Kathryn Sargent en su taller londinense.

Kathryn Sargent en su taller londinense. Reuben Paris

Lujos ENTREVISTA

Kathryn Sargent y el arte de conquistar Savile Row puntada a puntada: "Ser la primera en abrir tienda aquí significa todo"

Esta escocesa, con más de tres décadas de experiencia, lidera la nueva era de las casas de sastrería bespoke con su firma homónima en Londres y Edimburgo.

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Sastra. Según la Real Academia Española (RAE), sastra es la "persona que por oficio corta y cose vestidos trajes, principalmente de hombres". Curioso, ¿verdad? Resulta extraño leer la palabra sastra, en femenino. Quizá porque esa profesión, históricamente, ha estado relacionada con el género masculino.

Pero sastra no es un término reciente, pues consta como registrado en el Diccionario de Nebrija (1495) y hasta Antonio Buero Vallejo lo empleó en su obra, Música cercana, cuando escribió la siguiente frase: "Me he quedado sin sastra, porque se ha casado".

La sastrería —sustantivo también femenino, por cierto— ya no es solo cosa de hombres. Armada con un metro y unas tijeras de costura, en Londres se encuentra Kathryn Sargent, la primera sastra en abrir su propia boutique en Savile Row, la emblemática calle del exclusivo barrio de Mayfair, conocida por su exquisita sastrería a medida.

Kathryn Sargent en su atelier de Savile Row.

Kathryn Sargent en su atelier de Savile Row. Sam Walton

Esta escocesa, con más de tres décadas de experiencia en el sector, lidera la nueva era de las casas de sastrería bespoke con su firma homónima. Tras completar su aprendizaje en la marca Gieves & Hawkes, alcanzó el prestigioso cargo de head cutter, convirtiéndose en la primera -y hasta la fecha, única- mujer en la historia de Savile Row en ocupar ese puesto.

En Londres, en 2012, inauguró su casa de sastrería. En octubre de 2023, dio un nuevo paso al abrir su segundo atelier. Esta vez lo hizo en el distrito de New Town de Edimburgo, bajo la dirección de Alistair Nimmo, antiguo aprendiz suyo y escocés de nacimiento.

Detalle de uno de los trajes de Kathryn Sargent mientras lo está confeccionando.

Detalle de uno de los trajes de Kathryn Sargent mientras lo está confeccionando. Sam Walton

El flamante espacio aúna los textiles y la indumentaria tradicional escocesa con el saber hacer característico de Kathryn Sargent, dando lugar a prendas de lujo sostenible.

Magas ha entrevistado a la prestigiosa sastra británica y con ella ha abordado asuntos como su trayectoria, sus importantes logros y las tendencias en la costura masculina y femenina a medida de los próximos meses.

Kathryn, Savile Row ha sido un bastión masculino durante siglos. ¿Qué significó para usted, en lo personal y en lo profesional, convertirse en la primera mujer en abrir su propia sastrería en esta calle legendaria de Londres?

Este logro lo ha significado todo para mí. Es el resultado de una atención inquebrantable al detalle, de mucho trabajo y de un compromiso constante con los más altos estándares de la sastrería británica tradicional a medida.

Desde muy joven me atrajeron la estructura y la forma del traje, y la manera en que realza el cuerpo. Mientras estudiaba moda en la universidad, un paseo por Savile Row me produjo una fuerte sensación de certeza: ese era el camino que debía seguir. Sabía que entrar en un ámbito dominado durante tanto tiempo por hombres exigiría una gran resiliencia.

Además, en sus tiendas hay espacio para las mujeres.

Tras ascender desde aprendiz hasta head cutter en Gieves & Hawkes, en 2012 fundé mi propia casa de sastrería a medida, Kathryn Sargent Bespoke Tailoring. Efectivamente, abrir mi propio atelier también me ha permitido cubrir un vacío en la industria: crear ropa para mujeres con el mismo rigor que tradicionalmente se ha reservado a la sastrería masculina.

Me siento inmensamente orgullosa de ser la primera —y todavía la única— mujer sastre a medida con sastrería propia en Savile Row, y espero seguir inspirando a futuras generaciones a recorrer este camino.

