Rafa Gallar Beatriz Valdivia
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La pasarela que llega y la mujer que viene, que no responde a un molde único ni a un manual cerrado. Hace tiempo que ellas dejaron de encajar en patrones y marcan su propio ritmo en los diferentes espacios.

Características que hace décadas se presentaban como antitéticas —algunas incluso como no deseadas, o no deseables— ahora forman la combinación perfecta.

La sofisticación marida de forma orgánica con la curiosidad, la visión de ir más allá; hay una invitación a atreverse sin perder el foco de la realidad, del día a día. En ningún momento debería darse una desconexión del contexto.

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Esta nueva mujer —que se reinventa para seguir creciendo, no para caer en estándares y clichés— se aleja del uniforme y se mueve con soltura entre referencias dispares, construyendo un estilo ecléctico que no busca el ojo ajeno, sino la expresión del propio.

Ahora, que las tendencias parecen estar al alcance de cualquiera, el verdadero reto no está en copiar los desfiles al pie de la letra, sino en traducirlos a la ciudad, a lo cotidiano, a esa vida que sucede entre reuniones, cafés y paseos que nacen sólo con esa finalidad, la de disfrutar de un momento natural que trascienda las obligaciones.

Las grandes firmas invitan a jugar. A dejar que el tweed ese tejido históricamente ligado a lo clásico y que grita Chanel se sacuda el polvo con aplicaciones de pedrería que iluminan sin resultar excesivas. Ya no se lleva como un guiño solemne, sino como una pieza que abre conversación con vaqueros relajados, camisetas blancas o bailarinas planas.

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También hay espacio para los dúos en clave navy, esa combinación infalible de azul marino y blanco que regresa cada cierto tiempo, reinventando los básicos, pero que ahora se presenta con nuevas proporciones y actitudes. Chaquetas cortas, pantalones amplios y rayas que se desprenden del cliché marinero.

Y luego está el toque salvaje. Los estampados animales, como el de tigre y entrando en el punto más trendy, el de ciervo, se cuelan en el armario urbano con una intención menos literal y más sutil. Un bolso, unos zapatos, una camisa que asoma bajo un abrigo neutro. No obstante, ¡hay que estar alerta! La estética mob wife vuelve a tomar fuerza.

La clave está en permitirse experimentar sin presión, normalmente de esa forma es como se empieza a definir el estilo propio y se crea una identidad de moda.

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    Dúo ganador

    Durante años ha parecido que el marrón y el negro eran compañeros de paleta cromática irreconciliables. Ahora se presentan por pareja, sin tapujos y demostrando que todo es posible.

    Abrigo de paño y camisa de gasa con cuello fruncido, ambos de Simorra; bolso de cuero con hebilla de cristal, de Roger Vivier; y pendientes de oro, de Rabat.

    Rafa Gallar
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    En evolución

    Parece ser que el melocotón se presenta como uno de esos tonos pastel con los que afrontar el invierno y disfrutar de la primavera. En la reciente gala de los Globos de Oro que se celebró en la noche del 11 de enero fue uno de los pocos caballos ganadores que desafió la dictadura del negro en la red carpet.

    Vestido de gasa, de Zimmermann; y anillo dorado con cristales, de Roger Vivier.

    Rafa Gallar
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    Un nuevo aire

    Hace ya 40 años que la línea que separa el armario femenino y el masculino comenzó a desdibujarse. Las etiquetas importan cuando sirven para marcar la diferencia.

    Camisa de Moschino; traje de chaqueta de Roberto Verino; zapatos de Hogan; y pendientes de Rabat.

    Rafa Gallar
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    Toques distintivos

    El rojo se alza como el mejor aliado para destacar. Lo puede inundar todo en forma de estilismos monocromáticos o también a toques, como es el caso de esta propuesta donde se mimetiza con el negro.

    Total look de Armani: chaqueta de pelo multicolor, pantalón negro y zapatos
    de cordones.

    Rafa Gallar
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    A rayas

    A veces el estampado animal se considera excesivo. Sin embargo, bien combinado se puede tratar como un básico atemporal que siempre funciona. 

    Abrigo de print de tigre, de Moschino; y pendientes y anillo de oro, de Cartier.

    Rafa Gallar
  • 6 de 9

    Neutro infalible

    Aunque el negro siempre se presenta como imprescindible, a veces el gris usurpa su lugar. Combinarlo con marrón y burdeos garantiza resultados elegantes y sofisticados.

    Jersey y falda de punto en gris, de Adolfo Domínguez; y botines de tacón, de Deichmann.

    Rafa Gallar
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    Nuevos códigos

    La piel juega con el tono oliva, que reinventa los básicos propios del invierno elevando cualquier propuesta de lo usual a algo especial.

    Camisa de cuero verde, de Calvin Klein; y pendientes de oro y cuarzo ahumado, de Amalgamia.

    Rafa Gallar
  • 8 de 9

    Comodidad 'cool'

    Los abrigos acolchados tipo puffer siguen siendo un must, sobre todo cuando la moda relacionada con los deportes de nieve se ha convertido en un símbolo de estatus.

    Plumífero negro acolchado, de Canada Goose.

    Rafa Gallar
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    Clásico renovado

    La maison francesa Chanel se apodera de esta propuesta, que renueva el clásico tejido del atelier, dándole un nuevo significado pero sin perder las raíces, ya que también se alía con la estética marinera marcada por los colores azul marino, blanco y rojo. 

    Chaqueta de rayas con cremallera y volantes de tweed; pantalones de campana a juego; y sandalias de charol, todo de la mencionada firma.

    Rafa Gallar