Beatriz Echeverría

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Bea Echeverría, la panadera que rescata la artesanía en un sector industrializado: "El mejor marketing es el producto"

Esta defensora del pan de masa madre convirtió su amor y pasión por las tradiciones en una revolución de la panadería artesanal.

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Beatriz Echeverría, fundadora de El Horno de Babette, no solo ha conseguido transformar el mundo del pan artesanal, sino que ha sabido convertir su pasión en una reivindicación de aquellas tradiciones olvidadas y el cuidado por lo auténtico. Es una defensora apasionada del pan de masa madre, una maestra en la elaboración de lo artesanal y una referencia en la panadería de barrio. Desde la cocina de su casa hasta convertirse en un icono de este sector, esta historiadora, periodista, escritora y profesora, convertida en panadera, ha conquistado el corazón y el paladar de quienes buscan algo más que un simple alimento.

Su trayectoria marcada por el amor a las tradiciones y el espíritu emprendedor, hicieron que descubriera la forma de conectar lo intelectual con lo práctico. Su historia no solo inspira a los amantes de este sencillo alimento, sino que también ofrece valiosas lecciones sobre constancia, creatividad y autenticidad.

Panadera y empresaria

Cuando se le pregunta quién es, Bea no duda ni un segundo en definirse como panadera. "Soy uno de los muchos convertidos que hay en el mundo del pan", afirma. Su camino en este oficio comenzó en 2008, año en el que fundó la escuela de panadería en su casa. No fue hasta 2013 cuando se atrevió a dar el mayor de los pasos: abrir El Horno de Babette. Este proyecto, que hoy es sinónimo de calidad y tradición, hizo que la panadera se convirtiera en empresaria, algo que no eligió inicialmente: "Al final, si tienes un negocio, tienes que ser las dos cosas".

Beatriz Echeverría

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Este doble rol ha sido un constante desafío en su vida personal y profesional. Aunque disfruta la elaboración del pan, también ha tenido que aprender a gestionar una empresa y todo lo que esto conlleva. "Sacar una empresa adelante implica meterte en temas que no elegiste vocacionalmente. Eso fue muy duro al principio, pero una vez lo acepté, pude avanzar", explica.

Emoción y muchas lecciones

En sus comienzos como panadera emprendedora, tuvo que enfrentarse a los retos de trabajar desde casa, mezclando su día a día con su vocación. "Era muy emocionante, pero también muy estresante", recuerda. Sin embargo, fueron esos momentos los que marcaron el espíritu de lo que hoy conocemos como El Horno de Babette. "No tenía ni idea de lo grande y complejo que iba a ser tener una panadería, pero esos comienzos fueron una etapa muy bonita".

Con el tiempo, fue capaz de separar y diferenciar la escuela de su vida cotidiana, profesionalizando su proyecto. A pesar de esto, afirma que sigue valorando lo aprendido en aquellos primeros años: "Empezar en casa fue una forma muy bonita de hacerlo. Sin grandes presiones ni gastos, me permitió descubrir lo que quería".

Contra la industrialización

Como firme defensora del pan de masa madre y de la panadería de barrio, se ve enfrentada a la competencia de la panadería industrial y convencional. Para ella, el verdadero reto se encuentra en aquellos que se promocionan como artesanos sin serlo. "Nuestra competencia no es la industria, sino esa panadería convencional que no es honesta en cuanto a su producto, que son unos pocos", explica.

Sin embargo, Bea está convencida de que la calidad siempre gana: "El mejor marketing es el producto. Cuando alguien lleva a casa nuestro pan de masa madre y prueba su calidad, toma la decisión de volver". Este pensamiento ha ayudado a educar a los consumidores sobre la importancia de elegir alimentos honestos y saludables.

El público de este proyecto es tan variado como las historias que se pueden contar alrededor de un buen pan. "Hay gente que valora la salud, lo artesanal o apoyar un negocio local, pero lo que más importa a todos es el sabor", afirma Bea.

Lecciones del camino

Su variada trayectoria aporta una dimensión única y fascinante a su trabajo como panadera. Para ella, todas estas facetas tienen en común la investigación: "Lo que más me ha tirado siempre es poder conocer algo en profundidad. En la panadería, me encanta investigar, organizar tiempos y logística. Es un aprendizaje constante".

Este gran espíritu es el que intenta transmitir en su libro Los elementos del pan y en el nuevo proyecto en el que afirma estar trabajando actualmente, donde explora técnicas y tradiciones panaderas de diferentes países. "Es fascinante combinar el trabajo intelectual de investigar con el trabajo manual de desarrollar un producto. Esa dualidad es lo que más me apasiona", comenta.

El roscoìn de Babette 202425

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Después de tantos años de experiencia, Bea ha aprendido a manejar tanto los halagos como las críticas. Aunque al principio le resultaba complicado no tomarse los comentarios negativos como algo personal, hoy ve las críticas como una oportunidad para mejorar. "Lo importante es recoger lo que te dicen, asumirlo y corregir, pero con un poco de distancia", reflexiona.

Además, destaca la importancia de rodearse de expertos desde el principio. "Si pudiera retroceder en el tiempo, habría tenido asesores en diferentes áreas desde el día uno", aconseja la panadera a sus alumnos.

Su roscón de reyes

La historia de Bea Echeverría es un testimonio de cómo una pasión puede transformarse en un movimiento que inspira a otros. Desde sus comienzos en casa hasta convertirse en un referente del pan artesanal, su trayectoria está llena de lecciones para emprendedores y amantes del buen hacer.

"Lo más importante es seguir aprendiendo y no perder la pasión por lo que haces", concluye. Bea no solo crea pan; crea conexiones, recuerdos y un legado que trascenderá en generaciones.