¿Recuerda algún momento concreto en el que sintió que tenía que demostrar el doble por ser mujer en un mundo tradicionalmente masculino? ¿Cómo lo afrontó?

Todos los sectores tienen sus retos. Ha habido momentos, especialmente al inicio de mi carrera, en los que me encontré con barreras por ser mujer, y en muchas ocasiones se me juzgó más por mi apariencia que por mi trabajo.

Sin embargo, mi trabajo habla por sí solo y es una representación fiel del oficio de la sastrería a medida. La capacidad de un sastre no viene determinada por el género, sino por la dedicación al oficio, la disposición a asumir retos y la profundidad de su formación y experiencia.

¿Qué elemento novedoso aporta usted y por qué tiene tanto éxito?

Convertirse en Bespoke Master Tailor requiere años de práctica disciplinada y una habilidad excepcional. Como mujer en un ámbito tradicionalmente masculino, reconozco que aporto una mirada fresca a la sastrería, combinando el respeto por la herencia con un enfoque moderno del ajuste y la forma, y considero que ser mujer es una de mis mayores fortalezas.

Su historia es la de una mujer hecha a sí misma. Mirando atrás, ¿qué ha sido más decisivo en su carrera: el talento, la perseverancia o la capacidad de resistir en los momentos más duros?

Por encima de todo, tengo una pasión profunda y duradera por la sastrería: un interés y un entusiasmo que me acompañan desde siempre. Las posibilidades son infinitas: los tejidos, los patrones, los detalles, las puntadas, el proceso… y todas las ideas y bocetos que realizo. Eso es lo que me impulsa cada día. El talento, la perseverancia y la resiliencia han sido fundamentales en mi trayectoria, junto con el trabajo duro y la determinación para superar los desafíos.

Kathryn Sargent posa a las puertas de su boutique.

Kathryn Sargent posa a las puertas de su boutique.

Hoy dirige su propia empresa y trabaja con un equipo en el que las mujeres ocupan un papel central. ¿Por qué era importante para usted crear este espacio y qué cree que aporta una mirada femenina a la sastrería clásica?

Kathryn Sargent Bespoke Tailoring se creó ante todo como una empresa de sastrería, con auténticos valores bespoke en su núcleo y con el cliente en el centro. La individualidad de las personas fue lo que me impulsó a hacerlo. Quería profundizar en la oferta tradicional del sastre y crear un servicio y un producto personales y especiales.

Las mujeres han sido durante mucho tiempo una parte esencial del oficio de la sastrería. Desde los acabados y las costuras hasta los ojales y los botones, estos trabajos eran imprescindibles en cada prenda, aunque no siempre recibieron el reconocimiento que merecían.

¿Hay más mujeres en su equipo?

Abrir mi propio atelier me ha permitido dar a las mujeres del equipo —y también a las clientas— visibilidad, responsabilidad y reconocimiento. Como mujer, entiendo el reto que supone encontrar prendas que sienten bien y favorezcan. Esa perspectiva guía mi enfoque y garantiza que cada pieza se confeccione con precisión y cuidado.

Hemos trabajado con muchas mujeres líderes de alto perfil para resolver dilemas de vestuario: desde una capitana de barco que hasta entonces vestía uniformes masculinos adaptados, hasta ayudar a directoras ejecutivas a comprender que pueden abrazar códigos de vestimenta femeninos sin dejar de verse increíblemente profesionales y seguras de sí mismas.

Savile Row simboliza la tradición, pero su trabajo también habla de evolución. ¿Cómo se innova y se asumen riesgos sin traicionar un legado tan poderoso como el de la sastrería británica, referente mundial?

Innovar en Savile Row no significa abandonar la tradición, sino aplicar técnicas centenarias a un contexto contemporáneo. Ambas pueden convivir para crear prendas que respeten la herencia y, al mismo tiempo, respondan a las necesidades del usuario actual. Una de las razones por las que decidí abrir en Edimburgo, además de Londres, fue para mostrar el Highlandwear y la indumentaria formal escocesa, y celebrarlos con la artesanía de Savile Row.

