Fernando Núñez, director del Santo Mauro, en el Salón Rojo del hotel.

Fernando Núñez, director del Santo Mauro, en el Salón Rojo del hotel. Sara Fernández Magas

Lujos ENTREVISTA

Fernando Núñez, director del hotel Santo Mauro: "Nuestro trabajo es cumplir los deseos del huésped. Nunca hay un 'no'"

Con una trayectoria ligada al lujo y a la excelencia en el servicio, ha convertido este antiguo palacio decimonónico en algo más que un lugar en el que alojarse.

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Es Navidad y un lazo gigante bicolor preside la entrada del emblemático Santo Mauro (A Luxury Collection Hotel, Madrid). Llueve sin parar. Un taxi se detiene frente al palacete y, antes de que el cliente pueda reaccionar, un señor elegantísimo despliega un enorme paraguas para evitar que se moje.

Ya dentro, el ritmo se desacelera: te ofrecen asiento, algo caliente, te preguntan por tus necesidades para poder cubrirlas. Todo huele distinto aquí. Todo es mejor. Los huéspedes entran con bolsas de boutiques de lujo, cruzan el jardín dando saltitos para evitar el agua y, tras cruzar su umbral, se adentran en uno de los edificios más bonitos de la capital: un trocito de Francia escondido en el corazón de Chamberí.

La decoración combina el clasicismo aristocrático con guiños contemporáneos muy bien medidos: molduras, tapices, chimeneas y muebles de época conviven con piezas de diseño actual, obras de arte y una iluminación cuidada al detalle. La ornamentación, efectivamente, es exquisita, pero es el personal —atento, discreto, casi invisible— el que hace que todo brille más. Aquí, incluso en los días grises, el tiempo, como defienden desde Hermès, parece suspenderse.

Fernando Núñez afirma que el Santo Mauro es una segunda residencia para sus huéspedes.

Fernando Núñez afirma que el Santo Mauro es una segunda residencia para sus huéspedes. Sara Fernández Magas

No es casualidad. Al frente del histórico hotel está Fernando Núñez, director del Santo Mauro y profundo conocedor de la hospitalidad entendida como arte silencioso. Con una trayectoria ligada al lujo y a la excelencia en el servicio, ha convertido este antiguo palacio decimonónico en algo más que un lugar en el que alojarse: es una segunda residencia para quienes buscan calma, discreción y belleza sin estridencias.

Bien lo supo David Beckham, que se instaló aquí durante tres meses cuando llegó a España para jugar en el Real Madrid, a principios de los 2000, antes de mudarse a la mastodóntica —y bastante menos romántica— urbanización de La Moraleja. Victoria estaba enamorada del hotel. 

La Navidad es una época muy especial en el emblemático hotel.

La Navidad es una época muy especial en el emblemático hotel. Sara Fernández Magas

Pero no solo deportistas de élite han disfrutado de las bondades del Santo Mauro. Actores como Jeremy Irons y miembros de la realeza como Federico X de Dinamarca y su esposa, la reina Mary, han sido también algunos de los ilustres nombres alojados en sus suites.

Si las paredes de este lugar hablaran… contarían historias de bailes de la alta sociedad, de poder, de confidencias… y también del nuevo lujo: ese que no necesita alzar la voz para hacerse notar.

El edificio, antigua residencia del duque de Santo Mauro, se despliega en varias plantas alrededor de patios y salones y alberga cerca de medio centenar de habitaciones y suites, todas diferentes entre sí. Esa idea la tuvo Lorenzo Castillo, el último artista que decoró el hotel y cuya obra concluyó en 2021 tras un año de remodelación.

Lejos de la escala de los grandes hoteles urbanos, su tamaño contenido y su distribución palaciega refuerzan esa sensación de casa privada que lo distingue. “Así es como les tratamos y así es como los cuidamos: como una extensión de su propio hogar”, expresa Fernando Núñez en su conversación con Magas.

Santo Mauro se caracteriza, sobre todo, por su atmósfera tranquila, inesperada en pleno centro de la ciudad y por un lujo sereno. Es un hotel pensado para disfrutarse despacio, entre el jardín, la biblioteca, los salones históricos y una propuesta gastronómica que refuerza esa idea de refugio sofisticado.

Fernando Núñez en La Biblioteca de Santo Mauro, espacio gastronómico único dentro del hotel.

Fernando Núñez en La Biblioteca de Santo Mauro, espacio gastronómico único dentro del hotel. Sara Fernández Magas

Fernando, Santo Mauro es un hotel con memoria propia. ¿Cómo se dirige un lugar cargado de tanta historia?

Con mucha naturalidad. Al final, los clientes que vienen buscan una segunda residencia, una segunda casa. Así es como les tratamos y así es como los cuidamos: como una extensión de su propio hogar.

