizadora... Aprendió a encajar planos en 30 segundos, a conseguir que todo funcionara a la primera, a mirar con lupa la luz, los encuadres, el ritmo narrativo. Al mismo tiempo, empezaba a colar pequeñas bombas emocionales en formato corto.

En 2006 vio la luz Lo importante (2006) y cinco años más tarde fue el turno de Dicen (2011), con el que la crítica fue generosa: seleccionado en más de 160 festivales y ganador de 50 galardones, le sirvió como confirmación de que en la industria también había espacio para sus ideas, y siguió experimentando con short films como No me da la vida (2021).

Lo que tardó fue el largo. El detonante fue la maternidad. Ruiz de Azúa se convirtió en madre, se desbordó, se miró al espejo y no reconocía del todo a la mujer que ve. De esa grieta salió Cinco lobitos (2022), un debut rabiosamente maduro en términos creativos que conquistó incluso a Pedro Almodóvar, quien llegó a decir que era el mejor en años de cine español.

'Cinco lobitos', el aclamado debut de Alaúda de Azúa.

'Cinco lobitos', el aclamado debut de Alaúda de Azúa. Archivo EE

La película destrozó, con una delicadeza quirúrgica, el mito de la madre perfecta y desplazó el foco: no se trataba de juzgar, sino de observar qué pasa cuando las redes de cuidados se tensan, cuando las hijas se vuelven madres y vuelven a ser hijas de golpe. Málaga se rindió a su talento y los Goya la coronaron entonces como mejor directora novel.

Y ahí podría haberse quedado: en la etiqueta cómoda de la directora de la maternidad realista. Pero Ruiz de Azúa no parece muy interesada en los corralitos. En lugar de repetirse, decide entrar en otro avispero: la llamada de Dios.

La fe en lo incomprendido

Los domingos (2025) sigue a Ainara, una chica idealista de 17 años que conmociona a su familia de clase media al plantearse ser monja de clausura en la actualidad. La trama explora el conflicto familiar y la vocación religiosa. ¿Es una huida? ¿Una respuesta a la necesidad de encontrar un sentido de pertenencia y orden en medio de la incertidumbre?

Fotograma de la película.

Fotograma de la película. Archivo EE

El germen de la trama está en un episodio que la directora vio de cerca de joven: una chica de su entorno que se metió en un convento. Y ella, que sabe bien cómo plasmar historias ajenas con respeto y sensibilidad, lo convierte en película, pero pone dos condiciones: mirar ese mundo sin sarcasmo y recordarse a sí misma que para ella la fe no ha sido nunca un refugio.

De hecho, desde el estreno, Ruiz de Azúa ha repetido que no quiere que se etiquete Los domingos como película religiosa. Habla de fe, sí, pero en un sentido amplio: fe en Dios, en la familia, en una idea de vida que sostenga. También hay una cierta fe implícita en quienes buscan consuelo y en los incomprendidos, aquellos a los que trata de entender desde el humanismo.

Que una directora atea firme la película de monjas más potente del año es un titular jugoso. Pero a Alauda le interesa poco posarse en esa paradoja. Lo que sus trabajos pretenden es encontrar respuestas. Y Los Domingos, más allá de la Concha de Oro que se llevó en el Festival de San Sebastián, también se ha topado con el beneplácito de público y academia.

"Mi aita solía decirme que el miedo nunca era una buena razón para dejar de hacer cosas y yo he sido muy afortunada en esta película: he podido escribir un guion sin miedo, desde la curiosidad. Ojalá nunca tengamos miedo de condenar la barbarie, la que sea. No olvidemos Gaza y no cultivemos la indiferencia", expresó al recoger su Goya a mejor guion.

Esa mezcla de intimidad y política que se dejaba anoche ver en sus discursos atraviesa toda su obra. Alauda Ruiz de Azúa hace películas de salones, cocinas y claustros, pero en esos espacios estrechos reverberan temas mucho más grandes: la desigualdad de género en la industria, el reparto del trabajo de cuidados, las brechas generacionales, etcétera.

Detrás de esa seguridad hay mucha duda, mucho ensayo y error. En las entrevistas, Ruiz de Azúa habla de sí misma como una directora obsesionada con el tono y la cercanía. "La gente responde a un tipo de cine que siente más cotidiano. Siempre tendremos la necesidad de que alguien nos cuente algo en lo que nos veamos reflejados" expresó a Crónica Global.

En la pequeña pantalla

Entre Cinco lobitos y Los domingos, Ruiz de Azúa se permitió explorar otro territorio igual de delicado: el de la violencia de género. Lo hizo en Querer, su primera serie, producida por Movistar Plus+ y estrenada en 2024. La ficción sigue a Miren, una mujer que, después de 30 años de convivencia, denuncia a su marido por violarla de forma continuada.

La serie, creada y escrita junto a Eduard Sola y Júlia de Paz Solvas, y dirigida íntegramente por ella, despliega un doble movimiento: por un lado, el viaje judicial de un durísimo caso de abusos; por otro, la sacudida íntima en una familia que ve cómo se resquebraja la versión de sí misma que había sostenido durante décadas.

Protagonizada por Nagore Aranburu, Pedro Casablanc, Miguel Bernardeau, Iván Pellicer y Loreto Mauleón, Querer confirma las constantes del universo de Ruiz de Azúa: conflictos que brotan en casas aparentemente normales, estructuras familiares que esconden violencias soterradas y un trabajo de actores que apuesta por una honestidad que invade al espectador.

La cineasta Alauda Ruiz de Azúa (en el centro) junto al reparto de la serie 'Querer'.

La cineasta Alauda Ruiz de Azúa (en el centro) junto al reparto de la serie 'Querer'. Archivo EE

El proyecto fue reconocido en los Premios Feroz, en los Forqué y en los Alma, lo que ya confirmaba entonces que la mirada de la vasca también funciona en el formato seriado.

Próximos pasos

Ruiz de Azúa suele marcar una frontera clara entre su trabajo y su vida privada, pero en distintas entrevistas ha ido dejando pistas sobre cómo se alimentan mutuamente. Hija de un médico y de una ama de casa, ha contado que su cine bebe de lo cotidiano y de las dinámicas familiares que ha observado desde su infancia hasta su propia experiencia como madre.

Tras el éxito de Los domingos en los Goya, el horizonte inmediato de Ruiz de Azúa pasa por consolidar ese equilibrio entre cine y series. En 2024 ya se anunció que trabajaba en una nueva serie original para Movistar Plus+ en torno al fenómeno de plataformas como OnlyFans, centrada en cómo estos modelos transforman los vínculos afectivos y las relaciones de poder.

En noviembre, la creadora aseguró que se encontraban en proceso de documentación y que "nuestra idea es mostrar cómo es la vivencia de las modelos o creadoras de contenido para adultos". Se sabe también que colaborará con Eduard Sola para firmar los libretos, mientras que la producción correrá a cargo de Kowalski Films y Feelgood Media.

El proyecto mantiene la línea de su filmografía: abordar temas contemporáneos complejos —pornografía, economía del deseo— y actuales. Todo apunta a que sus próximos pasos seguirán en esa frontera en la que los conflictos internos se cruzan con el debate social, con universos enteros contenidos en interrogantes como motor de sus relatos.​