Mi trabajo gira en torno a mis clientes y a sus necesidades individuales, y con el tiempo he visto cómo las generaciones más jóvenes se interesan por la sastrería a medida. Hombres y mujeres acuden a nosotros porque buscan ropa personal, que encaje con su estilo de vida, tanto para el día a día como para ocasiones especiales.

¿Cuántas horas de trabajo requiere una prenda de su firma?

Lo que distingue a Kathryn Sargent Bespoke Tailoring es que priorizamos los requisitos y la personalidad de cada cliente, en lugar de imponer un estilo de casa. Una parte clave de mi enfoque es sentarme con ellos para entender qué necesitan y qué desean.

Una prenda a medida requiere cerca de 60 horas de trabajo artesanal y varias pruebas para alcanzar la perfección. Es arte y ciencia a la vez: combina una técnica meticulosa con la comprensión de quien la viste y conecta la práctica contemporánea de Savile Row con su rica tradición.

Durante décadas, el traje y el esmoquin fueron símbolos de poder masculino. ¿Cree que diseñadores como Yves Saint Laurent, con su icónico esmoquin femenino de los años 70, allanaron el camino para que hoy las mujeres reivindiquen la sastrería como propia?

Hay muchísimas influencias en la manera en que vestimos, por lo que resulta difícil señalar solo una, pero sí: esas prendas e imágenes icónicas y rompedoras han sido enormemente influyentes. Podría citar muchas otras procedentes del cine, la música, la moda, el mundo celebrity, la realeza o incluso la política. Si me dieran una libra por cada hombre que menciona a James Bond, ¡conduciría un Aston Martin! (risas).

Claro, aunque ahora un traje de chaqueta puede ser tan masculino como femenino. Eso es así.

Las mujeres llevan mucho tiempo inspirándose en grandes diseñadores, y existen numerosas imágenes icónicas de mujeres vistiendo versiones del esmoquin masculino o del traje de negocios. Muchas de mis clientas buscan soluciones elegantes para el trabajo y los eventos, y a menudo envidian la sencillez del uniforme masculino del traje. Por eso lo hacen suyo: utilizan tejidos más suaves, siluetas más femeninas y trajes a medida que se adaptan a ellas, como un esmoquin que puede reinterpretarse para distintos eventos mediante accesorios, calzado o estilismos diferentes.

Kathryn Sargent cosiendo el botón de la manga de un traje de chaqueta.

Kathryn Sargent cosiendo el botón de la manga de un traje de chaqueta. Sam Walton

¿Qué opina de mujeres como la reina Letizia, que últimamente apuesta mucho por una sastrería —rayas diplomáticas, americanas cruzadas—? ¿Le gusta su estilo?

Como amante de la sastrería, me encanta verla adoptada por todo el mundo. El enfoque de la reina Letizia demuestra que la sastrería puede ser segura y personal al mismo tiempo, y eso siempre resulta inspirador. Valoro mucho la individualidad y disfruto viendo cómo las personas utilizan la ropa como una forma de expresión, ya sea a través de prendas de inspiración masculina o de estilos más clásicos.

¿Ha vestido alguna vez a algún miembro de la Familia Real británica? Si no es así, ¿a quién le gustaría vestir para una ocasión especial?

La discreción es una parte fundamental de mi servicio a medida. He tenido el honor de confeccionar prendas para clientes de todo el mundo y, aunque no puedo hablar de encargos concretos, sí puedo decir que vestir a cualquier miembro de la Familia Real británica sería un privilegio increíble.

¿Cómo definiría el traje perfecto para una mujer hoy?

Mi objetivo es que cada mujer que viste una pieza de Kathryn Sargent se sienta segura y plenamente ella misma. Quiero reflejar su personalidad. El traje debe empoderar a través del ajuste y la funcionalidad, realzar su silueta y adaptarse a su estilo de vida. Un traje puede ser un chaleco con pantalón, una falda con chaqueta o un abrigo con vestido, con infinitas posibilidades de estilismo, color y tejido.