Cuando alguien cruza por primera vez la puerta del hotel, ¿qué le gustaría que sintiera incluso antes de llegar a su habitación?

Que respire ese lujo que ahora está tan de moda y que llamamos lujo silencioso. La calma, lo que transmite el espacio. Ya no se trata de grandeza o de realeza, aunque estemos en un palacio del siglo XIX, sino de sentir la grandiosidad de los salones, de los techos altos, del espacio en sí. Ese es el verdadero lujo.

En un momento en el que el lujo se está redefiniendo, ¿qué significa para usted personalmente?

Para mí el lujo son experiencias. Hacer sentir al cliente partícipe de esa experiencia cuando llega no solo a una ciudad nueva, sino a un espacio como este. Trasladar la forma de vivir de antes al siglo actual, con la tecnología de hoy, pero manteniendo esa esencia. Eso es lujo.

Sin hablar de otros hoteles concretos, ¿en qué se diferencia el lujo que se vive en Santo Mauro del que ofrecen otras grandes cadenas internacionales?

Yo siempre digo que no nos definimos como los mejores, sino como los más especiales, incluso como un hotel único. Este espacio no lo tiene nadie: estos salones, este jardín… Da igual que pertenezcamos a una gran cadena internacional como Marriott; el edificio, el palacio en sí, es único.

Es que la historia también les da la razón. El Paseo de la Castellana estaba lleno de palacetes y la Guerra Civil los arrasó casi todos. Santo Mauro es como una joya, un reducto de lujo en pleno corazón de Madrid y, además, en Chamberí, un barrio tremendamente especial.

Chamberí es un barrio residencial, tranquilo y, sobre todo, el más castizo de Madrid. Siempre hablamos del barrio de Salamanca —yo mismo soy de allí—, pero Chamberí es lo auténtico de Madrid. Eso se lo hacemos saber al cliente: no solo dónde se aloja, en el palacio de los duques de Santo Mauro, sino también en qué barrio está.

De hecho, ofrecen recorridos muy ligados a esa historia.

Sí. Tenemos un tour para clientes alojados en el que les invitamos a conocer los espacios del palacio: dónde vivían los duques, sus hijos, el servicio. El Salón Rojo, por ejemplo, era el antiguo salón de baile; el Salón Chino, donde estamos ahora, era el salón de té; el Salón Consejo era el comedor. Todo eso lo transmitimos cuando vienen. Y además hay un recorrido por el barrio, por sus maravillas, por locales artesanos, para que se sientan parte del lugar.

Al final, el lujo también va muy ligado a la artesanía y a la experiencia.

Exacto.

Se habla mucho de discreción y de lujo silencioso, aunque empieza a ser un concepto algo manido. ¿Cree que el verdadero lujo hoy es poder pasar desapercibido?

Totalmente. Este es un hotel donde el cliente pasa desapercibido de verdad. Como te decía antes, más que un hotel, es una segunda residencia. Aquí el cliente se integra con el barrio, con su gente tranquila. Por aquí pasan miles de famosos, presidentes, CEO de diferentes compañías… y pasan totalmente desapercibidos. Nuestro jardín, por ejemplo, es un oasis: te teletransporta a otro sitio, parece que no estás en Madrid.

Bueno, algunos ojos entrenados sí reconocen caras… Yo acabo de ver a una conocidísima presentadora de televisión en el salón contiguo a este.

(Ríe) Claro, los que estáis en el mundillo sabéis quién pasa por aquí.

Hablaba usted antes de una “segunda residencia”. Aquí se alojó David Beckham cuando llegó para jugar en el Real Madrid. ¿Qué buscan estas personalidades cuando eligen Santo Mauro?

Un resumen de todo lo anterior: tranquilidad, trato de casa, discreción. Son personalidades conocidas, pero pasan desapercibidas.

Sin dar nombres, ¿cuál es la petición más excéntrica que recuerda de un huésped famoso?

Podría contarte muchas. Una persona muy famosa nos pidió que se cubrieran todas las ventanas de forma hermética para que no entrara ni un rayo de luz, incluso por debajo de la puerta. La habitación tenía que quedar completamente a oscuras.

¿Y eso por qué?

Por descanso, por sentirse en una burbuja, no sé.

¿Y cumplieron su deseo?

Por supuesto. Nuestro trabajo es cumplir sus deseos. Para nosotros nunca hay un “no”, siempre es un “sí” o un “vamos a intentarlo”.

¿Y al contrario? ¿Le ha sorprendido la sencillez de algún famoso percibido como inaccesible?

Muchísimo. A veces me preguntan cómo son y te sorprendería la cercanía de presidentes, príncipes, jefes de Estado, artistas… Cuando hablas con ellos, son personas normales. Este espacio les transmite tanta paz que se relajan y se vuelven cercanos.