¿Cómo es su primera toma de contacto con una clienta que quiere un traje de chaqueta?

Cuando me reúno por primera vez con una clienta, dedico tiempo a conocerla y a entender por qué desea un traje a medida, cómo es su vida, cómo quiere sentirse. Todo eso sucede antes incluso de tomar una sola medida. Después introduzco el tejido, que es una parte esencial de mi filosofía: determina cómo cae y se mueve el traje. Elegir un tejido con el que la clienta se sienta segura garantiza que la prenda final sea práctica y empoderadora.

La 'master Tailor' midiendo el puño de uno de sus clientes.

La 'master Tailor' midiendo el puño de uno de sus clientes. Sam Walton

Pensando en 2026, ¿qué tendencias prevé en la sastrería? ¿Más estructura, más fluidez, más audacia o un regreso al clasicismo?

El ancho del pantalón, las solapas, el largo de las mangas, la colocación de los botones o la definición de los hombros evolucionan con el tiempo. Para mí, lo más importante es la visión que el cliente tiene de sí mismo y cómo podemos ayudarle a sentirse. Disfruto trabajando en todo tipo de encargos y, a través de nuestro atelier de Edimburgo, hemos creado numerosas prendas de Highlandwear, desde faldas largas hasta abrigos de tartán.

También hay un interés creciente por la sastrería a medida por razones de sostenibilidad. Tejidos como la lana o el Harris tweed son muy duraderos y sostenibles. Tengo clientes que llevan años con el mismo abrigo o chaqueta, y con el tiempo ajustamos o renovamos los cierres.

¿Nota que las mujeres que acuden hoy a su sastrería buscan algo distinto de lo que buscaban hace diez años? ¿Ha cambiado su relación con el poder y la imagen? ¿Qué secretos le confían? (risas)

Al reflexionar, veo a mujeres que entran en una etapa de mayor seguridad en su forma de vestir: encuentran su propio estilo y ritmo, y sienten menos la necesidad de “vestirse como un hombre” para ser escuchadas. A medida que se consolidan profesionalmente, aumenta la demanda de prendas a medida.

Además de invertir en su vestuario laboral, muchas clientas descubren la sastrería bespoke para ocasiones especiales, como bodas o ceremonias de premios, o simplemente porque sienten que ha llegado el momento de vestirse según sus propias reglas.

¿Influyen los medios de comunicación y las redes sociales en esas decisiones?

También. Muchas de ellas llegan con una idea más clara de lo que quieren, basada en imágenes que han visto. Mi papel es guiarlas en el proceso bespoke y traducir esas referencias en algo que realmente funcione para ellas y para su silueta.

El proceso es profundamente personal, y me enorgullece que estas mujeres confíen en mí para crear algo tan significativo. Con el tiempo se construye una relación de confianza, y muchas de mis clientas se convierten también en buenas amigas.

Sargent, en su 'boutique' de Edimburgo.

Sargent, en su 'boutique' de Edimburgo.

Su trabajo respira identidad británica, pero la moda es cada vez más global. ¿Hay influencias internacionales que la inspiren especialmente? ¿Podría existir un vínculo entre la sastrería británica y la pasión o la elegancia españolas?

Una parte esencial de la sastrería Kathryn Sargent es combinar la precisión británica con un enfoque contemporáneo y fresco. Nuestro trabajo se define por su estructura, su rigor y su herencia, pero también por su adaptación a los estilos de vida actuales.

La sastrería británica y la española comparten la base de la artesanía a medida, aunque cada una refleja su cultura. El estilo británico tiende a siluetas más estructuradas y precisas, mientras que la sastrería española suele ser más suave. Mi oficio permanece anclado en la tradición británica, pero explorar estos contrastes puede inspirar innovaciones sutiles, especialmente cuando un cliente busca algo concreto.

Trabajo con clientes de todo el mundo y viajo con frecuencia a países como Estados Unidos y, recientemente, Japón. Cuando viajo, admiro profundamente los distintos estilos y siluetas de otras culturas. Sería imposible decir que mi trabajo no está influido por perspectivas internacionales.