En un hotel tan cargado de historia, ¿hay alguna anécdota que resuma bien el espíritu de Santo Mauro?

Quizá la llegada de David Beckham al Real Madrid y su estancia aquí durante casi tres meses. Fue un momento clave.

Con toda la prensa fuera…

Sí, con los paparazzi de la época, pero se vivió con tranquilidad.

¿Se colaban los paparazzi en el hotel buscando a los Beckham?

Lo intentaron, pero el hotel tiene accesos muy controlados. Para llegar al hotel tienes que pasar dos entradas, es difícil colarse.

¿David y Victoria entraban por la puerta por la que entra todo el mundo o hay pasadizos secretos?

(Ríe) Ellos entraban por la puerta normal, pero tenemos accesos privados por el garaje o por otra puerta por la calle Almagro. Él vivía en el edificio del palacete, que tiene una entrada privada: se abría, entraba el coche y salía, y ya está. La privacidad hoy en día es un lujo y Santo Mauro la tiene. Si te quieres dejar ver, mejor ir a otros sitios. Aquí, no.

Núñez, con el palacete del Santo Mauro al fondo, donde se hospedó David Beckham durante tres meses.

Núñez, con el palacete del Santo Mauro al fondo, donde se hospedó David Beckham durante tres meses. Sara Fernández Magas

Como director, ¿cuál es esa parte invisible de su trabajo que es esencial para que la experiencia del huésped sea perfecta?

Conocer bien al cliente, saber quién va a venir. Informarte, anticiparte. Y, sobre todo, quienes hacen que la experiencia sea perfecta es el equipo. Tengo un equipo excepcional, jefes de departamento y personal de servicio que reciben constantemente felicitaciones. Y perdona que insista, pero es que la clave es que se sientan en casa. El lujo es el conjunto de todos esos pequeños detalles.

¿Tiene que ver también con anticiparse un poco o con saber escuchar?

Lo importante es anticiparse. Hay clientes que ya conocemos bien, pero siempre hay que sorprender, dar un poco más, ir un paso más allá.

¿Y cómo se materializa esa sorpresa para el huésped?

Tenemos un gran equipo de conserjería que investiga, que crea experiencias: desde saber cuál es el equipo de fútbol favorito del huésped para conseguir algún detalle hasta conocer alguno de sus gustos personales. Es rascar un poco más.

¿Cómo se vive la Navidad en el hotel?

La Navidad aquí es muy especial. Por los eventos, claro, pero también porque el hotel se transforma: luces, lazos, decoración… Desde que cruzas la puerta, con el lazo, las luces, entras en un ambiente navideño.

También a nivel olfativo, que forma parte de la experiencia, porque el olor exquisito que tiene es único.

Sí, tenemos un aroma propio, pero en Navidad lo transformamos. Si me preguntas a qué huele la Navidad aquí, diría vainilla, jengibre, algo de abeto. Cada año lo cambiamos.

Ya que estamos en enero, ¿cómo se prepara 2026 al frente del hotel?

Con muchas expectativas. Desde que entramos en The Luxury Collection dentro del grupo Marriott, la evolución ha sido constante. Cada año es un escalón más, y 2026 esperamos que sea uno muy importante. Además, en diciembre cumplimos el quinto aniversario con la nueva marca.

¿Habrá celebraciones?

Sí, cultura, gastronomía y algunas sorpresas para celebrarlo. Madrid está creciendo mucho en hotelería de lujo y hay que mantenerse en el pedestal.

El diseño también es clave en esa identidad.

Totalmente. El trabajo de Lorenzo Castillo es fundamental. Cada habitación es diferente, pero todo tiene coherencia. Sabe encontrar el equilibrio perfecto para un palacio como este.

En 2026, la cultura y la gastronomía serán protagonistas en Santo Mauro.

En 2026, la cultura y la gastronomía serán protagonistas en Santo Mauro. Sara Fernández Magas

Mientras Madrid acelera y el mapa del lujo se expande con nuevos nombres y aperturas, el hotel Santo Mauro (A Luxury Collection Hotel, Madrid), mira al recién estrenado 2026 con firmeza y sin imposturas. Será un año de proyectos, de celebraciones y de nuevas capas que se sumarán a una historia ya centenaria, siempre desde el respeto al lugar y a su memoria.

Al frente, Fernando Núñez seguirá afinando ese equilibrio único que caracteriza al hotel: excelencia y cercanía, hospitalidad y hogar. Como todo buen capitán, no necesita levantar la voz: le basta con conocer el rumbo, leer el viento y mantener el barco en calma, incluso cuando fuera sigue lloviendo.